Unos minutos más tarde, ya sobre las una de la mañana, el demonio y el inglés llegaron a su destino agotados y exhaustos. Nada más pasar el umbral de la puerta ambos fueron directamente al sofá, dejándose caer sobre este en un suspiro pesado. Acto seguido Arthur giró la cabeza hacia su acompañante y vio el cansancio en su rostro. Alfred había cerrado los ojos momentáneamente mientras tenía la cabeza echada hacia atrás, apoyada sobre el respaldo del sofá.
- Si quieres... Podemos dejar la charla para mañana. Ha sido una noche muy larga.
- No, no...
Abrió los ojos y volteó su cabeza también hacia el demonio, quedándose ambos embelesados unos segundos en los ojos del otro. La fatiga era tanto física como mental, pero el inglés quería saberlo todo sobre su compañero. Quería saber por qué sus ojos mostraban tanto dolor.
- Por mí puedes empezar cuando quieras.
Arthur sonrió levemente y se quitó los zapatos para poder sentarse con las piernas cruzadas, mirando de este modo directamente a Alfred sin tener que estar con el cuello torcido. Este lo observó con curiosidad y entendió en breve por qué se puso así.
- Va a ser una historia larga, es mejor que te pongas cómodo.
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{Flashback}
- ¡Chicos! ¡La comida está en la mesa!
Pude escuchar la voz de mi madre desde mi habitación perfectamente, pero tardé unos minutos en bajar hasta el salón. Aquel día hacía más frío de lo normal y me quedé toda la mañana metido en la cama leyendo el único libro que tenía: Hamlet. Lo había leído tantas veces que ya había perdido la cuenta, pero nunca me cansaba o aburría. No teníamos mucho dinero así que aquel libro fue el único que mis padres pudieron permitirse después de ahorrar durante un tiempo.
- Vamos Arthur, ya has escuchado a mamá. Deja ese libro y baja de una vez.
Bufé un poco molesto al escuchar a mi hermano y me obligué a dejar el libro sobre la caja de cartón que tenía al lado de la cama, la cual usaba a modo de mesilla. Cuando alcé la vista hacia la puerta de mi habitación Scott ya no estaba, volvía a estar solo entre las cuatro paredes de mi cuarto, y decidí levantarme de una vez para reunirme con mi familia en la mesa del comedor. Cuando llegué ya estaban todos sentándose alrededor de la mesa a excepción de mi padre, pero no le di mucha importancia ya que a esas horas sabía muy bien dónde se encontraba. Me senté en mi sitio correspondiente y mi madre volvió a llamar la atención de todos con sus palabras.
- Esperaremos a vuestro padre un par de minutos más, si no viene a su hora empezaremos sin él. Siempre metido en el campo... No piensa en otra cosa que en el trabajo.
- Pues se le va a enfriar la comida.
- Como siempre.
Mi madre rio suavemente, contagiando al resto de mis hermanos y a mí mismo, ya que no pude evitar esbozar una pequeña sonrisa. Mi padre estaba siempre en el campo, arando y cultivando toda clase de hortalizas. Era lo único que nos proporcionaba algo de dinero, y por ello apenas lo veíamos por casa. Los cabellos dorados de mi madre se movían levemente con la brisa que entraba por la ventana rota del salón, como hacía el trigo en los campos. Me gustaba haber heredado su color aunque con los ojos no pasó lo mismo. Los genes de mi padre prevalecieron ante los suyos, siendo los únicos azules de toda la familia. Y eran preciosos.
- ¡Uff! ¡Ya estoy aquí! Logré recoger más zanahorias de las que pensé, mirad.
Entró con una cesta llena de zanahorias que nos mostró orgulloso y sonriente para después dejarla en el suelo junto a la puerta que cerró en cuanto liberó sus manos. Durante el mes en el que estábamos, noviembre, era común verle llegar a casa con zanahorias, lechugas, tomates e incluso calabazas. A pesar de que la mayoría de lo que cultivábamos iba al mercado de la ciudad, parte de las hortalizas nos la quedábamos para poder tener algo que comer. La carne y el pescado estaban demasiado caros. Eso solo lo comíamos muy de vez en cuando, en ocasiones especiales.
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Mundo en Caos
Fanfic[UsUk / UkUs] Sin poder parar aquella masacre, la policía de Londres hacía todo lo que tenía en su mano para frenar los homicidios que llevaban sucediendo desde hace 6 años. Monstruos sacados de películas de terror iban invadiendo la ciudad y nadie...
