CAPITULO 73

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NARRA EL DON

Estaba contento con esa noticia de la visita de mi ahijada con toda la familia. La verdad es que los extrañaba. Estoy en una encrucijada, me quedo callado de la visita o les digo a mi familia. Sopesaba todo porque el ambiente estaba un poco caldeado por culpa de Amanda. Jamás en mi vida había tenido que lidiar con algo así, estoy acostumbrado a que se cumpla mi voluntad sin ninguna reclamación u oposición. Sin embargo, con esta chiquilla revoltosa, desobediente y altanera se está poniendo en peligro mi imagen ante todos

Si por mí fuera esta mujercita ya yaciera tres metros bajo tierra. Hoy en la mañana estaba duchándome cuando siento que me abrazan por detrás y comienzan a acariciarme, mi libido se disparó me prepare para tener una sesión de sexo como me gusta con mi esposa, a veces me da estas sorpresitas cuando anda caliente. Mi martillo se puso duro de inmediato, yo que me doy la vuelta para darle un delicioso beso, cuando me encuentro con unos ojos azules pícaros y el rostro de esa mujercita atrevida que sonrió gritándome

—¿Y esa cosita es suya? Jajajaja He visto muchos más grandes y jugosos. Pobre de su esposa, tiene que conformarse con ese palillo de dientes jajajaja

Y que se sale corriendo de la ducha, yo me quede ahí parado sorprendido, no quería creer tanto atrevimiento de esta mujer, no respeta ni siquiera la privacidad del baño, fue capaz de criticar mi polla. Salí de la ducha ataviado de una toalla alrededor de mi cintura, pero, ya afuera no había nadie, la habitación estaba vacía. Lo que sí note es que encima de la cama estaba lista mi ropa. Lo primero que se me vino a la mente es que mi esposa la dejo ahí. Me senté a un lado para secarme, al estirar la mano para agarrar mi bóxer y al ponerlo frente a mí, me doy cuenta de que viene enredado con otra prenda

Al ver bien, veo que es una braga de color rojo pasión, supuse que mi esposa se olvidó eso en la cama, la desate de mi bóxer para admirarla mejor y me dispuse a olerla, porque adoro el aroma de mi esposa. Estaba comenzando a olerla cuando la voz potente de mi esposa escuche

—Pero ¿qué rayos haces Luiggi? (me arrebato la braga para seguir reclamando) ¿de quién mierda es esto? ¡esto no es mío!

La mire que estaba realmente furiosa sosteniendo en sus manos esa braga, ni yo sabía lo que estaba sucediendo, así que le hable

—Yo... creí que era tuya amor. Lo encontré aquí en la cama

Su mirada era inquisidora como si no creyera ninguna de mis palabras, tenía sus ojos entrecerrados además de que sus manos temblaban de rabia. Se me acerco y pensé que me daría una bofetada, sin embargo, se agachó para agarrar algo más de la cama. La puso frente a mí para seguir reclamando

—¿Y esto? ¿Me vas a decir que no te diste cuenta?

En ese instante recién me percate de que era ropa íntima de mujer, no solamente estaba esa braga ahí sino un corpiño del mismo color, además de unas medias color piel. Yo estaba atónito porque no sabía de donde asomaron todas esas prendas. Mi esposa bufaba esperando mi respuesta así que exclame

—No sé de dónde asomo eso, yo... yo me estaba duchando. Cuando entre a bañarme no había nada en la cama. Pensé que tú me habías dejado ropa para cambiarme

Sentí que me caía encima esa ropa íntima de mujer mientras mi esposa gritaba enojadísima

—¿Me crees tan estúpida? ¡Tú estuviste con una mujer aquí! ¡No me mientas!

Respiré hondo para aplacarme, porque no quería gritarle, así que me levante de la cama para decir con voz calmada

—Mi amor, por favor, me conoces muy bien y sabes que yo jamás profanaría mi hogar con esas estupideces. Siempre hemos hablado sobre esto y quedamos en que todas estas cosas las haría fuera de esta casa. Soy el Don y a veces me ofrecen mujeres por dinero que me deben. Nunca te he escondido nada y no voy a hacerlo ahora

SIEMPRE MI SUMISODonde viven las historias. Descúbrelo ahora