CAPITULO 80

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NARRA FANNY

Mi papá ya tenía listo el transporte para recoger a todos en sus casas y en el hangar privado el avión los esperaba a todos. Para mi suerte, mis hijos se durmieron del cansancio de tanto jugar y fue más fácil trasladarlos hasta el hangar en compañía de Erick. En una hora ya todos estábamos dentro del avión para irnos. Al despegar mire por la ventanilla como la ciudad se hacía cada vez más pequeña y cómo nos alejábamos del peligro. Albert estaba sentado a mi lado y nuestras miradas se cruzaron y Él me exclamó

—¡Ganamos! Lo dejamos atrás

Tenía toda la razón, además a los empleados de todas las familias se les dijo que íbamos a Alemania. La azafata asomó trayendo un carrito de bebidas para todos, tomé una copa y mi esposo un vaso de whisky, brindamos por el logro que hicimos. Una melodía se escuchaba en volumen leve. Se oía el murmullo de las conversaciones de los pasajeros. Después de unos minutos regreso la azafata para recoger los vasos y las copas. El avión que utilizamos no era de pasajeros, sino el de carga, tenía camas para descansar, baños en cada cubículo, cocina, comedor y demás. Era el que utilizábamos para las misiones militares.

En uno de los cubículos dormían Erick y mis hijos más cómodamente. Después de dos horas le pedí a Albert que quería dormir en una cama, nos levantamos para irnos a uno de los cubículos y vimos a nuestros padres que habían traído unas mesas plegables para jugar póker. Los saludamos y nos fuimos a descansar, ni bien cerré la puerta me quite la ropa y me quede en ropa interior para lanzarme encima de la cama y abrazar la almohada. Después sentí que la cama se hundía y unos brazos rodearme por detrás más unos cálidos besos en mi nuca, más la voz susurrante de mi esposo

—Te amo, lástima que nos morimos de sueño, porque si no...

Me reí un poco y le solté en voz baja

—Yo también, pero, vamos a dormir

Me apretó un poco más para dormir de cucharita. No fue más, porque nos sumimos en el mundo de los sueños. Esta vez no soñé nada hasta que unos golpes en la puerta nos despertaron anunciando que estábamos cerca de nuestro destino. Nos estiramos con toda la pereza del mundo, después nos abrazamos para besarnos. Albert se levantó para ir al baño para orinar, mientras yo, tomé el celular para llamar a mi padrino

Aló padrino

Ahijada ¿Cómo estás?

Muy bien, quería avisarte

Que ya estamos por llegar

Muy bien, voy a mandar los autos

Para que los recojan a todos

Gracias padrino

Cerré la llamada, mi esposo salió del baño y yo casi fui corriendo porque se me salía la pis. Después Salí ya más tranquila y Albert ya estaba vestido y me dijo que iría a revisar todo para que lleguemos bien al hangar privado de mi padrino que está en las afueras de la ciudad. Me quedé ahí adentro un poco más de tiempo, me volví a acostar en la cama esbozando una sonrisa para decir

—Por fin. Ya estamos lejos de ese maldito Frank. Ya me imagino como se pondrá furioso al no encontrar a nadie para lastimar. Mientras la gente de mi padre lo buscará hasta encontrarlo y pobre de Él, porque no regresará a prisión. Mi papá le tiene una gran sorpresa

Después de unos minutos se sintió que el avión estaba descendiendo, salí para ver si mis hijos estaban bien. Lo que vi fue a Albert mirando hacia adentro del cubículo, me uní para también mirar, ellos todavía dormían a rienda suelta y Erick también, lo tenían abrazado ellos dos. Albert me dijo que Él los llamaría, entonces fui a buscar a los demás. Mi papá salía de la cabina del piloto, lo saludé con un abrazo, me dijo que había dado una vuelta por todo el avión y que mi mamá se estaba arreglando.

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⏰ Última actualización: Jul 17, 2025 ⏰

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