Capítulo 11

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Harry tomó una porción considerablemente grande de nieve, no había traído guantes, así que ni siquiera sentía ya sus dedos.

La bola de agua congelada dió contra la espalda de Draco, quien se encontraba en el suelo construyendo un muñeco de nieve. Draco se volteó hacía Harry, con una clara mueca de molestía en el rostro.—Harry ¿Por qué hiciste eso?

Aunque Harry después lamentara su respuesta, decidió de igual manera contestar, con una risita arrogante no muy propia de él. —¿No es obvio? Porque quiero y puedo.

El rubio endureció su mandíbula, para luego levantarse del suelo y perseguir a Harry. El imponente tamaño de Draco, sus suaves guantes cubriendo hasta la mitad de su muñeca, los gestos ágiles entre la nieve, sus botas negras protegiendolo del frío clima e incluso el más mínimo detalle de Draco parecía supremo para Harry. Sin quererlo, el castaño se detuvo, observando como el rubio corría en dirección hacía él. Quería moverse pero sus pies no contestaban, y ni siquiera se debía al frío. El mundo le pasó por los costados y ni cuenta se dió. Estaba jodidamente enamorado de Draco.

Harry cayó derribado al suelo blanco, el cuerpo de Draco sobre él.
Sus ojos se clavaron en aquellas esferas azules vacías, pero que curiosamente, cuando lo observaban a él, parecían llenarse un poco.

—¿Qué pasa, Harry? —Draco mostró sus dientes perfectamente derechos y blancos, el aliento a menta le rozaba los labios a el chico con cicatriz frente a él.—No pareces tan valiente ahora.

En lo absoluto. Harry estaba temblando y no precisamente por el frío. Draco gateó un poco hasta que su cuerpos encajaron perfectamente y sus labios estaban al roze. No era la primera vez que se besaban, pero sí era la primera vez que lo hacían aceptando lo que sentían, y por ley, el significado del beso cambiaba de ser uno común, a significar la vida del otro.

Los labios de Draco se abrieron paso entre los de Harry, sintiendo cada sensación nueva hacerlo débil. Después de tanto tiempo, esto era por fin, un beso real.

El castaño no sabía mucho como dominar a Draco, pero con un poco de esfuerzo consiguió establecer un ritmo lento y despacio, con amor. Draco gruñó entre el beso, en desacuerdo con el ritmo, pero por primera vez en mucho tiempo, tuvo que dejarse dominar, nada más y nada menos que por un chico.

Su chico.

Ambos se separaron del beso para respirar, no sin que antes Draco arrastrara y mordiera el labio de Harry, dejando en claro que era de su propiedad. El rubio se levantó del suelo, extendiéndole su mano a Harry. Cuando el chico en cuestión la tomó, Draco no desperdició ni un segundo, pegó a Harry a su cuerpo, sintiendo las olas de electricidad correr por él.

—Haz bailado debajo de la lluvia...—habló, con la voz ronca por el frío, lo que sonó más como una afirmación que como propuesta.—, pero no bajo la nieve.

Colocó su mano derecha en el hombro izquierdo de Harry, obligándole a moverse, aunque sin música, debajo de una lluvia de millones copos brillantes que se rompían en pequeñas particulas de agua congelada sobre sus hombros. Harry se movía descordinado, pero a pesar de que no llevaba ni de lejos el ritmo elegante con el que Draco solía moverse, al rubio le parecía encantadora la manera torpe y nerviosa en la que reaccionaba a todo. Con un ápice de ironía, Draco no pudo evitar pensar que esto en realidad era magia, y no lo que estaba adaptado a ver.

Harry dió un paso paso nervioso hacía atras, dejando que Draco diera uno hacía delante y guiara sus movimientos.

Mientras se movían en círculos y sin ningún tipo de música, la voz de Malfoy raspó contra la parte trasera de la oreja de Harry, haciendo que se erizara desde los talones hasta la nariz.

—Aún no me dices por qué estabas en el club de sexo hace unos días.

Sin ánimos de guardar más sus sentimientos, Harry volvió a hablar. Estaba embelesado por la situación, sumido en un romántico hito que solo existía alrededor de Draco.—Había vuelto por tí.

—¿Por qué? —el rubio sostuvo al castaño con más fuerza, asegurando que no se fuera de su lado, no ahora que por fin lo tenía. —Dilo.

El labio inferior de Harry tembló un poco, no era posible que alguien le hiciera sentir tantas cosas.

Tragó saliva, pensando si alguna vez se arrepentiría de lo que iba a decir. Lo haría, en un futuro no muy lejano se arrepentiría, pero por el momento solo quería fluir, aunque fuera lo último que hiciera.

—Porque te quiero, Draco. —dejó ir todo el aire que estaba reteniendo en sus pulmones y volvió a repetirlo en voz alta.—Te quiero.

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