¿Cuánto estarías dispuesto a perder para conservar la corona?
**
Mi nombre es Aradia Edén Marchetti Petrova. Toda mi vida mis padres se encargaron de mantenerme con vida para este momento, llegar a ser el Boss de la asociación internacional de la ma...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Mamá y yo estábamos en la sala, cada una con un recipiente de helado de chocolate sobre la panza, viendo dibujos animados en el televisor, papá estaba jugando con Boris, el oso que dijo que no quería en casa porque le preocupaba que me lastimara y ahora babea también por él, quien te viera, ex Boss.
— ¿Qué hay de tus esposos? ¿Qué dijeron?
Preguntó mamá con la boca llena, sujetando la cuchara de sopa en el aire.
— Rhett viene en camino, dijo que no se perderá esto por nada, Ardan ya debería estar por llegar, fue a dejar a mi bebé grande a otro rito de los De Santis, ellos tienen demasiados ritos a mi parecer.
Metiendo una cuchara grande de helado en mi boca, estaba un poquitín triste.
— Nunca te acostumbras a dejarlos partir — respondió mamá— Cuando te dejé en el bosque para el estúpido rito Marchetti del honor... tenías cuatro años ¿Qué iba a hacer mi niñita sola a los cuatro años? Aah... casi se me partió el corazón de la pena, ese día sí que quería matar a tu papá.
— Esta cicatriz es de Tacha — dijo papá señalando su antebrazo— La loca me disparó por llevarte al rito.
— Tenía cuatro años, Caesar.
Señalándolo con la cuchara, ambos sabemos que ese tono de voz significa problemas, es mejor salvarle el pellejo a mi viejo padre.
— ¿Y por qué eso es mi culpa? Es la tradición, Aradia no mata a Ardan por llevar a Travis.
De reojo lo miré, llenándome la boca de helado.
— Tú la detuviste para que eso no pasara, te recuerdo que Rhett le dejó el puño bien marcado en la mejilla por llevarse al niño sin avisarles.
Puntualizó mamá.
— Mujeres Petrova, todas están locas — rodó los ojos— ¿Me dan helado?
— No.
Respondimos a coro, lo que nos hizo reír.
— Yo debería demandarlas por maltrato, ambas son igual de crueles ¿Dónde están mis mellizos? Al menos ellos sí comparten conmigo.
— En una misión, son capitanes de escuadrón ¿Lo olvidaste? Eris es de mis mejores soldados, la envié a recuperar un par de cosillas.
Dije.
— Están por cumplir diecisiete... — suspiró papá— Pronto van a iniciarse, deberías adelantar su iniciación, ellos son muy buenos en lo que hacen.
Lo miré alzando una ceja.
— Hay protocolos por algo, papá, la iniciación es a los dieciocho para todos, no es justo que adelante el proceso sólo por ser mis hermanos, las cosas se harán según las tradiciones.
Mamá me señaló con su cuchara.
— Eso es lo que hace un Boss justo, debiste darle clases a tu padre.