[Capítulo 45]

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Arthur quedó aún más sorprendido de lo que ya estaba, si cabía. Las palabras del inglés lo dejaron anodadado, quien seguía, por suerte, con su mirada clavada en la carretera. Después de todo lo que le había dicho no tenía el valor de mirarle a los ojos, de afrontar sus sentimientos. Estaba demasiado desnudo como para poder mirar el rostro de la persona que amaba y seguir como si nada. Aunque lo que más le preocupaba era la conversación que iba a tener con su hermano. ¿Cómo sacaría el tema? ¿Se lo tomaría a buenas o a malas? ¿Dejarían de hablarse aquel día? Todo aquello le aterrorizaba, perder al último familiar que le quedaba, pero no podía permitirse sentirse así. Miró de soslayo al demonio y recordó que él lo había pasado mucho peor y seguía allí, en pie, continuando con su vida. Deseaba llegar a ser así de fuerte. Tenía que hacerlo por él. Cuando Alfred regresó sus ojos decididos al frente, Arthur desvió los suyos de la ventana para volver a mirarle con una leve sonrisa. Cada segundo que pasaba a su lado se convencía más de haber encontrado la felicidad y a alguien con quien compartir su vida.

Al cabo de unos minutos de silencio, el inglés aparcó el coche frente la puerta de su casa y ambos se bajaron del vehículo. Se dirigieron hacia la puerta sin titubear y, después de mirarse los dos por un instante, Alfred abrió la puerta con las llaves que sacó de su bolsillo con anterioridad. Se adentraron en la vivienda buscando con la mirada a la otra persona que vivía allí y esta apareció pocos segundos después al escuchar la puerta abrirse y cerrarse.

- ¿Alfred? ¿Qué hacéis aquí? ¿No deberíais estar trabajando?
- Tenemos que hablar.

Arthur se mantuvo callado, ya que aquello debían hablarlo los hermanos. Matthew se puso igual de serio que los otros dos y se apartó un poco del umbral de la puerta donde había permanecido, dejándoles pasar al salón. Los dos policías le hicieron caso y, una vez que los tres se sentaron en el sofá y sillón, Alfred carraspeó un poco la garganta para marcar el inicio de la conversación. El demonio se puso a su lado en el largo sofá mientras que el otro inglés decidió sentarse en el individual.

- Será rápido... E-eso espero.
- Está bien... No me asustes y dilo ya.

El de ojos azules le dedicó una breve mirada a su compañero, quien le sonrió levemente para decirle que todo iría bien, y volvió su mirada a Matthew algo más calmado.

- Yo... N-nosotros dos estamos... Saliendo.

El demonio se sorprendió un poco de lo directo que fue el inglés. Se esperaba algún que otro rodeo, mucha palabrería sin sentido o cosas por el estilo. Pero, viendo que había ido al grano, no pudo evitar ponerse nervioso de repente al hacerse de rogar el hermano de Alfred. Permaneció callado por unos segundos que a los otros dos les parecieron horas, mirándolos fijamente algo impactado por la noticia, aunque no asqueado. Era buena señal. Cuando logró decir algo el de ojos azules sentía que se le iba a salir el corazón del pecho.

- Ya veo... Bueno, al fin puedo decir que has escogido bien~ Las chicas con las que saliste eran muy superficiales.

Tanto Arthur como Alfred se quedaron inmóviles ante sus palabras. No sabían cómo reaccionar a su respuesta, tan clara y tranquila. Los dos se esperaban algo de incertidumbre, confusión, o tal vez rechazo. Pero no ocurrió nada de eso. Su pequeña sonrisa no dejaba de trastornarlos hasta que el inglés al fin pudo responderle a su hermano.

- ¿Y-y ya está? ¿No vas a oponerte ni a preguntarme que desde cuándo me gustan los hombres?
- Es una sorpresa, sí, pero ¿qué más da? Sigue siendo una persona. Además, yo no soy el que debe elegir con quién estás o no. ¿Eres feliz?

Su pregunta hizo que la pareja volviera a quedarse en silencio por un segundo, quienes aún intentaban procesar la información. Parecían ser ellos los que acababan de recibir la noticia y no al contrario. El demonio desvió entonces sus ojos verdes al rostro de Alfred y vio que este seguía mirando a Matthew con una expresión que transmitía tanto alivio como desconcierto. Le estaba costando creer que había sido tan fácil.

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