CAPÍTULO IV: EL DIOS DE LA GUERRA

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No fue hasta la mañana del cuarto día —y tras el incidente con el demonio desollador— que Luo Binghe finalmente notó lo silencioso que estaba el Sistema.


¡Pero no podían culparlo! En realidad aún no se acostumbraba a su extraña compañía y había estado demasiado ocupado llevando a cabo sus castigos y cultivando como para además tener tiempo de preocuparse por esa cosa.


Ese día se había levantado muy temprano —hábito al cuál ya se había acostumbrado puesto que hacer eso le permitía cultivar, aprovechando así su tiempo al máximo—.


Viendo que el sol apenas comenzaba a salir por el horizonte llamó silenciosamente al Sistema.


[¡Saludos, Usuario~! ¡Usted tiene 8 notificaciones!]


Luo Binghe vio un pequeño sobre con un extraño signo de color verde sobre la esquina de la pantalla —y que obviamente no había estado ahí con anterioridad— por lo que pulsó sobre dicha imagen e inmediatamente fue bombardeado con notificaciones que le informaban la cantidad de puntos que había ganado —y que también habían sido sustraídos—.


Se percató que ahora tenía 320 puntos B y 190 puntos de frescura. También había perdido 30 puntos B por haber presentado un comportamiento FDP.


Junto a todas esas notificaciones había una que era más reciente.


[¡Felicitaciones! ¡El Usuario ha desbloqueado la función FDP!]


Perfecto, porque estaba seguro que sus comportamientos FDP causarían la cancelación definitiva de su cuenta.


Finalmente —cuando terminó de ver todo lo que el Sistema quería mostrarle— se dio cuenta que los primeros rayos de sol comenzaban a colarse por las grietas de las paredes del recinto en el cuál se encontraba ahora.


Cerró la pantalla del Sistema y —tras ponerse encima su túnica exterior— salió de la leñera.


Ning Yingying fue a su encuentro casi de inmediato y rápidamente comenzó a hacer pucheros y a quejarse del castigo que había recibido. El adolescente simplemente le sonreía y asentía con la cabeza ante sus palabras, pero —en su mente— se preguntaba cómo es que nunca había notado lo centrada y quejumbrosa que la chica había sido a esa edad.


Muy probablemente se debía al hecho que ella continuó siendo de esa forma mientras ambos crecían.


Cuando llegaron al comedor Luo Binghe ya había guiado a Yingying hacia un grupo de discípulas para que Ming Fan no los viera juntos y pudiera ser capaz de escapar de la ira de su Shixiong.


Al cruzar las puertas del comedor sus oídos se inundaron con las voces de los discípulos que platicaban entre sí.


Por primera vez en sus dos vidas Luo Binghe estaba comiendo alimentos que aún estaban calientes y cuya variedad era bastante amplia (si, esta vez no eran sobras) por lo que estaba muy emocionado de —tras haber vuelto a su época como discípulo—al fin poder satisfacer a su estómago tanto como quisiera.

EL SISTEMA DEL ORGULLOSO DEMONIO INMORTALHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora