48. Consuelo

1.2K 77 5
                                        

CAPÍTULO 48: CONSUELO

POV KATNISS

Verlo a Peeta tan mal me desgarra por dentro. Es mi culpa que él y los demás vencedores hayan sufrido.

No quiso volver a hablar. Al entrar, solo se sentó en una silla y se puso a llorar. Es extraño verlo en esta situación, él nunca lo hace, salvo quizá cuando se enteró que su familia había muerto, es en momentos como estos que me doy cuenta lo destrozado que puede estar y como algunas situaciones lo superan.

En mi mente Peeta Mellark, siempre fue un chico optimista, despreocupado, alegre y fuerte. Sin embargo, cuando lo veo así empiezo a cuestionarme lo que en realidad oculta su personalidad y me siento peor por no haber sido justa con él por tantos años.

Debí acercarme a él cuando éramos niños y compañeros de clases, debí agradecerle el gesto que tuvo conmigo esa noche, pero fui una cobarde y no lo hice; tal vez hubiéramos sido amigos y eventualmente nos hubiéramos reconocido mutuamente que siempre nos amamos. Fueron años de seguirnos el uno al otro, de admirarnos en silencio y en mi caso, negar mis sentimientos hacia él, incluso aunque siempre estuvieron desde nuestra niñez.

Me siento paralizada ahora mismo incapaz de algo más aparte de observarlo mientras lloro en silencio a la par de él.

Es hora que le demuestre que lo quiero, que siempre lo quise. Miro hacia un costado y veo una camilla desocupada y decido hacer algo más aparte de contemplarlo.

Con un pañuelo de lino que tengo en mi bolsillo limpio la superficie y le quito la tierra, sacudo el almohadón, dándole vuelta a la cubierta por la parte más limpia y coloco algunas sabanas que sé que están allí en el armario. En ocasiones, me he quedado a dormir aquí.

−¿Katniss? ¿Qué haces? –su voz suena triste.

En vez de contestar, me acerco a él y lo tomo de la mano para llevarlo a la camilla y le pido que se acueste. No sé qué hacer para aliviar su dolor, pero debe haber una forma. Él me obedece y luego se queda mirándome pensativo.

−Ven –me dice.

Se mueve más hacia el borde y me pide que me acueste con él, salvo que está vez, en lugar de dejar que me acueste en su pecho, él apoya su cabeza en el mío y lo permito. Puedo escuchar sus sollozos y sentir como tiembla. Mi mano se dirige a su cabello y su cuello y jugueteo con su cabello, al tiempo que lo acaricio.

−¿No quieres hablar?

−No, ya dije todo –responde con voz entrecortada–. Desearía ser capaz de olvidar.

−Eres Peeta Mellark, eventualmente conseguirás olvidar todo lo malo y volverás a ser el mismo. Saldremos adelante, Peeta.

−¿Juntos? –pregunta.

−Juntos –acepto.

Peeta levanta la cabeza y la coloca en la almohada a pocos centímetros de mi cara aún con lágrimas en su rostro, pero más calmado.

−Deberías odiarme –suelto.

−¿Por qué?

−Tú mismo dijiste que Snow te hizo esto para dañarme a mí y que cada vez que yo ayudaba al Trece, todas esas acciones repercutían en ustedes.

−Oh, eso. Pues, me malinterpretaste.

−¡No lo hice! Yo tengo la culpa de esto.

−Katniss Everdeen, no es tiempo para echarle la culpa a nadie, ni siquiera de lamentarse. Solo debemos encontrar una solución. Pero si vamos al caso el Distrito Trece tiene la culpa, de que te hayas involucrado en esto para rescatarme. Y yo...

VOLVIENDO A TI (Everlark)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora