13. Te necesito

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CAPÍTULO 13: TE NECESITO

POV KATNISS

Me encuentro sentada en la orilla del mar sobre la arena. Llevo puesto un vestido naranja, como el de una puesta de sol, que me llega por encima de las rodillas. Siento que debo recordar que significa ese color, pero no hay nada en mi mente, ni siquiera sé como llegue aquí, al Distrito Cuatro. Unas pequeñas olas mojan mi vestido, mis pies y piernas, pero no me parece mal. A pesar de ser de noche hace calor. Recuerdo este lugar, vine con alguien y decir su nombre me duele, así que no lo pienso. En esa oportunidad, yo descansé en su regazo, mientras él acarició mi cabello trenzado y mi rostro. El contacto se sentía bien, sus manos eran calidad y suaves a pesar de las evidentes pequeñas marcas de quemaduras accidentales que se hacía trabajando. Su voz, me arrullaba intentando calmar mis más profundos miedos, contándome las cosas más hermosas que había visto escuchado en su vida: la primera que su padre le dio crayones y se puso a dibujar y pintar, la emoción que sintió cuando su padre le enseño a decorar los pasteles, los colores de un atardecer, la primera vez que me vio y me escuchó cantar, los Sinsajos deteniéndose a escuchar desde la ventana del aula, el canto de los Sinsajos repitiendo mis notas justo después, que de alguna manera le hacían recordarme, mi sonrisa al día siguiente que me lanzó el pan, cuando encontré el diente de león en el suelo, luego de que nuestras miradas se encontrarán. Su voz era monótona, pero con una dulzura en la misma, que solamente él puede tener.

La noche está cerca. Lo sé porque, porque el sol se esconde de a poco.

El atardecer el momento preferido de él. Por alguna razón eso me hace sonreír. Pero por otro lado que no esté a mi lado me entristece.

-¿Dónde estás, Peeta? –Pregunto en voz baja más para mí misma que para que me escuchen. Cierro los ojos y escondo mi rostro entre mis piernas. Mis ojos se llenan de lágrimas, al saber que lo perdí, que él no va a volver por algún motivo que no entiendo.

Unas manos se posan en mi cabello y dan pequeñas caricias en mi cabeza.

-Aquí estoy. –Su voz me detiene el seco.

Él nunca se fue. Está conmigo.

Giro a mirarlo y cuando veo su rostro sonriente y su mirada penetrante en mi rostro me lanzo a sus brazos. Me recibe y abraza poniendo un brazo alrededor de mi cintura y una mano recorriendo mi espalda. Lloro más fuerte, porque me alegra que él esté a salvo y a mi lado. Porque lo necesito y pesar de no saber cómo llegue a la playa se que lo extrañaba. Una sensación cálida y agradable invade cada célula de mi cuerpo, hasta llegar a lo más hondo de mi alma.

-Volviste.

-¿Pensaste que te dejaría? ¿A ti de entre todas las personas? Eres lo más importante para mí. –Siento que debo decirle lo que siento, pero el llanto me impide hablar. –Ya, no llores. Ahora todo estará bien.

-Peeta... te extrañé.

-Y yo a ti, Preciosa. Pero, volví para quedarme.

Él aparta mi cabeza de su cuerpo para que nuestras miradas se encuentren y él sorbe con sus labios cada una de mis lágrimas. Mis mejillas se encienden y mi corazón empieza a latir con fuerza, pero agradezco ese contacto, me recuerdan a todas esas noches que pasamos juntos y Peeta intentaba calmarme cuando las pesadillas eran tan intensas hasta que descubrió que de esa manera y con besos me calmaba, porque lo sentía a mi lado apoyándome y consolándome. Después como hacía habitualmente desciende hasta mis labios y me besa. En el primer segundo no respondo, estoy sorprendida ante ese pequeño arrebato y mis labios tiemblan por haber estado llorando hasta unos segundos antes, pero acabo correspondiéndole al segundo siguiente. De inmediato me invade ese hambre que sentí en la cueva, durante los besos que nos dimos después de la gira de la Victoria al llegar a casa y luego en la playa del Vasallaje, y también en esos días que nos dedicábamos a amarnos de la forma más pura y completa que podíamos demostrarnos que nuestros amor era real.

VOLVIENDO A TI (Everlark)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora