Universo alterno de En Llamas y Sinsajo.
La relación de Peeta y Katniss fue muy diferente desde el momento que volvieron de la Gira de la Victoria, ellos se empezaron a acercar mucho más, volviendo su "amistad" más confusa.
Se casaron en secreto...
Hola. Les escribo esta nota de inicio de capítulo para advertirles el capítulo 75 es de casi 19.000 palabras, así que leanlo cuando tengan tiempo suficiente. Es un flashback de Katniss a causa de lo que va contando Peeta en su sesión psicológica, que está ambientado en "En Llamas", así que, a causa del cambió que hice, uno de los capítulos del inicio también será modificado en breve. Si les gustaria seguir leyendo flashbacks como estos, me dicen. Puedo agregarlos de vez en cuando. De hecho, ya llevo escrito 1.600 palabras de la conversación entre Katniss y el Presidente Snow antes del tour, particularmente Snow provocando o incentivando a Katniss para que vuelva a acercarse Peeta y no le oculte lo que siente. Luego veré si lo dejo como capítulo individual o lo incluyo como flashback en el progreso actual de los sucesos de la historia como tal. Por ahora incluiré un fragamento aquí.
Buenas noches,
Lucy.
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−¿Y Peeta?
Luego hice una pausa y él hojeó el libro poniéndome demasiado ansiosa, pero parecía querer buscar algo puntual y lo recitó con voz serena y controlada:
"Ocultando sus pensamientos al hombre a quien ama, una mujer puede perder la ocasión de despertar su amor, y es un triste consuelo para ella pensar que nadie se ha enterado de que estaba enamorada. En los enamoramientos cuentan mucho la gratitud y la vanidad; de ahí que sea peligroso dejar que surjan por sí mismos. Su inclinación puede ser espontánea y empezar como una sencilla preferencia, cosa muy natural; pero somos pocos los que tenemos suficiente valentía para enamorarnos del todo si la otra parte no nos anima. De diez casos, en nueve aconsejaría a las mujeres que demostrasen más afecto del que realmente sienten, pues todo puede quedar en simpatía si ellas no le animan al caballero a continuar."
−Un fragmento muy conveniente para los Trágicos Amantes del Distrito Doce –agregó con voz solemne luego de quedarse un minuto analizando mi reacción.
−¿Se está burlando de mí?
−Para nada. Solo intento ayudarla en sus asuntos personales con su aliado. Los libros son un buen método, a veces. Te hacen reflexionar acerca de la vida.
Justo en ese momento se cayó algo frente a mí mientras él sostenía el libro. Un señalador improvisado con un plástico fino adhesivo con unas flores azules y violetas entre medio. Lo tomé entre mis manos y no pude evitar ponerme a llorar en silencio.
Peeta.
El Presidente no estaba burlándose de mí, sino la vida. Él no tenía forma de saber que esas flores ya secas me las había dado Peeta en nuestro último momento romántico real antes de llegar al Doce y empezar a fingir porque él estaba molesto conmigo y Haymitch. Esas flores que fueron convertidas en un marca-paginas artesanal gracias a Prim, que se tomó el trabajo de darle una vida eterna al verlas aplastadas entre medio de una revista de moda capitolina que me robé del tren, solo para que no se dañara el único recuerdo que, a partir de entonces, tendría de Peeta. Derramé varias lágrimas antes de que el Presidente notara que estaba llorando y me arrebató amablemente el señalador, para colocarlo nuevamente en la página de la que había caído. Pero antes de cerrar el libro se quedó mirando las coloridas flores silvestres con genuino interés.