¿Cuánto estarías dispuesto a perder para conservar la corona?
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Mi nombre es Aradia Edén Marchetti Petrova. Toda mi vida mis padres se encargaron de mantenerme con vida para este momento, llegar a ser el Boss de la asociación internacional de la ma...
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Estaba a punto de escaparme hacia el bosque con mis maridos para una sesión de sexo rápido, me cosquillea el cuerpo de las ansias por ponerles las manos encima a este par de idiotas románticos y detallistas que me mantuvieron engañada todo el día para darme una sorpresa como esta, pero claro, Aradia nunca puede follar tranquila, siempre algo o alguien la interrumpe antes o después.
— Boss, a los perros les gustaría escuchar unas palabras.
Sonreí sólo porque era una De Santis que comenzó a hacer trabajos sin supervisión hace poco, estoy orgullosa de lo mucho que han avanzado las chicas en poco tiempo a pesar de que no se les permitiera el entrenamiento de niñas, supongo que cuando vienes de una familia de mafiosos, lo hijo de puta viene en la sangre.
— Por supuesto, Mila, gracias por notificarlo.
— No es nada, Boss.
Bajando la cabeza, manteniendo las manos unidas.
En ocasiones es excesivo el respeto que muestran hacia mí, supongo que mi pequeño acto de abrir personas y quemarlas vivas los hizo replantearse su forma de dirigirse al Boss, no somos todos amigos, son mis perros y yo sujeto sus correas.
Acompañada de mis esposos caminando un paso tras de mí, caminé entre las personas viendo como bajan la cabeza, juntan las manos y abren el paso, papá que estaba parado al final del camino junto a mi madre como el anterior Boss y la dama de la mafia, estaban un poquito sorprendidos por la forma en la que se dirigen hacia mí, mujer, bastarda, insuficiente, una deshonra, alguien que no debió nacer, alguien que estaría mejor muerta y muchos otros adjetivos que escuché a lo largo de mi vida, ahora siendo ama y señora de todo esto.
Tomé asiento en el cómodo trono que Ardan construyó para mí hace tanto tiempo, cada uno apoyó su mano en mi hombro, mis padres a la derecha, mis hermanos a la izquierda, todo un legado antiguo y nuevo reunido.
— Cuando tomé el poder, eran un montón de perros hambrientos e indisciplinados dispuestos a comerme de tener la oportunidad — la mano de Rhett se tensó, odia esos días— Ahora son mis fieles sabuesos que matarían sólo por escuchar a alguien hablando mal de su Boss, irónico. — Carcajee bajo, y proseguí— El equilibrio se mantiene bajo tres poderosos pilares, la lealtad, el respeto y el miedo, me vi obligada a hacerlos temerme, de hacerme la protagonista de sus pesadillas, de mostrarles qué pasaría si tan sólo respiran como yo no se los pedí, y gracias a eso, comenzaron a respetarme, por supuesto que esa gracia se extiende hacia mis parejas y mis hijos. Estoy contenta de que el anuncio del sexo no haya sido tomado como un insulto hacia el legado de los Marchetti, estoy contenta de ver que las cosas comienzan a cambiar, me gusta ver más chicas enlistándose cada vez, las puertas de mi casa siempre estarán abiertas para el entrenamiento y asesoramiento, pero, una sola falta de respeto, ya sea mujer u hombre, recibirá el mismo castigo, la muerte por traición. Espero que en el futuro protejan a la próxima Boss, la respeten, le rindan honor como lo hacen conmigo — levantándome de la silla, dando un paso adelante— Y por supuesto, van a pedirle perdón de rodillas a mi madre por toda la mierda que le dijeron en el pasado — extendiendo la mano hacia Ardan, señalando su pistola— De rodillas.