26. Recuerdos

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CAPÍTULO 26: RECUERDOS

POV KATNISS

-Prométeme que sea quien sea que salga cosechado. Serás tú la que volverá con vida.

-No puedo prometer nada que no cumpliré. No importa lo que pase, será Peeta quien me acompañe. Él quiere estar conmigo hasta el final. No aceptará que vaya Haymitch.

-¿Eso que tiene que ver con que tú vuelvas o no?

La rabia me invadió, ¿acaso me creyó tan insensible de dejar a Peeta morir? ¿O peor matarlo a él de entre todas las personas?

-Voy a salvar su vida o morir junto a él. No importa el modo, lucharé, mataré a quien sea, pero me aseguraré que Peeta tenga una vida larga. De todas formas, el Presidente Snow me quiere ver muerta. Pero aunque no fuera así, haría lo primero sin dudarlo.

Entonces me hizo una pregunta que me dejó helada, una pregunta a la que encontré respuesta después cuando deje de bloquear mis sentimientos.

-Tú lo amas ¿no es así?

Hubo rabia en su voz, me asustó el tono que usó. No le dije nada, porque no tenía respuesta para eso. Mis recuerdos se fueron a todas las noches que dormimos juntos, la calma que sentía a su lado, los besos que me hicieron sentir el deseo que volverlos a repetir o me hicieron sentir amada y tranquila desde la arena. En ese momento no estaba preparada para reconocer la verdad. Se supone que ese día iba al bosque para despedirme del lugar, nadar en el lago que me enseñó mi padre. Recién después de unas horas volví al punto de encuentro con Gale, solo por unos minutos, para darle las cartas para mi familia, no para discutir cuales eran mis sentimientos hacia Peeta, ni mucho para conversar con alguien que me daba terror y del que Peeta me protegía.

-Siempre lo supe –continuó. –Desde que fuiste por la medicina para salvarle la vida cuando estaba casi muerto. Ahora está más que confirmado. Uno no sacrificaría su vida por alguien que no ama. O más, no le daría una oportunidad de vivir a otra persona, sabiendo que morirá, que no tiene esperanzas de sobrevivir.

En ese momento supe que no podía vivir sin Peeta. Así que no negué aquello.

-¿Sabes que no harán excepciones? En el Vasallaje de los Veinticinco no habrán dos vencedores.

-Lo sé –contesté en tono neutro.

-¿Y aún así piensas morir por salvar al panadero?

-El panadero tiene nombre, Peeta. No te refieras a él despectivamente nunca. No sé cuantas veces debo decirtelo para que lo entiendo. Estoy harta de tus maltratos hacia nosotros. Y hace un año que ya no te considero ni mi amigo, por todo el veneno que destilas y el daño que me has hecho. Lo que sea que haga, no te incumbe –contesté molesta ante su tono. –Pero sí ¡Moriré para salvar a Peeta! –Repetí cerrando los ojos remarcando su nombre, imaginándome el dolor que sentiría él si supiera mi objetivo. Me dejó más que demostrado que me amaba con su vida.

Pero ¿Qué más podía hacer? Si no pude renunciar a él en nuestros primeros juegos, menos lo haría en el Vasallaje, cuando ya habíamos establecido una relación demasiado íntima.

Se convirtió en mi soporte, mi diente de león, mi salvador, la única persona que me comprendió y consoló cuando el miedo y la oscuridad me dominaron. En aquella persona que abrió un espacio en mi corazón y se metió allí para no volver a salir. No entendí como sucedió, pero pensar que podía morir, me causó un dolor espantoso hasta llegar al punto de llorar. Mis pesadillas se volvieron más frecuentes, Peeta muriendo frente a mis ojos, dejándome sola y vacía. Esas pesadillas hicieron que mi decisión de sacrificarme por él se reafirmara.

VOLVIENDO A TI (Everlark)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora