Por acá les dejo otro cap, espero lo disfruten.
-X-
Elia III.
Oberyn la esperaba junto a la Puerta del Río, o lo que quedaba de ella, que no era más que lodo, cenizas y restos de huesos quemados, pero ya había bastantes personas reparando las murallas, las cuales en su mayor parte habían quedado destrozadas. Elia sintió todos los ojos clavados en ella cuando se acercó con su caballo: miradas gélidas, de odio, de rencor... Nadie se atrevió a hablarle ni trató de cerrarle el paso; tenía a dos docenas de lanceros que le servían de escolta, y su hermano tenía otros tantos.
-Querida hermana-Oberyn espoleo su caballo y avanzo a su encuentro-. No te esperaba tan pronto.
-No esperaba estar aquí tan pronto, Oberyn-replico Elia, pero le sonrió a su hermano.
Había dejado Altojardín diez días atrás, cuando llegaron las noticias de la caída de Desembarco del Rey. Elia emprendió el viaje, pero no iba sola. Le acompañaban la reina viuda Margaery, el niño rey Rhaegon, Lady Alerie Tyrell, la Reina de las Espinas, y la mitad de la corte de los Tyrell, además de una formidable escolta. Pero el tercer día Elia y su sequito habían cabalgado muy por delante de la columna principal, para alejarse de los Tyrell y de la venenosa lengua de Lady Olenna. Elia no la soportaba. Encima, debido a la edad de la dama, viajaban espantosamente lento. Por lo que sabía, podían estar aún a horas o días de distancia.
«Ojalá se demoren diez días más». Pero diez días seguirían sin ser suficientes.
-Estoy cansada, hermano-dijo la Princesa Elia, tras un largo suspiro-. Me gustaría lavarme y recostarme un rato. ¿Podemos entrar?
-Enseguida.
Oberyn hizo dar la vuelta a su caballo y le dio una orden a su capitán. Los lanceros que conformaban la mayor parte de su escolta hicieron girar también a sus monturas con movimiento solemne, por instrucción de Oberyn, y la columna emprendió la marcha al interior de la ciudad.
Las calles de Desembarco del Rey siempre habían sido populosas, ruidosas y duras, pero en aquellos momentos rezumaban peligro de una manera que no había visto en sus visitas anteriores. Había un cadáver desnudo tirado en el arroyo cercano a la calle de los Telares; una manada de perros salvajes lo estaba despedazando, y al parecer a nadie le importaba. Había guardias por todas partes, iban en parejas por los callejones con sus cotas de mallas negras y lanzas largas, aunque Elia advirtió que todos tenían las rosas de Tyrell y el sol de los Martell.
-No veo a los capas doradas-le señalo a su hermano.
-La Guardia de la Ciudad fue disuelta-le explico Oberyn bruscamente-. Una de las primeras decisiones de nuestra Princesa Regente, tras tomar la ciudad. Y, me cuesta reconocérselo, una de las pocas decisiones acertadas que ha tomado: no podíamos fiarnos de ni de una sola de las capas doradas... Especialmente tras los acontecimientos de los últimos días.
Los mercados estaban llenos de hombres desastrados que vendían sus propiedades a cualquier precio... pero no había granjeros que pregonaran sus productos. El precio de los pocos alimentos que vio era cinco veces más que el año anterior.
-¡Ratas frescas!-anunciaba a gritos un vendedor ambulante que ofrecía ratas asadas en un espetón-. ¡Ratas frescas!
Sin duda eran mejores que las ratas viejas y medio podridas. Pero lo más aterrador era que las ratas asadas tenían un aspecto más apetitoso que la mercancía que vendían los carniceros. En la calle de la Harina vio guardias ante una de cada dos tiendas. Pensó que, en tiempos de escasez, hasta a los panaderos les resultaban más baratos los mercenarios que el pan.
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Se Acerca el Invierno
FanfictionHarry Potter dejo este mundo..., pero como el Amo de la Muerte, tiene deberes que cumplir. Y los Siete Reinos de Poniente lo necesitan ahora, al ver que el Enemigo llega desde las Tierras del Eterno Invierno. Deberá sobrevivir al Juego de Tronos y g...
