Cap.28-Nuevos lazos

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Miré el auto frente a mi, dándome cuenta que definitivamente no era el mismo de ayer. No es que yo supiera de estas cosas, pero era más que obvio.

El vidrio de la ventana bajó, dejándome ver a Conrad inclinado hacia el asiento del copiloto.

-¿Vas a subir? -Inquirió.

Asentí, antes de entrar. Aún estaba extrañada con este asunto.

-¿Y tu otro auto? -Quise saber.

-Está en casa. Este coche era de mi hermano.

-¿Era?

-Cuando se mudó de casa lo dejó ahí y jamás regresó por él, así que lo tomé como un regalo -Se encogió de hombros -Este no es automático. Creo que es más conveniente que aprendas con este.

-¿Por qué razón crees eso? A duras penas lo logro con uno automático.

Se encogió de hombros.

-Será divertido.

-Para ti.

-Así es, para mí-contestó riendo antes de arrancar.

En el camino, podía escuchar como tarareaba las canciones mientras de manera ágil cambiaba las velocidades y movía el volante con una sola mano. Lo observé, porque creía que probablemente de esa manera todo se me iba a facilitar.

Sonreí cuando el volteó a verme.

-¿Te gusta esa? -Señaló con la cabeza a donde provenía la música.

-No sé cual es-Admití.-Pero es buena.

-Oye... -Cantó al mismo tiempo que la canción.-Nunca pensé... Nunca pensé que te tomaría de la mano. Y recuperaría... Y recuperaría mi confianza... -Alargó. Su voz grave y ronca, sonaba tan bonita. Por supuesto que no era el mejor cantando, pero lo hacía con tanta pasión, como si cantar así lo hicieran sentir de lo mejor, que era imposible no sonreír con solo verlo.-Cuando haces esos movimientos... -Se inclinó hacía mi un poco, mirándome-No sé qué hacer, si... Si todo es un sueño no despiertes. Por que tengo tu cuerpo justo aquí, a mi lado. Solo espera.

» Por que simplemente no puedo creer. Que estuviste en mi corazón, que estuviste en mi cabeza y ahora estas despertando aquí en mi cama.

El coro inició y reí en el momento en el que su mano se dirigió a mi boca, como si estuviese poniéndome un micrófono.

-¿Increíble, si?-canté. Era la segunda vez que el coro pasaba y era tan repetitivo que era de esperarse lo que venía.

-Increíble, si-cantó él, poniéndose el micrófono falso para después volver a ponérmelo a mi. Así hasta que llegó la parte que era obvio, no iba a saberme-Es increíble, que estuviste en mi corazón, que estuviste en mi cabeza y ahora estás despertando aquí en mi cama.

La canción siguió y él no paró de cantar. Parecía algo que disfrutaba hacer y eso solo hacía que observarlo fuese algo que yo también disfrutara.

Cuando llegamos nuevamente a aquel lugar, Conrad estacionó para que pudiésemos cambiar de puesto. Suspiré, poniéndome el cinturón de seguridad.

-Lo harás bien-convenció.-Mira el suelo-Pidió.-El primero, es el clutch, de ahí, el freno y por último el acelerador.

-¿Qué cosa? El auto de ayer solo tenía dos pedales.-El pánico había llegado de la nada.

-Pisa el clutch-señaló. Así lo hice y casi grito al sentir que el carro daba un brinco. Conrad tomó mi mano y la colocó sobre la palanca de velocidades nuevamente.-Primera-Señaló.-Segunda-La movió. -Tercera y cuarta. Y la reversa, esta por acá-Informó, moviendo la palanca hacia un lado y después hacia atrás.

AlusiónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora