Al sentir como me movían, abrí mis ojos e intenté ponerme de pie de golpe, sin embargo, lo que golpeó mi cabeza, me hizo caer de nuevo sobre el cojín mientras me sobaba.
Miré arriba, encontrándome a Conrad quien también sobaba su frente con una mueca de dolor.
Me enderecé, cubriendo mi boca.
-¿Estás bien? -Pregunté, con preocupación. Había sido un golpe muy fuerte.
Asintió.
-Si... Con lo lista que eres, no pensé que fueras de cabeza tan dura-Murmuró.
Sentí como me sonrojaba, poniéndome de pie.
-Me asustaste.
-Lo lamento. Es que desde que llegué Lowell no aparece y siempre se pierde, pero es raro que te haya dejado aquí.
-¿Lowell no está?
Negó.
-Y eso que llegué aquí desde las seis de la mañana.
-¿Qué hora es?
-Las tres de la tarde.
-¿Las tres de la tarde? -Mis ojos se abrieron de par en par, sorprendida.
La verdad era que no había logrado dormirme tan pronto ayer después de lo que pasó.
Después de lo que pasó...
De pronto, los recuerdos de la cagada que había hecho regresaron a mi. Haciendo que mi cuerpo se entumeciera.
Dios.
Seguro Lowell ahora iba a sentirse incomodo conmigo a su alrededor por lo que hice. Por lo regular, siempre pensaba mucho en lo que iba a hacer antes de actuar, sin embargo, ayer me había dejado llevar por mis tontos instintos.
-¿Pasa algo? -Conrad me sacó de mi ensimismamiento.
-No ¿Por qué? -Fingí.
-Bueno, tu cara está más rosada que tu pijama-Señaló.
Toqué mis mejillas, sintiendo lo tibias que estaban. Me sentía tan avergonzada.
-No pasa nada-Aseguré.-Llamaré a Low.-Informé, sacando mi móvil.
-¿Le vas a llamar?-Parecía extrañado.
-Si ¿Por qué?
-Bueno... Lowell no quiere darle a nadie su nuevo número telefónico. Incluso dice que solo lo utiliza para jugar Under War.
-Bueno, es que el teléfono yo se lo di. El número lo registre antes de que pudiese negarse.
-Claro. Eso explica porqué el aparato es rosado.
-¿Por qué no tenía uno antes? -Quise saber.
Conrad me miró, parecía que se debatía en decirme o no algo que su primo evidentemente no iba a contarme nunca. Pero es que, a pesar de que había dicho que no me metería con su privacidad, la vida de Lowell me daba mucha curiosidad.
-Bueno... Ya sabes que no es el más sociable.-Rascó su nuca.-No necesitaba comunicarse con nadie hasta que tú apareciste.-Se encogió de hombros-¿Tienes hambre?
Sabía que estaba cambiándome el tema, pero aún así, asentí. Moría de hambre. Ya era demasiado tarde.
Caminé con él hasta la cocina, en donde esperé tras la isla a que cocinara. De espaldas... Y sabía que estaba mal que lo estuviera haciendo, pero podía ver el buen trasero que Conrad tenía.
ESTÁS LEYENDO
Alusión
Teen FictionDespués de romper con Jasper, Valentine se da cuenta de lo sola que está. Por esa razón, tras conocer a Lowell y convencerlo de ayudarle a ser la número uno en la lista de chicas más bonitas del instituto, se envuelve en la extraña y misteriosa vida...
