17. Cherry Bomb

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Unos días más tarde, alguien tocó la puerta del hotel, si es que a eso se le podía llamar tocar la puerta. Porque solo había sido un golpe seco, Charlie salió a ver quién era.

Cuando abrió la puerta, había una persona tirada en el suelo, parecía borracha, muy borracha. Charlie la ayudó a levantarse.

- ¿Cherry? - Preguntó en voz alta Charlie, aunque ya sabía la respuesta. Aunque era una Cherry muy cambiada, llevaba unas grandes ojeras y los ojos llorosos, su ropa era la misma que la del día del exterminio, con la misma sangre celestial. 

Pudo llevarla hasta el sofá de la entrada y dejarla con cuidado para que descansara, después llamó a todo el grupo para hablar con ellos.

- ¿Por qué mierda esa tía tiene sangre de mis compañeras? - Preguntó Adam casi a grito, haciendo que Lucifer le tapase la boca con su mano.

- Baja la voz. Mírala - susurró mientras señalaba al sofá donde estaba recostada Cherry - está hecha mierda.

-  Joder... - Dijo Ángel en voz alta - Debería haber estado con ella, es todo mi culpa.

- Oye, relájate - le calmó Husk - no es tu culpa, Cherry podría haberse quedado en el hotel, pero justo después de terminar la reconstrucción se fue. Eres su amigo, pero tú también tenías cosas que hacer. Tienes una vida, Ángel.

- Gracias Husky... - Suspiró mientras se secaba las lágrimas.

- No podemos dejar que vuelva a la calle en este estado - reclamó Lucifer - está hecha mierda y los pecadores no dudaran en aprovecharse de ella. 

- Tienes razón, papá, ¿pero cómo la convencemos de que se quede? - Le preguntó Charlie - No parecía dispuesta después del exterminio y no lo estará ahora.

- Pues no pienso dejar que salga del hotel en este estado - negó Ángel.

Ángel se quedó todo el día vigilando a Cherry, que parecía tan dormida que solo su respiración relajada le decía al hotel que estaba viva, cuando todos los huéspedes se fueron aquella noche a dormir, Cherry despertó.

- ¿Dónde estoy? - Preguntó con tono adormecido, Ángel la abrazó rápidamente - ¿Ángel? ¡Auch! Mi cabeza - se quejó.

- Sí, son dolores normales después de estar días solo bebiendo alcohol - interrumpió Lucifer mientras le tendía una pastilla y un poco de agua - toma.

- ¡Oh! Gracias, su Majestad - agradeció Cherry mientras cogía el agua y la pastilla y se la tragaba rápidamente.

- Llámame por mi nombre - pidió mientras se sentaba en el otro sofá.

- Que buena técnica tienes Luci, la chica parece mucho más viva ahora. ¿Cómo sabías lo que le hacía falta a la señorita Bomb? - Alagó Alastor 

- Experiencia - respondió fácilmente, sin darse cuenta de lo mal que sonaba aquello.

- Cherry, ¿por qué mierda no me has llamado? - Preguntó Ángel - estaba preocupado, además, de la nada apareces y no despiertas en casi doce horas.

- Perdona Ángel - se disculpó - pero estoy bien, solo... - Se secó una lágrima - pienso demasiado, es eso. El alcohol me hacía olvidar.

- Odio esa técnica - dijo Lucifer por lo bajo, haciendo que solo Alastor le oyese para recibir un abrazo - ¿Al? 

- ¿Qué pasa entre esos dos? - Preguntó Emily, que no había estado el otro día por haberse ido a dormir temprano, Adam y Cherry también estaban intrigados.

- Nada muy importante, aún no han cogido, así que no es interesante - se quejó Ángel antes de que un tentáculo empezase a arrastrarlo casi hasta el anillo de infierno que estaba debajo.

Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora