¿Cuánto estarías dispuesto a perder para conservar la corona?
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Mi nombre es Aradia Edén Marchetti Petrova. Toda mi vida mis padres se encargaron de mantenerme con vida para este momento, llegar a ser el Boss de la asociación internacional de la ma...
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Luego de recibir la confirmación de los otros tres capitanes, avisando que ya tomaron posición con sus respectivos escuadrones, comenzamos a trazar las modificaciones del plan. Según el plano, la fabrica tenía cuatro posibles salidas, probablemente preveían esta situación, una quinta salida en un punto ciego entorpecía nuestra organización, y posiblemente es esa salida la qué utilizarían para correr esas mierdas.
— Ok, esto es lo que haremos — comencé a decir en volumen bajo— Necesito media división tuya, Sabina, la mitad mía, y con eso haré un equipo lo suficientemente capaz de detener el escape, yo iré al punto ciego, Romeo, tú te quedas a cargo en el punto Sur — dije, mirando a mi subordinado— Mismo plan.
— Sí, jefa.
Respondió este, tomando posición.
— Enviaré de inmediato a la mitad de mi división — contestó Sabina— Reúnete con ellos en el punto ciego, cinco minutos.
Avisó la rubia.
Rápidamente seleccioné a las personas que llevaría, asintiendo.
— Oye, espera ¿Por qué tienes que ir tú? Que otro idiota se ponga en peligro, esa salida no estaba en el mapa, es obvio que usarán esa vía, es muy riesgoso, Aradia.
Protestó Rhett.
— ¿Olvidas que yo seré el Boss? No me contradigas cuando estemos en el trabajo, se hará como dije, mantén tu posición y no te distraigas.
Solté con seriedad.
Lo escuché bufar al otro lado del comunicador.
— Sí, capitán.
Respondió de mala gana, no le hace ninguna gracia que me exponga, pero es lo que un Boss debe hacer, demostrar que puede adaptarse a las modificaciones del plan y hacerlo bien de todas maneras.
— Comenzaré a moverme, cinco minutos.
Dije, asegurándome de no ser vista mientras recorría la distancia, llevando a los seleccionados de mi propio escuadrón, reuniéndome con la mitad del escuadrón de Sabina, señalando las posiciones que deben tomar mientras avisaba por el comunicador que estábamos listos, cargando a Tacha.
— Quince segundos, a sus posiciones.
Abriendo lentamente la puerta, un pequeño espacio, sólo para contar la cantidad de sujetos que estaban en el interior.
No eran pocos debo decir, conté al menos cincuenta personas registrando las cajas y cajas de armas que los Caruso exportan. El negocio de las armas es muy rentable estos días, supongo que los idiotas no tienen idea que hay cámaras y micrófonos por todos lados, sabíamos que hoy se llevaría a cabo la venta de nuestro armamento, por lo cual, encontraríamos más hijos de puta que ayer, cuando entraron a registrar la fábrica.
Ese error de novatos, el no registrar el lugar en busca de cámaras o micrófonos les costará la vida.