CAPITULO 136 (SARA ES HIJA DE DANTE)

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Sara: ¿cómo pude ser tan estúpida? (mirando por la ventana) Dante no puede ser mi padre 

Alguien llama a su celular. Era T/n. Dudaba en tomar la llamada, pero al final accedió

Sara: hola, mi amor 

T/n: ¿estás bien? No me contestabas 

Sara: estoy bien, es que tengo que arreglar algo aquí en mi casa 

T/n: las cosas no están bien en Santa Catalina, tuvimos una disución nada agradable con Pedro 

Sara: ¿qué les dijo? 

T/n: mentiras, dice estar arrepentido, pero yo no le creo. Juan duda, pero estoy segura que no sería capaz de denunciar a su hermano a la cárcel 

Sara: cómo quisiera tenerte a mi lado en este momento

T/n: a mí también, necesito estar contigo, Sara. Te necesito. ¿Puedo verte en la noche? 

Sara: sí. T/n, te amo

T/n: y yo a ti (cuelga) 

Sara soltaba pequeñas gotas de llanto de sus ojos. Estaba triste

...

Juan: ¿puedo pasar? 

Pedro asiente

Pedro: regrésame el rifle que te llevaste 

Juan: (se acerca) no te lo voy a regresar 

Pedro: me quiero dar un balazo en la cabeza, así todos se sentirían mejor

Juan: no digas eso ni de broma, Pedro. Aunque lo dudes, mis hermanos y yo te amamos y nos dolería mucho que algo malo te pasara (se sienta a su lado) Pedro, no sé en qué momento comenzamos a alejarnos. Yo jamás he olvidado todos los momentos que hemos pasado juntos, buenos, malos

Pedro: ya te expliqué cómo fue todo y sigues sin creerme 

Juan: Pedro ¿quieres que me aleje de ti para siempre? A veces siento que desearías que yo estuviera muerto 

Pedro: sí, porque tú debes de protegerme por encima de nuestros hermanos, me lo prometiste, Juan. Pero ya no lo haces y ella me tortura en las noches ¿me entiendes? No lo permitas 

Juan: ¿de qué hablas, Pedro? ¿Quién te tortura? 

Pedro: nuestra madre, Arurora, está metida en mi cabeza (lágrimas) no la puedo sacar, Juan. No puedo 

...

Al llegar a casa, Próspero comenzó a guardar todas sus cosas en una maleta, dispuesto a irse 

Rosa: (entra) no, Próspero, no, tenemos que hablar 

Próspero: ¿por qué? ¿Por qué, Rosa? Viví para cuidar de ti y de nuestras hijas ¿y ahora esto? Justo ahora cuando todo estaba bien ¿por qué? 

Rosa: mi amor, si escribí esas cartas, pero nunca llegaron a manos de Severiano. Y sí te fui infiel con él como tú me engañaste con Déborah

Próspero: entonces ¿qué? ¿Ojo por ojo? Y no compares lo mío con esa mujer, ella me engatusó 

Rosa: ¿y tú crees que Severiano no me engatusó a mí? Es lo mismo. ¿Por qué las infidelidades son pasables para los hombres y sin imperdonables para la mujer? Si yo te pude perdonar, tú me puedes perdonar. Tienes que hacer tu orgullo a un lado y prejuicios de hombre...

Próspero: ¿hombre? ¿Hombre? Tú me quitaste mi hombría. Ahora es cuando siento que me hizo falta un hijo, Rosa. Pero hasta en eso me manipulaste, me decías que las hijas son mucho más importantes que los hombres, que mi apellido no servía, Rosa, me lo decías, que un Millan nunca, jamás, iba a ser de alcurnia, jamás 

LA  HERENCIA, UN LEGADO DE AMORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora