CAPÍTULO XX: ENCUENTROS INCÓMODOS Y PERSECUCIONES PELIGROSAS

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—¡Shizun despertó!


Shen Qingqiu acababa de recuperar la consciencia y lo primero que vio fue el rostro lloroso y los ojos cubiertos de lágrimas de Ning Yingying lo cuál le causó una gran impresión, por decir lo menos.


Antes de tener la oportunidad de entender lo que estaba pasando a su alrededor ya se encontraba rodeado por una multitud que se agolpaba alrededor de su cama y que estaba compuesta por sus discípulos y los otros Señores de Pico.


Mu Qingfang fue el primero en arribar a Qing Jing tras haber escuchado lo que había pasado de la boca de Ming Fan por lo que de inmediato se dirigió a checar el pulso de su hermano marcial.


Poco tiempo después Liu Qingge y Yue Qingyuan aparecieron en la entrada de la casa de bambú.


Inclusive Qi Qingqi y su discípula principal –Liu Mingyan – fueron a visitarlo.


¿Exactamente cuánto tiempo había permanecido inconsciente?


Seguramente no había sido tan patético como para haberse desmayado en plena Conferencia de la Alianza Inmortal...


Shen Qingqiu miró a su alrededor en un intento de mantener un poco de espacio personal con tantas personas ahí dentro.


Algo estaba mal.


– Un minuto. ¿Dónde está Luo Binghe?


¿Por qué su discípulo principal no estaba aquí para mantener lejos de él a toda esa maldita gente?


La habitación en la que se encontraba se sumió repentinamente en un profundo silencio y –de haber sido ciego – no habría tenido forma de saber que –en realidad – había un mar de personas ahí dentro.


– Shen Shixiong ¿Te encuentras bien? – preguntó la Señora de Xian Shu con cierto nerviosismo en su voz.


– ¿De qué rayos hablas? – la voz del erudito denotaba molestia.


Sin embargo las cosas que había sepultado en el fondo de su mente poco a poco comenzaban a burbujear, luchando por salir a la superficie.


– Recuerdas... ¿La Conferencia? – le preguntó Yue Qingyuan dando un paso hacia él, mostrando preocupación en sus ojos.


– Shizun...– comenzó a decirle Ning Yingying mientras sus ojos comenzaban a enrojecerse a causa de las lágrimas y ella retorcía la tela de las mangas de su túnica entre sus dedos. También se mordió el labio inferior antes de continuar – A-Luo murió.


¿Qué? ¿De qué estaba hablando? Eso no podía ser cierto.


Eso había sido solo una pesadilla.


No había forma que...

EL SISTEMA DEL ORGULLOSO DEMONIO INMORTALHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora