47. Prisioneros

1.3K 83 4
                                        

CAPÍTULO 47: PRISIONEROS

POV KATNISS

Mi madre nos acompaña a la cita con el médico. Puedo notar que Peeta está nervioso, aunque es bueno ocultando emociones cuando quiere, la forma en la agarra mi mano lo delata. Su rostro a su vez aún está moreteado a causa de la golpiza con Gale; cuando se interpuso entre Prim y Gale, para proteger tanto a mi hermana, como a mí. Tiemblo solo de pensar lo que me hubiera hecho de no haber estado acompañada ¿hubiera intentando aprovecharse de mí estando inconsciente, o peor hubiera golpeado mi barriga para que perdiera mi embarazo? ¿Qué rayos quería tratar con una persona inconsciente? Según Peeta y Haymitch él se puso como loco con la noticia del embarazo, quería entrar donde yo estaba e insistía en que debíamos deshacernos del bebé. Nunca dejaré que se acerque a mí y el hecho de que sea tan cercano a Coin por propia decisión me da desconfianza.

−Aún estás a tiempo –le advierto.

−Te dije que quiero hacerlo y lo haré. Solo que tengo miedo de enfrentar todo eso de vuelta.

Bajo mi cabeza, debieron hacerle algo similar en el Capitolio, solo que, en vez de extraerle el veneno, este ingresaba a su torrente sanguíneo cambiándolo para que dejara de amarme. Peeta a duras penas tolera ver una aguja clavada en su piel, incluso el ver una jeringa con su medicación, supone un trauma para él. Lo mismo pasa con Johanna y su fobia al agua.

−Kat –murmura y se detiene frente a mí, acunando mi rostro entre sus manos y obligándome a mirarlo, luego baja sus labios a mis mejillas justo debajo de los ojos para limpiarme las lágrimas que caen por mis mejillas. Mi madre avanza sin esperarnos, para darnos algo de intimidad.

−Perdón, es el embarazo, me hace mucho más sensible –y aunque debería apartarlo de mí no lo hago.

−Eres muy hermosa, incluso cuando lloras, tan vulnerable... tan adorable –luego sus labios descienden por mi mejilla hasta mis labios y nos besamos. Nos besamos, nuestros cuerpos se juntan cuando yo envuelvo con sus brazos su cintura y él reprime un quejido mientras sigue besándome, debí tocarlo donde Gale lo golpeó los días anteriores. Siento su corazón latir al igual que el mío y me doy cuenta que estoy con Peeta y no con esa versión del Capitolio con la que asegura que convive, esa que va y viene a su antojo.

Enamórame locamente Katniss, enamora a esa parte de mí que le pertenece al Capitolio y haz que se fusionen en una sola.

Algo así me dijo. Pero, ¿cuánto tiempo me tomará, ¿cuánto me costará? ¿cuánto sufriremos en el proceso? Sé que Peeta es incapaz de lastimarme, sé que no andará por ahí con nadie que no sea yo, porque no es ese tipo de chico. Porque siempre fue y es leal. Entonces, ¿Cómo me daré cuenta si es sincero o no?

No, tampoco. Peeta siempre fue de frente, siempre dijo todo lo que pensaba, incluso sabiendo que podía no tomarlo de la mejor manera. Siempre tan atado a sus ideales y tan directo, pero con los pies en la tierra. Él nunca me mentiría sobre esto. Fue muy claro cuando desperté de mi coma inducido.

−Esto es mejor que la morflina –murmura contra mis labios, antes de apartar su rostro. Mis ojos se abren como si hubieran salido de un trance y solo me quedo con mis labios entreabiertos tratando de llenar mis pulmones nuevamente. Pasan varios minutos hasta que habla. –¿Te quedarás conmigo?

−Siempre –respondo.

Peeta sonríe, pero su mirada parece lejana, como si de repente recordara esa noche, esa respuesta que yo soñé. Luego vuelve a mirarme fijamente a mí.

−Ya no tengo miedo –me dice. –Recordé porque hago esto. Por nosotros, por ti y nuestro bebé –su mano se detiene mi estómago. –Estaremos juntos, sin importar que pase.

VOLVIENDO A TI (Everlark)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora