A Fey Le Brune siempre le han dicho que es afortunada por nacer con aquel don que le permite controlar el Ílino, una flor dorada con poderes inimaginables que es muy codiciada por la nación que alguna vez traicionó a la suya. Pardas y Arahnova han e...
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Asher Spinster
Sabía que el que Fey viese mis memorias la harían regresar esa confianza en mí que por un momento se había fracturado. Sin embargo, ya no estaba tan seguro, ya que desde que salió del hechizo, ella no me miraba y se forzaba a no enfocarse en mí a pesar de estar a mi lado.
—Entonces por esa razón eras tan importante para el rey Deo —dijo Griffin—. ¡Ah, pues ahora entiendo porque tu pecho brilló en la batalla! Debo admitir que me pareció algo fenomenal, pero a la vez me dio miedo de que... no sé... explotaras.
—Esas cosas no suceden —contestó Oren—. Fey no explotaría por curar a otros.
—Pero gritó demasiado alto cuando intentaba despertarte y después se desmayó.
—Solo me agoté. Es parte de mi deber.
Fey nos había confesado todo acerca de lo que ella era y lo que representaba en Pardas. Nos dijo acerca de su conexión con el Ílino y de sus facultades. También mencionó de dónde obtuvo aquel poder y el deber que se le encomendaba al haber sido bendecida con el don del Ílino después de no haber tenido una liečiteľ por toda una generación en su nación. Ahora que conocía el poder de Fey y de lo que era capaz, más me convencía de que debíamos salir de Arahnova con rapidez. Permanecer en el granero abandonado que el señor Colt amablemente me dio ya había dejado de ser una opción viable, sin embargo, Fey seguía cansada, a Griffin le dolían los brazos y Oren había dicho que su cabeza estaba a nada de explotarle. Claramente yo también me sentía exhausto, pero no podía demostrarlo porque necesitaba a los demás con fuerzas y bien para poder salir de Arahnova sin el riesgo de ser capturados y posteriormente asesinados. Porque sí. No descartaba la opción de que Linette estaba lo suficientemente enojada, triste y decepcionada de mí como para desintegrar ese amor que tanto me tenía y luchaba por que le correspondiera. Linette ya se había convertido en la reina de Arahnova. Y era una reina llena de furia.
—Será mejor que descansen. Tengo planeado que salgamos de aquí mañana por la mañana —Agregué más leña al fuego. Luego me levanté y al fin sentí la mirada avellana de Fey sobre mí—. Será una larga tarea encontrar refugio mientras estamos afuera y cuidándonos de los soldados que seguro ya ha enviado la reina.
—Tú eres el rey —dijo mi buen amigo—. Debes hacer algo.
—¿Yo? Yo nunca fui el rey y si alguna vez fui considerado para serlo, te aseguro que ahora soy candidato para ir a la guillotina.
—Pero Linette está enamorada de ti, Asher, tal vez podamos usar eso a nuestro favor y convencerla de que detenga todo esto.
—Griffin, la traicioné. Le di la espalda para escapar contigo y con Oren cuando más me necesitaba. Estoy seguro de que me odia justo ahora.
—Ni siquiera sabes eso.
—No hay nada más peligroso que una mujer enfadada —agregó Oren—. Tenía tres hermanas y una madre, sé lo que digo.