¡Y volvemos con Ned! Puff, muchos capitulos sin él.
-X-
Ned VI.
Ned no recordaba haber visto el Canal del Norte tan desierto como en aquel momento. Todos los transbordadores y galeras mercantes estaban anclados en la orilla norte, frente a los atracaderos de Starkport, mientras que una veintena de galeras de combates se mecían en las aguas, con los remos desplegados. Sobre la cubierta de cada uno de ellos había inmensas catapultas. La inmensa silueta de Foso Cailin, al sur, oscurecía el canal y sus aguas.
En Starkport todos estaban furiosos por la guerra, como advirtió Ned cuando recorrió las calles a caballo, pero no porque fuese impopular, sino todo lo contrario. Los norteños llevaban años deseando una guerra contra los sureños, y ahora, había una indignación como él jamás había visto. Oficialmente Lord Aryan Stark no había mandado a reclutar nuevas levas, pues con los ejércitos de Stark bastaban, pero en todo el Norte los voluntarios se contaban por cientos y miles. Mientras tomaba un bote con el que cruzar el Canal hacía el Foso, reflexiono sobre cómo, de surgir la necesidad, en solo unos pocos días podrían tener cincuenta mil nuevas espadas.
«El Norte no te olvida, Lyanna». Sintió ganas de llorar al pensar en su hermana y su hijito.
Ned estuvo en silencio mientras el bote cruzaba las aguas, impulsado por los remos. Ignoro el chapoteo y el ruido de los remos. Arriba, en las murallas de la fortaleza, los soldados lo saludaban como a un viejo amigo. Las cuarenta torres de Foso Cailin se alzaban como agujas que apuñalaban el cielo, y en cada una de ellas ondeaba el estandarte de Invernalia. En la más alta, y de forma solitaria, estaba el estandarte real: el dragón de tres cabezas de los Targaryen, en gris sobre campo blanco, los colores de los Stark.
Por un breve instante, cuando se acercaban más a la orilla, Ned sintió un súbito temor ante la inmensidad del Foso. Los botes anclados en el muelle, a su sombra, parecían juguetes, incluso las inmensas galeras de combate que no surcaban el canal. Una docena de Colmillos de Lobo lo esperaban, junto a su hermano. Lord Aryan Stark no había cambiado mucho desde la última vez que se habían visto, y pese a su tristeza, Ned sonrió al verlo. A su lado se encontraba Ser Brynden Pez Negro Tully, Caballero del Foso y Guardián de las Puertas del Norte. Había ocupado aquel cargo desde hacía más de quince años.
-¡Ned!-exclamo Aryan al verlo, y lo saco del bote de un tirón-. Ya era hora. Llegas con dos días de retraso, hermano.
-Lamento la tardanza, mi señor. Ciertas cosas en Puerto Blanco requerían de mi atención... Bueno, ya debes de estar enterado.
«¿Cuántos ojos tiene Lord Aryan Stark? Mil ojos, y uno más».
-Por supuesto-bromeo su hermano, o trato. Tenía los ojos de un azul intenso, y una boca acostumbrada a sonreír, pero en aquel momento no sonreía. Parecía triste y agotado, demacrado por la tensión. Ned le dio un fuerte abrazo-. Tienes mis condolencias, hermano.
-Y tú las mías-dijo Ned-. He escuchado algunas cosas sobre como sucedió...
-Imagina el peor escenario, y ni aun así, estarás cerca de la verdad-dijo Aryan en cuanto se separaron-. Pero no hay tiempo para lamentarnos. Rodrik está muerto, pero Lyanna aun dejo tres hijos que necesitan de nosotros. Por ellos, y por la memoria de nuestra hermana, necesito saber que estás conmigo.
Ned se ofendió por un breve instante.
-Por supuesto que estoy contigo. Como siempre.
-Tengo noticias que compartir contigo-Aryan sonrió con cierta travesura, y Ned lo vio con recelo-. Aegon Targaryen está muerto.
-¿Qué?-susurro-. ¿Cómo...?
Fue Ser Brynden quien le explico todo. «Con un solo golpe volviste a darnos la ventaja que habíamos perdido tras la debacle de los Lannister», pensó Ned, maravillado. «Y Visenya... Es la hija de Lyanna, sin duda».
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Se Acerca el Invierno
FanficHarry Potter dejo este mundo..., pero como el Amo de la Muerte, tiene deberes que cumplir. Y los Siete Reinos de Poniente lo necesitan ahora, al ver que el Enemigo llega desde las Tierras del Eterno Invierno. Deberá sobrevivir al Juego de Tronos y g...
