Arthur decidió ir hacia la casa de Antonio una vez que se fue de la comisaría. Le dolía todo, le dolía haber dejado en aquel estado al inglés, pero aún no podía contarle quién era. Antes debía eliminar a los secuaces de aquel creador de monstruos, y el español era el único que podía ayudarle con ello. En cuanto estuvo frente a su puerta el demonio la golpeó varias veces con fuerza para que lo escuchara bien y tuvo que esperar algunos segundos antes de que Antonio le abriera, algo somnoliento, cansado y sorprendido por verlo tan pronto.
- ¿Arthur? ¿Qué quieres? Son las 8:15 de la mañana...
- Necesito tu portátil.
Arthur lo rodeó para poder entrar mientras que el español dejó salir un suspiro pesado dejándolo estar. Cerró la puerta para poder acercarse al demonio y ayudarle a encontrar lo que buscaba, ya que estaba en el salón mirando hacia todos lados sin saber por dónde buscar.
- Lo tengo en mi habitación, sígueme.
En cuanto Antonio empezó a andar hacia las escaleras, el demonio no tardó en seguirlo en silencio hasta que llegaron a su destino. El cuarto del español estaba más recogido de lo que se esperaba Arthur, con una cama matrimonial, un armario y una estantería de madera oscura y algunos pósters repartidos por las paredes de aquel cubículo. Mientras lo observaba todo, el dueño de aquella habitación fue en busca de su portátil, el cual tenía escondido debajo del colchón de su cama. Al ver aquello, el demonio lo miró algo confuso y Antonio no tardó en explicárselo.
- No quiero que Luciano vea que puedo rastrearlos, como bien entenderás.
- Cierto...
El de cabellos castaños se acercó al demonio y le dio el portátil, volviendo a confundirlo un poco ya que no sabía manejar del todo aquel aparato. Abrió la boca con la intención de quejarse pero Antonio no le dio la oportunidad.
- Vete yendo al salón, voy a ir un momento al baño. Necesito espabilarme y tomarme una pastilla para el dolor de cabeza.
Una vez que informó a su acompañante, el español se alejó de él para salir de allí e ir hacia el baño, el cual se encontraba justo enfrente. Arthur recordó la fiesta de la noche anterior y decidió no decir nada más por el momento. Cuando regresara al salón ya tendría tiempo para preguntarle cómo le fue con aquel chico del rizo extraño. Quería atrapar a aquellos monstruos pero también tenía interés por la vida de los demás, como todo el mundo. Una vez que logró sentarse en el sofá, abrió el portátil y le dio al botón de encendido mientras esperaba a que su amigo volviera, cosa que ocurrió un par de minutos después.
- Vale, ya estoy. Veamos...
Antonio se sentó al lado del demonio y le quitó el portátil de su regazo para buscar la aplicación con la que podía ver a todos esos monstruos. Mientras tanto, Arthur lo observaba con detenimiento, viendo lo rápido que escribía y la seguridad que tenía aquel programa.
- Listo, aquí tienes. Voy a ir a la cocina a hacerme el desayuno mientras.
- Gracias.
El demonio le dedicó una breve sonrisa antes de fijar su vista por completo en aquella pantalla llena de puntos rojos. Algunos se movían más que otros, y eso que aún era muy temprano. No sabía a por cuál ir primero o con cuál sería más difícil de lidiar, pero al final decidió ir a por uno que no se había movido de sitio desde anoche. Parecía trabajar en casa, como Antonio, o no le dejaban salir de donde fuera que estuviera. En cuanto supo dónde se encontraba bajó la tapa del ordenador, lo dejó sobre la mesa, y fue hacia la cocina para reencontrarse con el español, quien se estaba haciendo un café y un par de tostadas. Este, al sentir a Arthur entrar, lo miró un segundo de reojo para proseguir con el desayuno.
- ¿Ya has terminado?
- Ya sé a por quién ir, al menos. En cuanto acabe con esa persona vendré de nuevo para fijar mi próximo objetivo.
- Okay...
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Mundo en Caos
Fanfiction[UsUk / UkUs] Sin poder parar aquella masacre, la policía de Londres hacía todo lo que tenía en su mano para frenar los homicidios que llevaban sucediendo desde hace 6 años. Monstruos sacados de películas de terror iban invadiendo la ciudad y nadie...
