NARRADOR
Los hijos del Don se llevaron a Amanda sacándola de la habitación de sus padres. Iban conversando, indagando, hasta se olvidaron de hablar con sus padres, pues justamente a eso venían a pedirles permiso para ir a una parranda entre amigos. Karla se sentó en el filo de la cama para hablar con su esposo toda jocosa
—Mi amor, por lo visto, vas a tener que descansar muy bien. Porque se te viene la hecatombe. Ya conoces a tus hijos, además de que con Amanda hacen un buen trío
Se escuchaban las risotadas juveniles en la parte de abajo. El Don agarró la almohada para soltar un gritito sofocado
—¿Por qué a miiii?
Su esposa no se aguantó la risa, lo abrazo con fuerza y se terminó acostando a su lado.
El Don mencionó que deseaba dormir, pero que ella les diera una vuelta de vez en cuando. Karla se lo prometió, le dejo un delicado, pero no tan lujurioso beso a su esposo, que se dio vuelta para cerrar los ojos y pedirle a Morfeo que lo acompañe en su sueño. Salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí teniendo cuidado de hacer ruido. Mientras bajaba la escalera a sus oídos llegaba la voz de su hijo Massimo
—Amanda ¿tienes novio? ¿O alguien que te guste?
Su hija Danna reclamaba airada
—Por Dios, Massimo. Respeta, recién la estamos conociendo y ya pareces araña lanzando tus redes
Amanda contestaba con voz tranquila
—Sí había alguien que me gustaba, pero... ya me enteré de que tiene esposa y... yo no lo sabía. Además, ni siquiera se llamaba como yo lo conocí
Massimo la escuchaba y reaccionaba abriendo la boca haciendo una gran "O". Sin embargo, estaba con la curiosidad a mil por hora y seguía con las indagaciones
—Pero ¿estabas sola? ¿Nadie te ayudaba a averiguar nada?
Amanda habló con más tranquilidad y comenzó a narrar sobre su vida con Antonio Sarmiento, lo que hacía con Él hasta que conoció a un amigo llamado Gerardo o eso ella creía hasta que contó lo que paso en el avión con su padre y Danna recalco
—Mi papá debe de haberse enojado por tus reclamos. Porque nunca deja pasar ni una a nadie
Amanda le dijo que le había advertido que no le gusta que le desobedezcan ni que le alcen la voz. Aunque dijo que tuvo que morderse la lengua por miedo y entonces dijo unas palabras que dejó en claro lo que pensaba hacer
—Yo no obedezco órdenes, mi vida ha sido de hacer lo que yo quiera. Antonio me permitía todo y... no creo que su padre sea diferente, más me parece que solamente lanza amenazas
Karla entró a la sala y se sentó en un sofá para mirar a la revoltosa Amanda y hablar
—Amanda, quería decirte que Luiggi jamás dice algo o lanza una orden en vano. Es el Don, si con nosotros no es tan estricto, es porque somos su familia, sin embargo, con los demás no tiene piedad.
Amanda replicó con seguridad, mientras daba un golpe con su tacón en el suelo
—¡Eso lo veremos! (se puso la mano en la barbilla) Aunque la verdad es que... si me da un poquitín de miedo
Amín que había estado en la cocina guardando unos bocadillos árabes, salió para decir risueño
—¡Ay! Amanda. No sabes con quién te estás metiendo. Te hago una simple comparación. Ehm, Antonio es el 30 % de lo que es Luiggi
La chiquilla escuchaba con atención y se irguió para indagar
—¿Cómo es eso? No entiendo bien. Antonio desaparecía a cualquiera, entonces ¿cómo es que el Don es peor?
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SIEMPRE MI SUMISO
Roman d'amour2da Parte de MI ESPOSO MI SUMISO. Ella infiltrada en las filas de un narco para engañarlo y lograr su captura, su esposo la espera con ansias y deseos de volver a ser sometido por ella, a pesar de ser un hombre dominante con las mujeres, solo su esp...
