Conrad
Sonreí como un imbécil al escucharla suspirar. Siempre hacía eso después de haber tomado una siesta post orgasmo.
Extrañaba esto. Y eso que solo había pasado una semana desde la última vez que la desnude, pero jamás había estado tanto tiempo en abstinencia. Al menos no después de que empezáramos a estar juntos.
La extrañaba todo el maldito tiempo.
Incluso creo que era más sencillo encontrarnos cuando se suponía que nadie sabía sobre nosotros.
No quería que se malinterpretara. Yo más que nadie me moría de ganas de decírselo a todo el mundo, pero sabía que Lowell sería un problema... agrégale a eso que su padre también parecía muy aferrado a no dejarla pasar tiempo a solas conmigo.
Todo era más complicado de lo que planee.
-Hola-Murmuró levantando su rostro adormilado de mi pecho.
Sonreí, quitando las hebras rebeldes que se colaban a ese precioso rostro de muñequita que tenía.
-Hola.-Besé su boca muy levemente-¿Dormiste bien?
Asintió antes de despegarse de mi para estirarse un poco. No pasó ni medio minuto cuando ya me tenía sobre ella.
Ah, esta mujer me tenía vuelto un idiota.
La sentí reír cuando hundí mi rostro en sus tetas. Siempre hacía eso. Me gustaba mucho tomarlas entre mis manos y masajearlas mientras mi nariz se impregnaba con su aroma corporal.
Di pequeños besitos sobre estas antes de meter uno de los pezones a mi boca, escuchándola suspirar.
Su mano en mi cabeza inició a acariciar mi cabello, como si me apremiara por mi buen trabajo.
Amaba este par de tetas. Se podría decir que mi dependencia emocional con ellas era algo que no quería tratar jamás.
Eran preciosas.
¿Podía describirlas?
Tenían un muy buen tamaño. En el cuerpo de mi novia se veían hechas a su medida y ni hablar de cuando las tenía entre mis manos. Sus pezones eran pequeñas areolas de color carmesí que resaltaban en su piel blanca, tan perfectos como para prenderme de ellos, para que mi lengua jugueteara y mi boca absorbiera sin querer detenerse.
Ah... eran mi perdición a pesar de que siempre fui más fanático de un buen culo.
Aunque también podía ponerme a halagar su culo por horas, porque era tan precioso y ahora que entrenaba conmigo empezaba a ponerse más firme y redondito.
-Conrad...-Suspiró y no tenía planeada una segunda ronda, solo quería disfrutar un rato con ella, sin embargo, tras ese sonido tan dulce para mis oídos, no pude evitar que mis ganas de abrir sus piernas y meterme entre ellas nacieran en mi.
Cuando finalizamos aquello me mantuve con mi cabeza sobre sus pechos, acurrucándome a pesar de que su cuerpo era mucho más pequeño que el mío. Con ella me sentía en mi lugar seguro.
Sonaba muy cursi. Pero con ella no veía razón por la cual detenerme de serlo. La quería y quería que ella estuviera consciente de aquello.
Aunque me tuviera diciendo ridiculeces como la que se me salió en ese instante.
-Mi amor...-Murmuré adormilado.
-¿Si?
- Si te dieran a elegir entre Harry Styles y yo ¿Con quién te irías?-Ni siquiera sabía de dónde salió aquella duda tan absurda.
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Alusión
Teen FictionDespués de romper con Jasper, Valentine se da cuenta de lo sola que está. Por esa razón, tras conocer a Lowell y convencerlo de ayudarle a ser la número uno en la lista de chicas más bonitas del instituto, se envuelve en la extraña y misteriosa vida...
