Capítulo 22

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Linette Edevane

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Linette Edevane

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—¿Princesa?

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—No quisiéramos molestarla, pero la nación espera un anuncio. Quieren saber cómo están el rey y la reina.

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—¿Princesa Linette?

—¿Cómo están? —Observé las palmas de mis manos—. ¿Acaso están ciegos?

Limpié la sangre de mi abuelo que manchaba mis palmas con el corset de mi vestido. Inhalé antes de ponerme de pie y tambalearme un poco al alzar la cabeza. Sabía que aquella reacción de mi cuerpo era por el olor a sangre que ahora apestaba el gran salón.

—¿Dónde está mi hermano?

—No lo sabemos, princesa. Raven lo perdió de vista cuando comenzó todo.

Seguramente estaba muerto en sus aposentos con una daga en su pecho, pero nadie lo había encontrado aún.

—La gente de Arahnova quiere un anuncio, ¿no es así? —Andreus asintió.

Caminé al balcón que daba a mi querida nación. Abrí las puertas de cristal y salí. Aquel balcón que antes había usado para disfrutar de los fuegos artificiales en mi cumpleaños sería usado nuevamente, pero esta vez para dar una noticia a Arahnova acerca de lo que acabamos de vivir.

—Princesa...

No tuve que tocar la campana para que mi pueblo me mirase con atención.

—¡Gente de Arahnova! ¡Justo en este momento se encuentran mirando a su reina! No hace falta explicar lo que sucedió para que yo llegase a este puesto antes de lo previsto, así como tampoco hace falta que se pregunten por el hombre que había sido elegido para gobernar a mi lado porque ese hombre es un traidor. Se trata de un cobarde que le dio la espalda a su pueblo y por lo tanto recibirá el castigo que se merece.

—¡¿Qué pasará con Arahnova?!

—¡Esos salvajes regresarán!

—¡Moriremos por su culpa!

—¡Ningún hombre, mujer o niño de Arahnova morirá! ¡Nosotros seguiremos con vida! ¡Pero ellos...! —Señalé a las afueras de la muralla—. ¡Ellos dejarán de existir! Haremos aquello que nadie ha logrado hacer antes. Los cazaremos uno a uno. No importará qué tipo de pardiano sea, ¡tendrá que morir! Porque si no nos deshacemos de ellos, la guerra por el Ílino nunca terminará.

Ezra se colocó a mi lado. Lo miré por unos segundos y recordé la espantosa personalidad de mi hermano menor.

—Y aquellos que se atrevan a desobedecer mis órdenes, tendrán un destino mucho peor que los pardianos. Sin embargo, tengo en cuenta que mi gente es leal a su nación y a mí. ¡Venguemos a aquellos inocentes que pagaron las atrocidades de Pardas! ¡Venguemos la muerte del rey Deo y la reina Adara!

Las personas comenzaron a responder mi anuncio con más gritos de batalla y apoyo.

—¡Muerte a Pardas!

—¡Muerte a Pardas! —respondieron.

—Linette, ¿qué crees que estás haciendo? —susurró entre dientes.

—Vengaré la muerte de nuestra familia.

—¿Provocando más muertes?

—No —Lo miré—. Provocando miedo.

Me retiré del balcón con intenciones de llegar a mi habitación y poder cambiarme de vestido. Ezra me siguió por detrás y continuó cuestionándome.

—Haces exactamente lo mismo que los abuelos. Está mal, Linette.

—¡Yo soy la reina! ¡Tú debes obedecerme!

—¿Y qué pasa si no lo hago?

—Te mato.

—No eres capaz de hacerlo —Sonrió, burlón—. Estás molesta, lo entiendo. Aun así tú nunca has sido capaz de matar ni a un insecto.

—Creo que no has entendido nada, ¿verdad, hermanito? —Hubo silencio entre nosotros por un par de segundos—. Andreus, quiero que lleves a Ezra a un calabozo.

—Pero, prince... mi reina, eso no puedo hacerlo.

—Es una orden directa.

Ezra era menor que yo por tan sólo un año y era unos centímetros más alto que yo, pero claramente eso jamás afectó la autoridad que tenía sobre él a pesar de los malos tratos que siempre recibía de su parte. Nunca en mi vida me había sentido con tanto poder sobre las personas. Sabía que al convertirme en soberana vendría con el poder, pero jamás imaginé que lo disfrutaría tanto como ahora.

—Lo que haces está mal, y te lo digo yo.

Visualicé a uno de mis soldados sosteniendo la corona de mi abuela y acercándose a mí con pulcro. Caminé y sin rodeo alguno coloqué la corona sobre mi cabeza.

—Quiero que busquen a Asher Spinster y a Griffin Aragón por todo Arahnova. Cuando los encuentren, matenlos y a todo aquel que esté de su lado, ¿entendido?

—Sí, su majestad.

Andreus hizo un ruido estruendoso cuando se retiró del lugar junto a Ezra.

Lluvia de cenizasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora