CAPÍTULO 76: JOHANNA
POV KATNISS
Peeta cuenta todo con lujo de detalles y responde otras cosas que el psicólogo le pregunta. Otros momentos en los que Gale lo golpeó, en los que me atacó o nos atacó y Peeta salió en mi defensa. En el Doce o en el Trece.
−Amo a este chico –dice Johanna mirando Peeta como si estuviera observando un diamante brillando con la luz del sol. La miro con mala cara y la golpeo en el hombro. Sin embargo, a ella no parece afectarle–. Sin ofender, Descerebrada. No te lo voy a quitar. Es una forma de decir. Cuando abre la boca... es maravilloso... admirable. No me extraña que haya ganado los Juegos y haya manipulado a medio mundo, hasta al mismo Presidente en cierta forma. Oh, por Dios. Tengo que decirle esto a todo el mundo, por cierto. Y exprimir más a Peeta para que suelte secretos. Si se presentara para un cargo lo votaría sin chistar, debo agregar.
Haymitch lanza ruidosas carcajadas ante los comentarios de Johanna.
−Eso último sería... interesante –reconoce Haymitch entre risas.
−Snow se caería de su silla si llegara vivo –bromea Johanna con una sonrisa casi sádica apuntando a Peeta.
−No lo creo. Reconoce el potencial del Chico. Todo Panem lo notó. Estoy seguro que hasta el mismo Hawthorne que tanto lo desprecia por destacar en todo y ser amado u odiado por todo un país. Por algo lo odia de forma tan abismal. Él nunca se acercará ni a los tobillos de mi muchacho. Sigue siendo una marioneta irrelevante, incluso este Distrito. Y según sé y presencié, mientras Katniss estuvo unos días, luego de enterarse de la confirmación del embarazo, él entró con una jeringa de... no importa... a la habitación de terapia hospitalaria de Katniss. Como consecuencia, Peeta consiguió convencer a Coin de bajarlo de categoría progresivamente. Gale cada vez está perdiendo más beneficios y reduciéndole las tareas a simple servidumbre o para arriesgar su vida fuera del Distrito... con el riesgo de morir. No sería sorprendente para nadie que Peeta consiga cualquier cosa a la que aspire por el bien de todos los que le importen.
−¿Espera? –pregunta Johanna–. Esa vez... ¿Él quería clavarle algo en la barriga para que Katniss abortara al bebé? ¿Solo para arruinarles la única felicidad y esperanza que tienen ella y Peeta?
Johanna me mira con algo cercano a lástima y, por primera vez, dice mi nombre amablemente mientras acaricia mi vientre por encima de mi blusa holgada, que yo me protegí instintivamente con mis manos al recordar lo que Peeta y mi familia me dijeron cuando desperté. Mis ojos se llenan de lágrimas al imaginar lo cerca que hubiera estado de perder a mi bebé y tal vez de morir, si no hubiera tenido gente protegiéndome ese día, incluyendo a mi hermanita.
−Tranquila, Katniss. Él no podrá hacerte nada. Se lo haremos pagar si los hiere –trata de tranquilizarme y acaricia el punto más bajo de mi ya abultado vientre donde cree que está el bebé formándose. Algo extraño viniendo de esta mujer joven, que con o sin intervención del Capitolio, Panem la considera bastante loca, por no decir algo peor. Me olvido por completo que hace cinco minutos me agarró un ataque de posesividad como en el ascensor, pero esta vez solo por sus comentarios–. Este bebé será muy protegido.
Siento un atisbo de sonrisa asomándose por mi rostro al descubrir ese lado cálido de Johannna, pero me contengo. Johanna no es Peeta, Haymitch, Finnick o Annie. Ella es más ruda y odiaría una sesión de sentimentalismo ahora mismo.
−Sí, tenía una jeringa escondida, los médicos no saben cómo la consiguió luego de enterarse del embarazo de Katniss. Los médicos decían que puede provocar tanto la muerte fetal como la de la madre si se exceden en las dosis. Causa una hemorragia muy grande como efecto secundario. Ahí había más de una dosis. Una dosis y media aproximadamente. De hecho, fui yo quien la descubrió escondida en su pantalón. Él se dio cuenta que miraba sus bolsillos e intentó esconderla, pero ya era tarde. Fingí algo de demencia, como si no hubiera notado la particular forma de ese objeto plástico y para distraerlo me burlé de él por haber perdido contra un tributo y vencedor con un historial importante de asesinatos a puño limpio; y le dije que tenía suerte de que el chico no tuviera un chuchillo o lanza en mano. Eso lo enfureció y lo hizo olvidarse de la jeringa que fingí no ver. Me alejé y le susurré a uno de los enfermeros que le clavara una inyección muy fuerte que lo dejara sin consciencia; y que le quitaran la ropa para hacerle un chequeo de todo lo que tuviera en los bolsillos o escondido entre medio de las telas, porque su actitud era sospechosa y que vi una droga ilegal en su bolsillo. Una vez inconsciente, descubrimos esa jeringa con su aguja y capuchón con el contenido de casi dos dosis, lista para usar; y tres frasquitos de vidrio con la droga en cuestión y una navaja de bolsillo que no sé para que tenía, pero él dijo que era familiar, Coin se la confiscó sin posibilidad de devolución, dijo que estaba prohibido tener cualquier objeto que se usara como arma en el Distrito Trece, que las armas blancas o de fuego, solo podían utilizarse en las áreas de entrenamiento y advirtió que la próxima vez que viera a Hawthorne con algo similar en su poder estaría en problemas.
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VOLVIENDO A TI (Everlark)
FanfictionUniverso alterno de En Llamas y Sinsajo. La relación de Peeta y Katniss fue muy diferente desde el momento que volvieron de la Gira de la Victoria, ellos se empezaron a acercar mucho más, volviendo su "amistad" más confusa. Se casaron en secreto...
