NARRA FANNY
Abrí los ojos con dificultad debido al brillo del sol que ingresaba por la ventana, me viré un poco y escuche una respiración, al ver mejor, un hombre grande estaba a mi lado, dormido, con su cabello alborotado, se veía tan bello. Me sentía tan feliz, otra vez me encontraba en casa y aquí estaba a mi lado por el que tanto he luchado, mi hombre, mi esposo, mi amor. El único que me mueve el tapete.
Ni corta ni perezosa, manosee lo que es mío, su pecho musculoso, esos cuadritos de su abdomen bien trabajado, besaba su cuerpo con deseo, gimiendo a cada lamida y beso. Se movió un poco, eso significaba que estaba sintiendo lo que le estaba haciendo. Al llegar a su cintura me tope con un obstáculo, su bóxer, de a poco fui quitándoselo dejando libre a esa anaconda devoradora. Me aguanté de comérmela para sacarle totalmente ese bóxer de mierda que me estorba.
Ahora sí quedo libre para disfrutar, mis manos acariciaban su pubis, mientras mi boca besuqueaba sus bolas, oír esos gemidos de satisfacción me llenan de más deseo. Ver cómo la anaconda comienza a despertarse y ponerse a modo ataque ,dura como ella sola, grande, venosa y palpitante. La tomé entre mis manos para metérmela en la boca y chuparla con fuerza y su voz temblorosa se oyó
—¡Agh! Mierda, esta ricoooo
Se la chupe como una demente, la extrañaba, extrañaba su calentura, su dureza, esas palpitaciones que siento cuando se la chupo y esos gemidos profundos. Sus manos estrujaban las sabanas y sus palabras llenas de lujuria
—Asíiii mi amor, chúpala, cómetela.
Yo lamia, chupaba, estrujaba hasta que logré que su semilla saliera como una cascada y su gritito de satisfacción
—Ay, mi Dios, esto es gran...dio... soooo, que ricoooo
Le lamí todo, estaba por dejarle un beso, cuando sentí sus fuertes manos que me alzaron para ponerme encima de su cuerpo y vernos a los ojos. Me exclamo sonriendo y con sus ojos brillosos
—Te amo mi gordis, había esperado esto por mucho tiempo. Ahora déjame hacértelo yo, por favor, quiero sentirte mía
Me coloco en la cama y se subió encima aplastándome, con su cuerpote, pesa mucho, pero, en ese momento, era un peso delicioso, lo primero que hizo fue besarme con locura, yo devoraba también su boca. Tanto tiempo sin sentirme amada por mi esposo. Lo acariciaba por donde más podía. Bajo directo amis pechos, con su lengua lamia mis pezones uno a uno haciéndome sentir en la gloria, los chupaba con delicadeza. Sus besos hacían camino hasta mis caderas, las cuales las alzaba un poco debido al éxtasis que sentía
Cuando llegó a mi parte de abajo, se metió ahí para lamer mi coñito, lo hacía muy tierno, despacio, como si lo explorara por primera vez. Yo gimiendo de gusto, sus manos acariciaban por doquier, yo aprovechaba tocando su cabello. No me dejo terminar de gemir cuando me chupo mis pliegues con fuerza y sentí un poco de dolor, pero, un dolor placentero que hizo que me contrajera un poco
Ya conocía ese preámbulo, cuando mi esposo hace eso es que me va a dedicar un masajito de lengua para hacerme gozar hasta que se me venga un squirt. Cuando lo hace, lo hace muy bien y yo eso no puedo resistirlo, es un experto. Al cabo de varios minutos del arte de bailar y menear su lengua en mi botoncito, el llamado del cataclismo llego, sentí que algo quería salir de mi cuerpo, ya no aguante el goce y las palpitaciones de mi coño y zaz, que me sale una cascada con fuerza y mientras yo gemía, Albert reía mientras recibía mis fluidos en su boca
Cuando termine escuche que decía
—Esto es maravilloso. Me mojaste toda la cara, jajajaja
Se subió como un rayo sobre mí, para solamente quedarse mirándome con un gesto de felicidad en su rostro, y yo toda jadeante por haberme corrido tan fuerte. Como todo un pervertido se relamía sus labios con su lengua mientras decía
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SIEMPRE MI SUMISO
Romantik2da Parte de MI ESPOSO MI SUMISO. Ella infiltrada en las filas de un narco para engañarlo y lograr su captura, su esposo la espera con ansias y deseos de volver a ser sometido por ella, a pesar de ser un hombre dominante con las mujeres, solo su esp...
