Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

Destruida

27.1K 2.2K 1.1K
                                        

Inmóvil porque jamás esperé verla de esa manera observé como terminó de girarse, suspiré y con determinación avancé en su dirección, pasando de ella solo para colocar la rosa que Taylor se había encargado de darme en el estacionamiento. La acomode viendo que sobresalía del resto de rosas rojas en el pequeño florero que se encontraba a un costado de apellido en la pared.

Sin querer voltearme porque sabía que seguía mirándome, preste atención a la pared, y en los espacios que ya tenían nombre de los restos de las personas que descansaban ahí.

De nuevo un escalofrió atravesó mi espina dorsal, los nombres de los familiares de Daniela estaban ahí.

Cerré los ojos al recordar la conversación en la que me había contado sobre Juliana, su hermana. Sabía lo que todo aquello significaba para ella, y sabía también el cómo se estaba sintiendo al respecto.

Tomé airé atreviéndome a girar en mi eje para poder quedar de frente a ella, sus ojos volvieron a analizarme detenidamente hasta que de un momento a otro se acercó envolviéndome entre sus brazos. Tragando todo el airé que pude y sin querer ejercer algún movimiento sobre mi pecho a la hora de respirar, esperé a que tomara su distancia, pero no lo hizo pronto.

Sentir sus brazos presionando mi torso y el aroma a moras que la caracterizaba hicieron que me perdiera en ese momento. Correspondí a su abrazó con la misma fuerza que ella, alcanzando a escuchar que comenzaba a sollozar; recargué mi cabeza sobre la de ella, tratando de tranquilizarla.

Era ella, mi Daniela, la mujer a la que estaba amando tanto a pesar de todo lo sucedido en ese tiempo que no la había tenido frente a mí.

La solté en un impulso, regañándome por ser tan débil.

—Lo siento —expresó después del cambio tan repentino que había tenido.

—No, lo lamento, no debí soltarte así —negó para ella terminando de limpiar sus lágrimas.

Reacomodé mi cabello esperando que dijera algo más, pero no lo hizo. Como siempre.

Estuvimos en silencio por algunos minutos más, ella seguía de frente a las criptas, yo en cambio había preferido observar hacia los jardines. Tenía muchas dudas, de nuevo preguntas sin respuestas porque no sabía que pasaba por su cabeza, no tenía ni idea de lo que había pensado al verme ahí y me estresaba el hecho de verla en silencio, esperando a que tomara la iniciativa.

—Hace un año esperaba el mensaje de Juli y en su lugar recibí una llamada que cambió mi vida —empezó a hablar y no sabía si estaba teniendo un momento intimó, espiritual o me hablaba a mí, —La extraño tanto —retomó, —Si ella estuviera conmigo habría cuidado que no te lastimara a ese grado, —se dio media vuelta buscándome con la mirada, —Aun no entiendo cómo pude ser tan estúpida —pronunció dificultándome el respirar.

Su mirada fija en mí hizo que tiritara, inhalé duro mirándola sonreí ante mi nerviosismo.

—Ella me dijo que me emparejaría con la chiquita más noble que conocería y mírate —sus ojos se volvieron a cristalizar y de alguna forma mi interior comenzó a flaquear. —Estás aquí a pesar de todo lo que he hecho —tragué saliva llevando mi vista al cristal que dejaba ver el cielo, —Muy probablemente ella habría sido la primera en decirme que no tenía algún derecho sobre ti y mucho menos para pedirte que te quedaras conmigo si yo no iba a ser lo suficientemente sincera...

—¿Podemos platicar en otro lugar? —la interrumpí siendo un poco grosera mientras caminaba a la salida de aquel salón, esperando por su respuesta. No quería seguir ahí, un segundo más y me partiría a decirle todo lo que en algún momento había pensado hacer, y no era el sitio adecuado.

Neptuno 26 | CachéHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora