1. NUESTRA PRIMERA VEZ (PARTE II)

6.4K 272 65
                                        

CAPÍTULO 1: NUESTRA PRIMERA VEZ

POV KATNISS

-PARTE II-

...

Peeta me rodea la espalda, mientras yo profundizo el beso, recorriendo su boca con la punta de mi lengua. Peeta gime y rápidamente de deshace de mi corpiño,me suelto de su cuello para que los tirantes se deslicen por mis brazos hasta caer sobre el colchón. Siento algo demasiado duro presionando mi entrepierna y por un momento me asusto y me quedo tiesa, no es la primera que lo siento. La gran diferencia radica en que ahora con ambos semidesnudos y decididos a hacer el amor en todos los sentidos, todo cobra otro significado. Es la primera vez que realmente no nos ponemos límites sobre las muestras de profundo amor que le damos al otro. Intento recordar toda la información que he recolectado de distintos lados, según mis compañeras esto era una buena señal a la hora de tener relaciones. Pero ¿Qué hago a continuación?

−¿Qué pasa? −pregunta Peeta con voz ronca y excitada.

−Tengo miedo, nunca lo he hecho.

−Sabes que yo tampoco. Por suerte, mis hermanos me han hablado de esto desde que tú y yo nos comprometimos. Sólo déjate llevar −dice mirándome a los ojos con una tranquilidad envidiable, que lentamente me transmite cierta calma y hace que mi cuerpo se relaje−. Yo haré lo mismo, aunque trataré de ser cuidadoso por el bien de ambos. Si decides parar en algún momento, dímelo. No quiero hacerte daño.

Con la seguridad de que Peeta me cuidará, cierro los ojos y me entrego a él. Nos toma pocos minutos más volver al clima de antes. Nuestras respiraciones se entrecortan, los besos se vuelven adictivos, la necesidad del roce de nuestros cuerpos se incrementa, nuestros gemidos, gritos y suspiros se entremezclan. Peeta baja su cabeza y empieza a mordisquear la piel de mi cuello, y desciende sin despegar sus labios de mi piel. Se detiene en mis pechos, mientras masajea uno con su mano y otro lo besa, mordisquea y chupa con sus labios, sus dientes. Al principio es suave pero sólo le basta con escuchar mis gemidos para aumentar la intensidad sobre mis pezones y la piel alrededor. Algo empieza a palpitar justo debajo de mi vientre y es una sensación tan nueva y arrolladora que aunque lo intentara, no podría parar. Vuelvo a sentir hambre, una que parece que nunca podrá ser saciada por completo. Sujeto su cuello con mis manos y acaricio su cabello mientras él sigue descendiendo por mi vientre, mi ombligo dejando rastros de besos y una delgada línea de saliva cuando pasea la lengua por mi piel. Para cuando llega al comienzo de de mi pequeña tanga, debido a que Cinna escogió esas prendas para que no se notaran bajo la calza de mi equipo de entrenamiento, de pronto siento vergüenza, y me arrepiento de no haberme cambiado por completo. Las manos de Peeta sujetan los tirantes de la misma y me mira dejándome ver lo mucho que me desea. Mi mirada debe expresar lo mismo y también miedo.

−No temas. Te cuidaré. Tampoco te avergüences. Eres la mujer más hermosa de Panem. Eres perfecta.

Su comentario me desarma por completo, me da un beso en los labios y guía mis manos a su bóxer. Mis manos tiemblan, pero las sujeta con fuerza y después de unos cuantos besos más, consigo sacarle la prenda con un poco de ayuda de él.

Su erección se libera, la siento contra mi vientre pero no me atrevo a ver.

−Katniss... Tranquila, Preciosa. Esto también es nuevo para mí –murmura−. Pero, mírame.

Obedezco y nuestras miradas se encuentran. Azul contra gris. Él la claridad de un cielo despejado, y yo la tormenta.

−En varias ocasiones, dijiste que mis ojos te tranquilizan. Mírame y te sentirás mejor. Relájate y no pienses en nada. Paso a paso ¿sí? Una cosa a la vez. No voy a forzarte a nada que tú no estés preparada. Es una promesa. Y espero lo mismo de tu parte respecto a mí.

VOLVIENDO A TI (Everlark)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora