¿Cuánto estarías dispuesto a perder para conservar la corona?
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Mi nombre es Aradia Edén Marchetti Petrova. Toda mi vida mis padres se encargaron de mantenerme con vida para este momento, llegar a ser el Boss de la asociación internacional de la ma...
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Si no fuera por Rhett, no llego a la boda, he dormido unas dos horas aproximadamente, sigo ebria, razón por la que llevo mis Converse en vez de tacones, no soy capaz de pararme demasiado lejos del piso, todavía me da vuelta todo, e insisto, Rhett fue mi hado madrino, me vistió, maquilló y peinó, me subió a su hombro y me sacó del cuarto con Travis de la mano, Ardan todavía se estaba pensando si ir o no a la boda, no quiere amargarle el día a mamá, está vestido, pero se quedó sentado en la cama, dijo que nos alcanzará pronto si se decide.
— Veo que Sabina no es la única en calidad de bulto — dijo Vincenzo, cargaba a la rubia de la misma manera que Rhett a mí— Ayer se les pasó la mano, bebieron demasiado, todo es culpa de la señora mamá Yura.
— Se quedó dormida en el piso, con eso te lo digo todo —suspiró mi segundo— La bañamos y a la cama, se durmió antes de apoyarla en el colchón, no tienes idea de lo que me costó sacarla de la cama para que se preparara.
— Sé perfectamente cuanto te costó, mira esto — mostrándole unas feas mordidas en el brazo, rastros de sangre en el espacio de cada diente— Esta perra rabiosa olvidó que hoy era la boda y no se quería levantar.
— Me siento fea — dijo la rubia sin levantar la cabeza— El blanco no me queda, parezco un fantasma.
Se quejó.
Mamá puso como condición que todos vistiéramos de blanco hoy, bermudas y camisa para los chicos, vestidos para las chicas, no quiere que su segundo matrimonio parezca funeral.
— Te ves hermosa — dije yo— Te daría, te re daría, rubia, a ese nivel.
— ¿Lo dices en serio?
— ¿Cuándo te he mentido?
— Ay gracias morenita, yo también te daría, te metería los dedos hasta que salieran arrugados.
— Demasiada información — se quejó Vincenzo— Yo no entiendo su extraña relación lésbica, ayer se besaron más de una vez.
— Se le dice reforzar la amistad, viejo — dijo la rubia— Deberías intentarlo alguna vez.
El pelinegro resopló y siguió caminando junto a Rhett, rumbo al cuarto de Santino y Aless, mamá debe estar arreglándose ahí y debe ser un manojo de nervios justo ahora, Santino siempre ha sido su estilista personal, su confidente y su mejor amigo.
Tres toques fueron suficientes para que la puerta fuera abierta, Aless nos dejó pasar y nos guío al cuarto donde mamá se miraba al espejo, observando todos sus perfiles.
— ¡Llegaste! — dijo mi madre en cuanto me miró, pidiéndole a Rhett que me bajara para darme un abrazo, el rubio me sujetó de la cintura para no perder la estabilidad— A la mierda, apestas a tequila —miró a Travis— Ups... perdón cielito, tu abuela es un poco grosera ¿Chocolate?