10. Hermanas (Reeditado)

1.6K 134 3
                                        

CAPÍTULO 10: HERMANAS

POV KATNISS

Apenas entro en el compartimento, me encuentro con mi hermana, se está poniendo el calzado, pero levanta la mirada en cuanto me ve. Me sonríe y yo le devuelvo la sonrisa.

-Hola, Katniss. –Me saluda.

-Hola, Prim. ¿Qué haces aún aquí? ¿Y dónde está mamá?

-Mamá está trabajando, yo iré a ayudarla más tarde. ¿Y tú donde pasaste la noche?

-Con Finnick.

-Eso imaginé. Sentí cuando te fuiste, pero seguí durmiendo. Pensé que habías tenido alguna pesadilla y necesitabas despejarte. Y cuando volví a despertar hace unas horas seguías sin aparecer. ¿Cómo esta él?

-No muy bien. No durmió en toda la noche, de hecho yo no dormí mucho. Nos pasamos casi toda la madrugada hablando.

-Me alegra que lo acompañes. Ya sabes, con Annie lejos de él, le está resultando muy duro todo. Igual que tú con Peeta. Creo que se hacen mucho bien acompañándose.

-Te agrada ¿no?

-Claro que sí, es Finnick Odair. Es imposible que ese chico le caiga mal a alguien, sobre todo cuando lo conoces más a fondo. Es espontáneo, divertido, pero también tiene esa sensibilidad especial y esa humanidad que lo hace una gran persona. Es muy diferente al chico que veíamos en la televisión, en realidad. Ha pasado por miles de cosas en todos estos años y sigue siendo el mismo. Y gracias a él, tú estás conmigo. Es decir, cuando fuiste al Vasallaje, yo sabía que no te volvería a ver, qué harías todo por sacar a Peeta con vida. Y que él haría lo mismo por ti. Los dos son muy tercos y sacrificados en ese sentido, porque se quieren el uno al otro. De llegar a la final hubieran hecho lo mismo que en la primera arena, sólo que esta vez nadie los hubiera salvado y estarían muerto juntos. No contaba con que hubiera un plan de rescate, mis esperanzas de volverte a ver eran nulas. Me sentí feliz el día que supe que estabas viva, al llegar al Trece. Finnick fue uno de los que te ayudó a volver. Le debo mucho. Pero ahora mismo, no puedo ser completamente feliz al verte tan destrozada por la ausencia de Peeta. Porque tú lo amas y me recuerda mucho al dolor que mamá sintió al perder a papá, con la diferencia que no te derrumbas por completo, estás haciendo todo lo que haces para conseguir que lo rescaten y Finnick te está ayudando a sobrellevar el dolor, del mismo modo que tú lo estas ayudando a sobrellevar el suyo. Esa es otra cosa que le agradezco. Él no te ha dejado sola. A veces yo no sé cómo ayudarte, Katniss. Pero, él sí. Porque te entiende y está pasando por lo mismo.

-Ayúdame siendo tú misma, Prim. Me pone feliz que no nos entiendas del todo, porque el día que pases por algo así... lo sufrirás, y no quiero eso para ti. No quiero que me entiendas, Patito. Créeme que no. Sólo quiero que sigas siendo mi hermana y que estés a mi lado como hasta ahora. –Le contesto con sinceridad cuando me siento a su lado en la litera.

-Cuenta con eso. –Me dedica una leve sonrisa.

-Y si, Finnick se ha convertido en un gran amigo para mí. En serio ¿me ves como a mamá? -Pregunto con curiosidad.

-Un poco. No lo tomes como un insulto. El amor causa estragos en la personas, el destino es impredecible y el dolor de la pérdida es inevitable si amas de verdad a alguien. Nadie puede escapar de eso, aunque quiera. Si dudas de eso, mírala a mamá. Aún hasta el día hoy sigue amándolo y a pesar de haber superado su depresión, le duele que ya no esté con ella.

Muchas veces he pensado en mi madre, e incluso en Finnick y me veo reflejada en ellos. Prim tiene razón mamá nunca dejó de amar a nuestro padre, no me olvidaré jamás la expresión de amor en los ojos de ella cuando le entregué el cuadro con la fotografía de él, luego de mi visita a las ruinas del Distrito Doce. Casi siete años después de su muerte, ella sigue sintiendo lo mismo.

Tuvieron una hermosa relación mientras duro, eso nadie lo puede negar.

-¿En qué piensas? –Pregunta mi hermana.

-En nada en particular, Prim. Tengo muchas cosas en la cabeza.

-¿Sobre qué?

-Sobre Peeta, sobre como lo sacaré de allí y...

El bebé. Mi miedo de ser madre y encima soltera. No podré soportar tener un hijo sin Peeta. Cada segundo que pasa esa posibilidad se vuelve más real en mi cabeza y siento un miedo tan antiguo como la vida misma.

-¿La posibilidad de embarazo?

-También. –No quería decirlo en voz alta, pero no es difícil de suponer.

-Pronto nos sacaremos esa duda. Te lo prometo. Con respecto a Peeta ten fe, él volverá.

-¿Por qué estas tan segura?

Prim me observa esperanzada.

-Eres el Sinsajo, Katniss. Puedes pedir todo lo que desees y te lo tendrán que dar. Y el Presidente no puede hacerle daño, mientras sepa que puede usarlo contra ti. Finnick me dijo eso un día que estaba en el hospital cuidándolo.

Finnick. Lo mismo me dijo a mí de otra forma, pero no estoy segura sobre creerle o no. Aún así, no dejo que mi hermana note mi inseguridad respecto al tema.

-¿Cuándo has madurado tanto?

¿Cómo yo pude ser tan ciega? Hasta Finnick la trata como si fuera una adulta. ¿Cuándo creció tanto?

-Siempre lo fui, Kat. Pero tú siempre me verás como tu pequeña hermana inocente. Yo también tuve que madurar a la fuerza en los últimos años. Así que, si algún día quieres que te escuche y te dé consejos aquí estaré.

Me permito sonreír, sólo mi hermana y Finnick consiguen hacerme sonreír en momentos como este y aunque sea por unos segundos, consigo olvidarme de mis problemas. Excepto de Peeta, que siempre está en mi mente.

-Gracias, Patito. –Le digo al tiempo que la abrazo, ella se sujeta de mi espalda y también me abraza.


VOLVIENDO A TI (Everlark)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora