CAPITULO 116 (¿SIMÓN QUISO MATAR A DÉBORAH?)

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Julieta: todo fue culpa de Mateo que me sigue molestando 

Juan: voy a hablar con él, me extraña de Mateo porque él ha cambiado mucho y lo ha demostrado 

Julieta: tienes que creerme, soy tu esposa 

Juan: y él es mi hermano 

Julieta: sí, pero nos quiere fastidiar la vida. Vámonos de luna de miel, Juan, necesitamos alejarnos un poco de tu familia y tener tiempo para nosotros 

Juan: no puedo, la empresa está pasando por muchos problemas y ahora menos que nunca debo salir 

Julieta: esta puede ser la oportunidad para que Pedro maneje la empresa 

Juan: él no la puede manejar

Julieta: eso no lo vas a saber si no le das la oportunidad 

Juan: a ver, espérate ¿a qué se debe a que ahora lo defiendas? 

Julieta: todo lo hago por el bien de nuestro hijo 

Juan: no estoy negado a que Pedro ocupe la presidencia, pero eso solo va a ser si yo lo hago mal y si el consejo así lo decide 

Julieta: perdón, mi amor, es que estoy muy nerviosa con todo lo que ha pasado. Lo de Deborah me tiene muy intranquila 

Juan: ¿tú encontrantes a Déborah agonizando? 

Julieta: sí, y fue horrible, entré para aclararle varias cosas de la casa y estaba en el piso 

Juan: tengo... tengo cosas que hacer 

Julieta: no, Juan, no te vayas, quédate a dormir en tu recámara, quiero que nuestro bebé te sienta cerca, por favor 

Juan:..

...

Jessica: ¿estás loco? Te vas a ir con la otra ¿verdad? (lágrimas) 

Bryan: ¡no digas tonterías, Jessica! 

Rosa: óyeme, chacalote de barrio, no le vas a hablar así a mi hija. Bastante hemos hecho por ti educándote y dejándote vivir gratis en esta mansión (enojada) 

Próspero: Rosa, Rosa, no le eches las cosas en cara a Bryan, debe tener sus motivos 

Jessica: ¿te vas a poner del lado de él? 

Próspero: me pongo del lado de la razón, yo te di el consejo de que te fueras con tu marido a otro lado y no me quisiste entender

Jessica: papá ¿no te das cuenta que Bryan me está engañando? 

Rosa: además infiel 

Bryan: no te estoy engañando con nadie, Jessica. Es más, podría jurar con la mano en la Biblia si quieres 

Jessica: no te hagas. ¿Saben por qué renunció a Santa Catalina? Para estar cerca de la meserucha esa de los adoloridos, la tal irsa o pizza, como se llame 

Alondra: ay, Jessica, eso no puede ser cierto 

Próspero: por supuesto que no es cierto 

Rosa: Próspero, ese chacalote no es tu hijo, nuestra hija es Jessiquita y necesita nuestro apoyo 

Próspero: y se lo estoy dando, Rosa. Es más, Jessica, toma tus cosas y vete con tu marido

Jessica: yo jamás regresaría a vivir a casa de lso Cruz 

Bryan: pues, entonces, ahí la paramos. Con permiso (se va) 

Jessica: (llorando) no puede ser, a mi edad y soy una mujer dejada 

LA  HERENCIA, UN LEGADO DE AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora