Martín entró en el laboratorio silbando y especialmente risueño, no me costó adivinar qué podría haber pasado entre él y Tais. Me alegraba que mi amiga al fin se hubiese decidido a decirle lo que sentía, y que se hubiese dado cuenta de que sus celos y envidia no tenían base alguna. Parecía ser la única que no veía lo obvio, aunque también era cierto que Martín tampoco había hecho un gran esfuerzo por darle a entender cualquier otra cosa que no fuera amistad.
— Dice Tais que te espera en la sala de entrenamiento de ayer —dijo el chico dirigiéndose a Ian.
Mi novio percibió la expresión especialmente risueña del otro hechicero y se acercó a él para darle un toque en el hombro antes de aproximarse a la puerta.
— No sé qué te dijo esa chica pero desde luego debió ser bueno.
Acto seguido abandonó la habitación dejándonos a solas.
— Ya estabais tardando —dije negando con la cabeza—. Pero no olvides que te necesito concentrado. Tenemos mucho trabajo por delante.
— ¿Por qué no me sorprende que lo supieras? —preguntó de forma retórica.
— Porque os conozco y porque es demasiado obvio. Ya me contarás después con más detalle, pero por ahora centrémonos. El tiempo apremia.
Así hicimos. Mezclamos los ingredientes necesarios, añadimos unos cuantos hechizos, algo para que me reconocieran y empezaron a aparecer las Sombras. En menos de lo previsto ya teníamos un pequeño escuadrón preparado para recibir órdenes.
Jannik se acercó al laboratorio para ver cómo íbamos. Dado el creciente número de criaturas amontonadas a nuestro alrededor decidió que deberíamos continuar con nuestra tarea en otra parte.
— Creo que va a ser mejor que os desplacéis a una de las plantas inferiores.
El veinteañero tenía unas ojeras considerables, fruto del trabajo y la responsabilidad que recaía sobre sus hombros. Pero a pesar de su innegable cansancio lucía una gran sonrisa y buen ánimo.
Su trabajo era difícil y aunque esperaba nuestra llegada desde hacía tiempo habíamos causado muchos imprevistos que él tenía que solucionar. Además, debía sentir una gran responsabilidad por encontrar las bibliotecas y mantenerlas a salvo, y sobretodo, porque todos y cada uno de los miembros de la rebelión dependíamos de él.
Era admirable su actitud y su fortaleza. Me preguntaba cuánta presión aguantaría y cuánto dolor callaba.
— He de ser sincero, pensaba que os llevaría mucho más tiempo crearlas, pero veo que esto se os da de maravilla.
— Esperemos que siga así —dijo Martín que ya empezaba a preparase para desplazarlo todo.
— Ahí tenéis unas bolsas —nos indicó el joven líder—, dejad que os ayude.
Entre los tres pudimos desplazarlo todo, incluyendo a las Sombras ya creadas, a una gran sala del sótano que estaba casi vacía a excepción de unas cajas y un par de armarios colocados al fondo. Me pareció extraño, porque con la cantidad de gente que había en aquel pequeño lugar cabía esperar que todos los espacios estuvieran ocupados para evitar aglomeraciones.
— ¿Por qué tenéis todo este espacio vacío? —pregunté al fin.
— Íbamos a reformarlo para que se convirtiera en una sala auxiliar de almacenaje o un refugio en caso de emergencia, pero tuvimos que dejarlo a medias cuando aparecisteis vosotros y las cosas se complicaron más de lo normal.
Sabía que no nos culpaba de nada. En su tono no había resentimiento alguno ni intención de hacernos sentir mal, pero de alguna forma me sentía una molestia. Estaba decidida a ganar aquella pequeña guerra suya y ahora muestra. Por ellos, por mis padres, por Amalia, por Lili... se lo debía.
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Lucha entre las Sombras
FantasyLa oscuridad acecha en todas partes. A veces nos consume y nos transforma en unos extraños, robándonos nuestros recuerdos. A Leonor la oscuridad le robó su pasado y ahora tendrá que recomponer las piezas esparcidas de la memoria. Mientras tanto libr...
