A Fey Le Brune siempre le han dicho que es afortunada por nacer con aquel don que le permite controlar el Ílino, una flor dorada con poderes inimaginables que es muy codiciada por la nación que alguna vez traicionó a la suya. Pardas y Arahnova han e...
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Fey Le Brune
Nunca tuve sueños que se conectaran con mi realidad. Ni siquiera visiones como mi madre. Recuerdo que cuando era niña, siempre soñé con tener el mismo don que mi madre, prefería tener ese talento al que la diosa Eliette me había dado, pues al menos ahí no tenía que absorber el dolor de nadie y convertirlo en mío. No obstante, aquí estoy. Sentada frente a Reika y Neli. Tuve que recurrir a ellas luego de haber tenido una especie de encuentro mágico en mis sueños con la lechuza que representa la diosa Eliette. En mi sueño, no hacía nada más que observarme en silencio con esos ojos amarillos, profundos y grandes que parecían leer mi alma y atravesarme el corazón. La lechuza y yo nos encontrábamos en un lugar amplio y solitario que solamente era adornado por hierbas altas que para mi sorpresa estaban secas. Incluso pude sentir el sol abrasador sobre mi piel mientras intentaba descifrar lo que la lechuza trataba de decirme con su sola mirada.
—¿No hubo más señales extrañas en tu sueño?
—No.
—¿Hace cuánto tiempo que dejaste de sentir los dolores sobre tu pecho?
—Después de la muerte de mi madre.
—Tus heridas siguen sin sanar, ¿cierto?
—Lo hacen, pero se toman más tiempo que antes.
Alcé mis palmas y le mostré a Reika las cicatrices que me había dejado aquella prueba que tuve con los hombres de hierro hechos de arena. Al menos ya no dolían tanto como al principio.
—Tenemos que ir a la fuente principal del Ílino —dijo luego de darme un pequeño vaso de barro que contenía agua fresca—. ¿Ya pensaste qué día será?
—No podemos ir ahí todavía —dijo Asher después de terminar con las entregas que Neli le había pedido hacer esta mañana.
Últimamente Neli le ha pedido a Asher ayudarle con la entrega y recolección de hierbas medicinales para los Albas y mi pueblo, por lo que Asher casi siempre estaba en la cúpula de Reika o en la de Neli. Yo no tenía ningún problema con que Asher ayudara, sin embargo, voy a aceptar que me molestaba verlo convivir más tiempo con Neli que conmigo. Ayer por fin estuvimos solos en mi cúpula, pero Neli llegó y se lo llevó al río.
—Raven fue muy clara en su último mensaje. Seguramente Linette hará lo posible para matar a Fey, y si nosotros vamos a la fuente, lo único que haremos será darle lo que quiere.
Me lanzó una mirada y luego a Reika.
—Mientras más tiempo pase, más difícil será averiguar lo que sucedió con los poderes de Fey. Estamos en guerra, Asher, si ella sigue siendo débil, lo que queda de Pardas morirá.
—Eso no va a pasar —dije, firme y fuerte.
—¿Tú crees? Porque tu hermano no ha hecho nada más que compadecerse de sí mismo y tú ya no tienes las capacidades que se te otorgaron al nacer.