MARIA's POV
Abrí mis ojos lentamente, me sentía como si me hubiera pasado un camión por encima varias veces, me dolía prácticamente todo el cuerpo, era como si tuviera una especie de agujetas, pero mil veces peor.
Mire mi mano, seguía entrelazada con la de Matt, el cuál estaba dormido en la postura más incómoda del mundo, teniendo en cuenta que los sillones de hospital son la cosa más incómoda del mundo. Me alegra que esté aquí.
Aprete su mano levemente, sus ojos se abrieron. Miro alrededor de la habitación, hasta que su mirada se centro en mi. Me mostró la mejor de sus sonrisas. Aunque yo sabía perfectamente que estaba cansado de no haber podido dormir en una cama en condiciones.
Justo cuando iba a soltar la primera palabra, la puerta de la habitación se abrió de par en par, dejando pasar a Brit, Jackj, Hayes y Justin.
-Hemos venido lo antes que hemos podido. -dijo Jack a toda velocidad, como si estuviera rapeando allí mismo. Se acercó a mi y beso mi cabeza varias veces.
-Lo siento tanto. Esto no debería estar pasando. -Dijo Brit dejando el ramo de rosas rojas en la mesilla de la esquina.
Me recoste en la cama. Hayes se acerco a mi sin decir nada, y antes de poder decirle lo mucho que lo sentía, estaba entre sus brazos. Me abrazaba con cuidado.
-Lo siento tanto...-dije aguantando las lágrimas lo mejor que pude.- debería ser yo y no él.
Hayes se separo de mi.
-No deberíais ser ninguno. -nego con la cabeza.- Todo va a salir bien.
-Juro que como encuentre al cabron que ha causado todo esto, me voy a encargar de matarlo yo mismo. -dijo Justin bastante serio.
Yo le mostré la mejor de mis sonrisas, si es que podía clasificarse como tal.
Vino la enfermera para darme las medicinas para el dolor, revisó mi escayola y mi ceja, y trás anunciar que Nash había salido de quirófano, se fue.
Los cuatro visitantes fueron a esperar a la puerta de la habitación de Nash, Matthew se quedó conmigo. Aunque yo volví a dormirme.
[...]
-Te llame unas cinco veces. - dijo matt con un tono bastante serio.
-Deberías haberme llamado unas trescientas, eran las cuatro de la mañana, que esperabas.
-Pues que estuvieras atento. Tampoco soy nadie para decidir que tienes que hacer y que no.
-Nunca me hubiera imaginado que algo así estaba pasando, sino, créeme, que hubiera estado aquí el primero.
-Pero no lo has estado, y ella lo sabe.
-¿Has pasado tu la noche aquí con ella?
-Pues claro.
-Como no, gracias Matthew una vez más por ser el héroe. -dijo Daniel sarcásticamente.
-No hace falta que te comportes como un capullo, con no venir al hospital cuando tu novia ha estado a punto de morir basta.
Abrí los ojos de inmediato. Ambos se voltearon para mirarme. Me incorporé.
Daniel se quedó mirándome, quieto, sin decir nada.
-Bueno, voy a salir un rato a que me de el aire, en nada vuelvo. -Matthew salió de la habitación.
-Lo siento tanto, siento no haber podido estar aquí el primero, y- -empezó a decir Daniel antes de que yo lo cortara.
