49

371 45 21
                                        

Importante:

Hola, solo quiero disculparme por una cosa.

Lo siento si parece que todo pasa muy rápido o repentino pero creo que ya llevamos demasiados capítulos y la verdad me emociona lo que viene.

Y mejor estar preparados porque el cliché viene como nunca.

Gracias por seguir esta historia.

Que tengan un gran día.

°

Natasha caminaba por los llenos pasillos de la agencia aún con el vestido rojo de encaje y tacones.

Después de un gran evento todos se encontraban listos para festejar, incluso ella. Pero eso cambio en cuanto un rumor llegó a sus oídos.

Sintiendo la rabia en cada parte de su cuerpo, entro a la oficina de Tony sin tocar, encontrándose al castaño sobre el regazo de Steve bastante empalagoso.

Ambos la miraron y Stark se puso de pie de una forma rápida.

—Dime que no es cierto, por favor Tony, dime que es una maldita broma. Tony miro a su esposo y suspiro.

—Debes calmarte. Dijo acercándose a ella.

Natasha negó en repetidas ocasiones y se dejó caer sobre una de las sillas, cubrió su boca sintiendo su ritmo cardíaco más alto de lo normal.

—¿Entonces es verdad? Pregunto en medio de un largo sollozo. Bruce se casó hoy. Steve exhaló y sobo el puente de su nariz.

El silencio se apoderó del lugar por algunos largos segundos.

Natasha intentaba asimilar el peso de esas palabras.

Mientras ella estaba en pasarela, Bruce estaba convirtiendo a otra mujer en su esposa.

Había pasado un año, once meses y diez días desde que el rizado había entrado al proyecto.

El tiempo pasaba lento para la pelirroja pero aún mantenía la esperanza de volver a estar con él.

Aunque él ya no preguntaba por ella, tampoco hablaba con Clint y Peter ya ni siquiera hacía mención sobre pláticas con Bruce.

Tuvo todas las señales frente a ella pero tal vez prefirió ignorarlas.

—¿Hace cuanto lo saben? Cuestionó limpiando sus ojos con delicadeza.

—Sabíamos que salía con ella hace seis meses, pero Bruce nunca lo hizo parecer serio. Steve aclaro con poca paciencia, mirando a su esposo con algo de preocupación.

—María nos llamó hace un par de horas, pero no sabemos quién hizo correr el rumor. Tony explico casi disculpándose.

—¡Betty, Betty se encargó de hacerlo! Exclamó entre risas sarcásticas negando ligeramente. Según ella Bruce le ha contado cada cosa de su relación con "Grettel" Peino su cabello y sonrió mirando a Tony. Y yo de ilusa contando los días para su regreso, vaya idiota.

—No sabemos por qué lo hizo, ni siquiera nos avisó. Stark se sentó frente a ella y acarició su mejilla.

—Me siento furiosa, triste, utilizada... Las lágrimas regresaron con fluidez mientras intentaba controlar su respiración.

—Puedo llevarte a casa. Ofreció el rubio en un tono suave.

—No, él está pasando el mejor día de su vida y no voy a permitir que arruine el mío. Dijo decidida antes de ponerse de pie.

Se miro en el espejo y limpio las lágrimas intentando no arruinar más su maquillaje, acomodó su cabello y miro lo bien que le lucia el vestido.

—Solo quiero que sepan que su hijo es el hombre más asqueroso e idiota del mundo. Tony le sonrió y la miraron salir.

Pudo sentir todas las miradas posadas sobre ella, intento parecer lo más relajada posible y por la expresión de Betty al parecer lo estaba logrando.

Llegó a la barra y pidió una cerveza, misma que fue acabada en un par de minutos.

Continuo así hasta que su vista comenzó a nublarse, divisó a John y le sonrió alegremente.

Después de saber lo del matrimonio de Bruce, el fotógrafo no dudo ni un segundo en acercarse.

—Dios, mírate. John la halago recargandose sobre la barra y lanzándole una mirada más que atrevida.

—¿Soy linda? Una especie de venganza comenzó a formularse en su ebrio cerebro.

—Daría todo por tenerte. Natasha sonrió y golpeo el hombro de John con suavidad.

—Si estás intentando aprovecharte porque estoy borracha solo quiero que sepas dos cosas. Callo un momento para beber un poco de cerveza y reír. Primero, se lo que hago así lleve quince cervezas encima y segundo, si terminamos en la cama será porque yo lo decida.

—¿Quién hablo de llevarte a la cama? Pregunto divertido y ella entre cerró los ojos fingiendo estar ofendida.

—Estás desperdiciando tu única oportunidad de tener algo conmigo. John negó y sonrió acercándose peligrosamente.

—Dejame adivinar, quieres vengarte de alguna forma de Bruce. Natasha llevo una mano hasta su pecho con sorpresa y asintió.

—Dios, será tan divertido hacerlo. Si no eres tú, será otro. Pero será. John rió alto ante su rara sinceridad.

Asintió y se acercó a su oído para susurrar.

—Mi apartamento nos espera.

Y fueron las últimas palabras, minutos después Natasha se encontraba en el auto de John lista para su "venganza"


—Es demasiado triste que ni tus padres estén aquí. Pietro se acercó a Bruce y le ofreció una botella de cerveza.

—Gracias por tus buenos deseos. Dijo sarcástico encendiendo su cigarrillo. Pietro solo rió y se recargo junto a él. No quiero noche de bodas, ni siquiera quiero vida de casado.

—Sigo sin entender porque estás desanimado. Ambos miraron a la rubia joven de vestido largo y blanco. O ya lo sé, es que esa mujer no es pelirroja, tampoco tiene curvas espectaculares y por último, no se llama Natasha. El hombre se burló del rizado haciéndolo bufar.

—Deja la mierda, suficiente tengo con lo que me dijo mi abuela. Pietro lo miro con curiosidad. Se enojo muchísimo, me dijo que no vuelva a llamarla hasta que tenga el papel de divorcio.

—No debes preocuparte, yo les doy máximo tres meses. Bruce rió despacio y bebió un poco de cerveza.

—Venga, Grettel y yo tenemos mucho en común. Somos fotógrafos, compartimos el mismo proyecto. Se quedó en silencio y frunció el ceño al no encontrar más cosas en común con su nueva esposa. Encontraremos cosas en común. Se excusó.

Pietro solo rió y le arrebató el cigarrillo antes de terminar la incomoda y burlona conversación.

Natasha despertó en una cama completamente ajena, se sintió confundida y un mareo llegó a su cabeza en cuanto se sentó.

Miro su cuerpo y se asustó al ver que llevaba una camisa bastante grande, los recuerdos comenzaron a llegar y justo cuando estaba en el momento más crítico, apareció John portando unos pantalones de pijama y una bandeja de comida en las manos.

—Antes de que lo preguntes. John dejo la bandeja sobre la cama y la miro. No, no tuvimos sexo. Me llamaste "Brucie" en dos ocasiones y la incomodidad fue la barrera principal para no hacerlo.

Hilo. (Brutasha)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora