74. Terapia Psicológica

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CAPÍTULO 74: TERAPIA PSICOLÓGICA

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CAPÍTULO 74: TERAPIA PSICOLÓGICA

POV KATNISS

A veces, me dejan hacerle preguntas a él, que se escuchan con la voz alterada, gracias un sistema de programación de Beetee, también presente, y llegan a Peeta por medio del parlante. Preguntas personales o sentimentales que yo redacto, los doctores aprueban o rechazan; y posteriormente yo digo en voz alta las que el resto del Equipo de Trabajo considera adecuadas. Desde el primer día que empezaron con estas sesiones días antes sabíamos que sería un proceso arduo y duro, que iba en progreso desde lo más simple hasta lo más complejo.

Haymitch y mi madre también colaboran mucho en ese aspecto, mi madre sabe más cosas de la familia Mellark que ninguno de nosotros porque ha tenido mucha relación con ellos desde su infancia e incluso después que ella y el padre de Peeta se casaran, seguían manteniendo una relación cordial y amigable a pesar de lo que sucedió entre ellos antes de que mi madre conociera a mi padre. Así que, la primera familiar o conocida en ser invitada a participar activamente es mi madre, luego Haymitch aportando datos de su contacto con los panaderos antes de que ambos naciéramos y algún que otro asunto de familia que le haya comentado Peeta durante las charlas mentor-tributo que tenían; y luego yo, preguntándole y diciéndole cosas más emocionales y sentimentales que otra cosa para medir sus reacciones. Porque prácticamente cada recuerdo que tenemos del otro está directamente vinculado con lo emocional, a excepción de sus hobbies y habilidades innatas o desarrolladas con el tiempo, que descubrí de él gracias a ser su compañera de clases y observarlo a la distancia, y que solo son responsabilidad suya.

Descubro varias cosas, la primera es que mi madre si fue novia de padre de Peeta en su primera adolescencia, pero que cuando conoció a mi padre, Leonel, ya no estaban juntos. Nunca hubo engaños, ni nada similar, solo no funcionó, porque ella sentía que faltaba algo entre ellos, algo que luego de un tiempo descubrió en mi padre. Ella reconoce, que ve mucho de Leonel en Peeta y su trato hacia mí o lo protegida que ella nota que me siento cuando estoy con él. Por lo que entiende perfectamente porque yo me había enamorado de Peeta en mi niñez. La confesión de mi madre en un rincón de la sala de observación, hace que el relato de Peeta sobre cómo me conoció cobre más sentido y autenticidad, por decirlo de una forma. Nunca le había preguntado a mi madre como conoció al Señor Mellark, realmente. O por qué él le dijo a Peeta que quería casarse con ella, pero que huyó con un minero. Mi madre le guarda cierto cariño a William Mellark porque había crecido junto a él desde que ambos tenían como tres años. A pesar de que era un excelente hombre, como Peeta –aunque un poco más callado, que el ocurrente y carismático de su hijo menor–, no lo amó. Ella dice que solo sintió ese sentimiento tan intenso por mi padre. Y yo sonrío ante eso.

Las preguntas que mi madre redactó, parecen más profesionales que las de Haymitch y yo y los demás médicos casi no las reformularon, ni corrigieron. Mi madre al ser doctora, puede ingresar a la habitación junto con un psicólogo y desde la sala de observación, ambos la escuchamos y vemos interactuar profesionalmente con mi esposo.

VOLVIENDO A TI (Everlark)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora