Capítulo 8

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AGARRENSE FUERTE. PRIMER AVISO.

Hace aproximadamente siete años, cuando yo tenía unos doce, mi padre fue convocado a una reunión por parte de las cuatro casas, inclusive los demás Marchetti estaban ahí, todo el mundo estaba ahí, también nosotros

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Hace aproximadamente siete años, cuando yo tenía unos doce, mi padre fue convocado a una reunión por parte de las cuatro casas, inclusive los demás Marchetti estaban ahí, todo el mundo estaba ahí, también nosotros.

Acusaron a mi padre de estar fuera de sus cabales al querer poner a una mujer al mando, señalándolo como un traidor, manchando el legado que los anteriores veinticuatro lideres forjaron con sangre y sudor, acusándolo también de casarse con una mujer vulgar, inculta y sucia que se la pasaba haciendo lo que quería a pesar de la cantidad de veces que se le recordaba que las reglas estaban ahí por algo.

Le alzaron la voz a mi madre y le pidieron que se divorciara de papá y nos llevara con ella, porque no iban a aceptar a tres bastardos que nacieron a partir de la unión de un Marchetti y una cualquiera, insistiéndole al Boss que se casara con una dama legitima, Coppola, De Santis o Caruso, faltándonos el respeto a nosotros, sus hijos, y a su esposa, quien estaba a dos palabras de meterle plomo por la boca a todo quien se atrevió a insultarnos, pero se contuvo, se contuvo porque papá estaba a punto de perder su cargo por la decisión que tomaron hace unos años, siguen sin aceptarnos, nunca nos aceptaran.

En ese momento pensé que a mí podían odiarme todo lo que quisieran, me lo merecía, pero a Eris y Ares jamás los toquen, jamás hablen de ellos, jamás los pisoteen como he tenido que soportar yo, ellos no están rompiendo ninguna regla, ellos no son una amenaza para los ideales de las cuatro casas.

Ese día, mi padre logró llegar a un acuerdo con todo el mundo, conservaría su cargo siempre y cuando acepte la asesoría de un grupo selecto de ancianos que lo ayudarán a ir por el camino correcto, supuestamente.

Todos sabemos que lo que buscan es limitarlo y controlarlo, saben que tienen al león dentro de la jaula, dónde lo quieren y necesitan, y con eso, tendrían a mamá y a mí al margen, justo como necesitaban.

Ese día se votó según mayoría, todo aquel mayor de dieciséis años podía participar del sufragio, y claramente ganó el obligar al Boss a trabajar con 30 consejeros, todas las decisiones que tenían que ver con las acciones realizadas por mi madre y las mías debían ser evaluadas por ellos, autorizadas o rechazadas, castigadas, forzadas, limitadas.

No había nada que papá pudiera hacer, el poder es importante para él, sí, pero también nosotros, su familia, y le ofrecieron únicamente dos opciones, dejar el cargo o enviarnos al exilio a los cuatro para mantenerlo, a mamá le ardían los ojos de la rabia por la humillante escena en la que estábamos, recuerdo también que papá titubeó, no por querer abandonarnos, no, eso nunca, dudó en si debía abandonarlo todo y darnos una vida más tranquila en otro lugar, descartó inmediatamente la idea pensando en que jamás podrían sobrevivir por su cuenta él y mi madre, siempre iban a ser perseguidos, tenían muchos enemigos, y estando sólo ellos, sin protección extra, la vida de mis hermanos y la mía terminaría antes de realmente comenzar, pidiéndole perdón a mamá, a nosotros, mientras aceptaba la condición, dejándose controlar para que dejaran tranquilo a su familia.

Aradia "La selección" #2 (+21)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora