Ellen
—¡Sí!—sacudió su cabeza en respuesta, mientras el hombre de quien se había enamorado se levantaba para abrazarla, sintió sus dulces labios besarla y casi pareció flotar.
Matt le colocó el anillo, todo el restaurante aplaudía, jamás imaginó que esto llegaría a pasar pero no podía estar más complacida. Él mismo organizó una velada en su lugar favorito para comer comida italiana, le regaló sus flores favoritas y un vestido, y lo que tenían en común esas tres cosas era que sólo las había mencionado una vez, Matt sin duda era un hombre detallista.
Sentía sus ojos brillar de emoción, admirando a su prometido, hace un año habían formalizado su relación. Aunque para algunos apresurada la decisión, ellos no podían estar más de acuerdo en que estaban hecho el uno para el otro.
Ese sería un pensamiento que más tarde en la madrugada, le haría sentir culpable.
Dando vueltas en la cama, con Alissa y Aaron dormidos, no dejaba de pensar en Roy. Veía su sortija, recordando las hermosas palabras de Matt en aquel momento, no tenía dudas de lo que sentía por Matt, pensaba en él y lo relacionaba con tranquilidad, amor, seguridad. Matt la hacia reír, y era algo que ameritaba su vida.
Ellen siempre se había asegurado de poner a los demás sobre ella, no era una carga, era reconfortante poder ayudar a otros. Pero, de alguna forma, eso había causado que sus sueños fueran desplazados. Jay, su hijo mayor, había llegado antes de lo esperado, sus padres la apartaron y humillaron.
Pero Roy estuvo ahí, y jamás se apartó o quejó, Roy la amó, más profundamente e incondicionalmente de lo convencional, sus amigos no entendían por qué simplemente se desentendía de esa situación, intentando convencerle que había sido culpa de su novia por no cuidarse, pero él decidió hacer lo correcto. Además de su amor por Ellen, estaba su responsabilidad con su hijo en camino.
Ellen lo aceptó, jamás renegó de su hijo, pero entendía que no debía llegar tan temprano y cuando estaba triste, pensaba en cómo sería su bebé, cómo sería su nariz, su cabello o el color de sus ojos, quería que fuera como los de su Roy, de un verde olivo absorbente y arrullador. Había encontrado un nuevo sueño, y era el de formar una familia. La India podía esperar.
Roy y Ellen vivían un dulce sueño, habían momentos en que sentían que no podían más pero la manera en la que se apoyaban era admirable, Ellen jamás se quejó y Roy se dedicó a esforzarse en darle todo a su preciosa ahora esposa e hijo, Ellen sentía que no podía tener una vida mejor, aunque extrañaba a sus padres y a veces en silencio lloraba, deseando poder saber de ellos, pero ellos eran firmes en que había arruinado su futuro.
Jay no había arruinado su futuro. Roy no había arruinado su futuro.
Pero, solamente a veces, cuando sentía que su mundo caía encima de sus hombros, pensaba en qué hubiese pasado al hacer las cosas diferentes, quizás podría ayudar más a Roy y darle más cosas a Jay que ahora crecía y se convertía en un niño grande del que se sentía enamorada, su hijo era como su esposo, inteligente, amable, soñador.
Eso hacia que sus decepciones se esfumaran y las melancólicas se escabulleran, su vida se hizo más brillante después de la llegada de sus gemelos, Aaron y Alissa, Aaron se llamaba como su padre, a un hombre que sólo volvió a ver una vez más.
Y ese día fue el entierro de su esposo...
El accidente casi le arrebata también a su hijo, esa pesadilla lo catalogaba como el peor día de la historia de su vida, desapareció para siempre el hombre que amó, su mitad, su espíritu afín.
Todos sus sueños, esperanzas, anhelos la abandonaron, dejándola como una carcasa vacía, hueca. Una cosa le había devuelto el camino y había sido la familia que estaba construyendo con el amor de su vida, que ahora rota, no le quedó más remedio que seguir adelante.
ESTÁS LEYENDO
Malas Costumbres©
أدب المراهقينConforme creces, todo cambia. Todo es distinto y nada lo ves de la misma forma. No todos corremos con la suerte de tener lo que queremos, pero lo que tenemos no lo vemos. Sin embargo, siempre hay algo que sella lo que somos. Sin nuestro pasado no se...
