Cap.21-Contabilidad

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CONRAD

Llegar a casa después de una noche entera en vela era probablemente la mejor sensación del mundo. Al menos los días en los que no tenía el culo apretado de deberes por hacer.

Sentía mis ojos pesar, más después de la ducha que acababa de tomar. Bostecé mientras terminaba de preparar un café con leche bien cargado y solo entonces me dirigí al sofá.

Me detuve al ver la ropa esparcida por la sala. Ni siquiera la había notado cuando llegué.

La tomé y la aventé a un lado, fuera de mi vista.

No sabía lo que estaba sucediendo en la vida de Lowell desde que habíamos echado a Eunice de aquí, sin embargo, me preocupaba bastante la mamera en la que se había comportado con su amiga. Desencapsularlo parecía muy difícil y de esa manera era como se había estado comportado desde aquel día. Ni siquiera salía y lo había estado viendo fumar con desesperación en el balcón todas la noches. Incluso, cuando salía y veía las coletillas sabía que no solo se había fumado uno.

Hasta el día de ayer fue que logré tranquilizarme. Después de más de dos semanas, por fin se había presentado a la escuela. Incluso me había preguntado si debía de disculparse con Valentine o simplemente actuar como si nada hubiese sucedido.

Al parecer su disculpa había funcionado.

Y pensar que me había discutido que no tenía ese tipo de intensiones con ella.

Negué con la cabeza, bastante listo para burlarme de él al verlo salir de la habitación. Pero aún era muy temprano por lo que me senté en el sofá, con mi ordenador, dispuesto a entregar mis trabajos.

Contabilidad era una de las materias que me tenían dudando en si debía continuar con este martirio.

¿Era la mejor opción continuar ahí metido a pesar de que tenía con qué mantenerme el resto de mi vida?

Decir eso enloquecería al señor Sawyer y a pesar de todo, no quería ser el único en decepcionarlo.

La puerta fue tocada minutos después. Era muy extraño, porque había dado claras instrucciones de no dejar pasar a absolutamente nadie.

Abrí la puerta, y mi ceño se frunció en seguida al ver a la pequeña chica rubia del otro lado.

-Hola-Me saludó, con una enorme sonrisa.

Venía con una de esas faldas rosadas que eran muy comunes verle puestas y su blusa era de tirantes, en colores pasteles. Toda una florecilla andante.

-Hola-Saludé, haciéndome a un lado, para dejarla pasar.

Estaba confundido. Porque realmente llegué a pensar que quien estaba allá adentro con Lowell era ella.

-¿Dónde está Low? -Quiso saber, mirando alrededor.

-Él está dormido. Si quieres puedes sentarte en lo que despierta. No le pone de muy buen humor si lo despiertas.

Menos si se desveló toda la noche follando.

Ella asintió antes de sentarse en el sofá. Me senté a su lado, continuando con mis trabajos.

-¿Qué es eso? -Pregunté después de un rato intentando comprender la tarea y frustrarme.

Con ella había traído un par de bolsas de papel.

-Es comida-Levantó-Mamá la hizo para Low.

Sonrió.

Le había prometido a Lowell que no iba a hablarle. Pero me era imposible. Ella tenía un aura tan extraña para mi. Desprendía demasiada inocencia y dulzura.

AlusiónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora