Mientras James pasaba su último día de escuela, Jeff, Ágatha y Angus se habían reunido para hablar de sus indagaciones, tal como habían acordado. Los tres estaban sentados en los sillones de la casa de Ágatha, tomando té de un florido juego de tazas. Ese día se los habían dejado libre en el trabajo para que pudieran concluir con los preparativos del viaje.
—Opino que el galán comience contando lo que averiguó con su amada Amanda —dijo Ágatha mirando a Jeff con expresión pícara.
—Cállate Aggy—replicó el hombre con una sonrisa.
—No peleen niños —arbitró Angus de forma distraída, mientras leía sus notas—. Vamos Jeff, comienza.
Suprimiendo el vergonzoso comienzo de la cita y otros detalles relacionados al coqueteo de Amanda, Jeff les contó lo poco que había podido averiguar. Sus dos amigos lo observaban con atención, expectantes a cada palabra que decía. Sin embargo, al final terminaron un poco decepcionados.
—Así que Amanda no fue tan cercana a Wilson como pensábamos, ni sabe nada de él —concluyó Ágatha, tomándose el último sorbo de su taza.
—Pero ese detalle sobre el viaje sí que es importante —opinó Angus mientras anotaba en su cuaderno—. Quiere decir que Wilson no deseaba involucrar a Amanda en la escala que debía hacer. No caben dudas de que visitó la isla en esa oportunidad, estando tan cerca.
—Me pregunto qué podrá tener ese lugar para rodearlo de tanto secretismo —dijo Jeff, rascándose un ojo—. Por lo que leímos en el informe, no es una isla muy grande
—Ni siquiera sabemos si lo que dice el informe es cierto, aunque da lo mismo porque no dice mucho —acotó Ágatha.
Dando por terminado el testimonio de Jeff, Ágatha se levantó y retiró las tazas. Al regresar, Angus comenzó a contar lo que habían descubierto ellos en la casa de Wilson. En cierto punto, Ágatha continuó la narración ella misma, sumando algunos detalles que no eran tan importantes. Angus escuchaba sus palabras un poco impaciente por la intromisión, pero Jeff estaba atento a todo.
—Entonces eso nos confirma que Wilson no está enfermo, sino que jamás regresó —concluyó Angus antes de que Ágatha pudiera volver a hablar.
—Hay dos opciones. O quedó atrapado en la isla, o naufragó... o se lo llevaron los piratas —dijo Jeff, contando con los dedos.
—Esas son tres opciones —rio Ágatha, y Jeff levantó las manos a modo de disculpa, pero también reía.
—Como sea —interrumpió Angus, que por lo visto no estaba de muy buen humor—. El rector nos dijo que Wilson siempre viaja con su guía, el cual debe ser el tal Edgard que nos acompañará. No sería raro que él sí haya logrado volver del viaje, así que tanto el naufragio como los piratas son poco probables.
—Entonces está en la isla —repuso Jeff.
Ágatha se quedó meditando por un momento, ya que esa conclusión podría revelar otra cosa sobre el viaje.
— ¡Claro! —exclamó, dando una palmada que estremeció a sus compañeros—. Si Wilson está atrapado en esa isla, uno de los objetivos del viaje debe ser ir a rescatarlo.
—Buena idea, eso explicaría la urgencia —concordó Angus, esbozando una pequeña sonrisa—. Aunque, si es por urgencia, Wilson tendrá que esperar más de seis meses para ser rescatado.
—Tienes razón. Entonces no creo que sea eso solo. Detrás tiene que haber algo más misterioso —rectificó Ágatha.
—Pero también deberíamos asegurarnos de eso —expuso Jeff—. Una vez en el barco, hay que seguir investigando.
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La Isla de los Cristales
AvventuraA finales del siglo XIX, un grupo de académicos es sorprendido por una misión atípica: tendrán que dejar sus cómodos trabajos en la universidad para explorar una isla lejana y desconocida. Sin embargo, desde el principio tienen sospechas de que no t...
