Arthur permaneció en completo silencio hasta que volvió a encontrarse con Roderich al día siguiente, meditando su oferta detenidamente a pesar de saber que, al final, acabaría sucumbiendo. Al menos nadie fue a molestarlo durante aquellos momentos de indecisión, y cuando llegó el momento sabía perfectamente lo que tenía que hacer.
- ¿Y bien? ¿Voy a escuchar por fin la respuesta correcta?
El demonio alzó levemente la cabeza para observarlo por un instante antes de liberarse de sus grilletes, los cuales se rompieron en pedazos que se dispersaron por el suelo de la celda. El intruso retrocedió un paso por instinto y su cuerpo se tensó, mas no apartó sus ojos de Arthur en ningún momento. Algo le decía que no tenía que tenerle miedo.
- Antes de irnos... Necesito que me traigas a dos policías.
- ¿Dos? Está bien.
Roderich prefirió no preguntar por su petición y sacó la ocarina que llevaba enganchada a su bolsillo para que dos guardias fueran en su busca. En cuanto llegaron, el demonio se acercó a ellos y miró de reojo a su acompañante con unos ojos rojos fríos y sedientos de sangre.
- ¿Te importaría devolverlos a la normalidad? Me gusta cuando intentan defenderse. Ah, y cierra la puerta.
Arthur le mostró una pequeña sonrisa que, en vez de tranquilizar al otro, hizo que sus nervios aumentaran al imaginarse lo que querría hacer el demonio. Cerró la puerta como le pidió sin rechistar para después despejar la mente de los policías con su melodía. Pocos segundos después, aquellos dos hombres uniformados volvieron en sí y sacaron sus armas para apuntar al de ojos rojos, quien no se movió ni un ápice y permaneció con esa sonrisa en su rostro.
- ¡N-no te muevas! ¡¿Cómo te has escapado?! ¡¿Y-y qué hacemos aquí?!
- ¿De verdad te preguntas que cómo me he liberado? Soy un maldito demonio.
Ante sus preguntas, Arthur simplemente suspiró con pesadez y se remangó a pesar de las indicaciones que le habían dado. Debido a ello, uno de los policías no esperó ni un segundo más y le disparó al demonio un par de veces en el pecho. Este no se inmutó lo más mínimo y le devolvió el gesto arrancándole el corazón, acto que sorprendió tanto a Roderich como al compañero del hombre muerto en el suelo. Intentó escapar de la escena pero ninguno de los otros dos presentes iba a dejárselo fácil. Y aún así, a pesar de su intento de huida, el policía solo pudo darse la vuelta antes de que Arthur le arrancara la cabeza sin dificultad alguna, dejando caer su cuerpo y cabeza junto a su amigo. En cuanto la matanza había acabado, el músico se aclaró un poco la garganta para romper el incómodo silencio y se atrevió a mirar de nuevo al demonio, ya que sus ojos no se habían apartado del suelo desde que su compañero se descontroló. Arthur se estaba limpiando la sangre de su rostro como si no importara nada.
- ¿Querías desahogarte antes de salir?
- Más bien comer.
Recogió del suelo el corazón que había dejado caer con anterioridad y lo observó durante unos segundos, recordando la promesa que se había hecho tiempo atrás. Iba a volverse uno de esos seres del infierno que tanto odiaba, aunque ya le iba importando cada vez menos. No se lo pensó mucho más y empezó a devorar aquel órgano como si la vida le fuera en ello, sintiendo cómo su fuerza y energía se iban reponiendo a cada bocado que daba. Roderich observaba la escena entre horrorizado y asustado, sabiendo que podría acabar como los dos policías si hacía enfadar a aquel monstruo. Se mantuvo en silencio dejando al demonio comer en paz hasta que quedó satisfecho. Ambos corazones desaparecieron en un par de minutos y Arthur regresó a la normalidad, o al menos eso quería aparentar. Sus ojos volvieron a mostrar su tono verdoso original pero no albergaban vida alguna. Se cambió la ropa para no salir de allí lleno de sangre, recogió sus pertenencias de la mesa que había al fondo y desvió la vista hacia el músico.
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Mundo en Caos
Fanfiction[UsUk / UkUs] Sin poder parar aquella masacre, la policía de Londres hacía todo lo que tenía en su mano para frenar los homicidios que llevaban sucediendo desde hace 6 años. Monstruos sacados de películas de terror iban invadiendo la ciudad y nadie...
