13. ¿Celoso, Vox?

330 27 5
                                        

Vox estaba dirigiéndose enfadado hasta el hotel, ignorando a las miles de personas que paseaban por las calles. Mientras empujaba iba escuchando los nombres de Alastor y Lucifer en cada esquina:

- Es obvio que sí que se han acostado - decía alguno por ahí, recibiendo la afirmación de otros tantos demonios. Vox empezaba a escuchar esas voces en su cabeza una y otra vez, aquel rechazo, resonaba cada vez más alto, y no paró hasta que se encontró al pie de la colina del hotel.

Llegó a la cima de la colina fácilmente, pero la escena de allí arriba no era como la que las cámaras mostraban antes del exterminio. Un montón de demonios quería entrar al hotel, con la esperanza de ser redimidos. Charlie les dejaba pasar, Alastor les daba las llaves de sus cuartos y estés ya se acomodaban. Vox esperó a que todos los demonios entrasen para poder tocar la puerta.

- ¡Bienvenido al Hazbin Hotel, pecador o pecadora! - Saludó Charlie animada, al ver a Vox, soltó un grito interno y lo dejó pasar.

- No estoy aquí para redimirme - interrumpió Vox, mientras la princesa soltaba aire del alivio - Vengo a hablar con el gerente del hotel, Alastor, y con tu padre. 

Charlie no hizo ninguna indicación, pero Vox los encontró sentados en el salón hablando. Este se acercó, pero no pudo escuchar la conversación, porque ambos se giraron a verlo.

- ¿Vox? Vienes a redimirte - preguntó el demonio antes de que Lucifer le susurrase algo al oído y este soltase una no muy disimulada risa.    

- No, para nada - negó la televisión - me gustaría hablar contigo en privado, ¿es posible?

- No - negó Alastor secamente, Vox se empezó a poner nervioso, odiaba sus respuestas cortas, secas y concisas. Alastor lo notó y suspiró - Primero, soy básicamente el guardaespaldas del rey, no puedo dejarlo desprotegido, y segundo, no pienso ir contigo a ningún lugar que no sea público.

Vox intentó mantener su semblante serio, pero empezaba a entrar en cólera

- No pasa nada, el rey también puede venir - insistió con una falsa sonrisa. Alastor iba a replicar, pero Lucifer asintió.

Los tres fueron a la habitación de Lucifer, que, para sorpresa de Alastor, ya no tenía ni un pato de goma, aunque quería preguntarle, aquella conversación era más urgente.

- Bien, ¿qué quieres? - Le preguntó secamente el demonio de la radio. Vox reflexionó un poco: "he llegado demasiado lejos, terminaré lo que empecé" se decía.

- ¡¿Por qué él y no yo!? - Preguntó mientras gritaba a todo pulmón, dejando que unas lágrimas resbalasen por su pantalla. Alastor giró la cabeza confundido, Lucifer parecía algo incómodo.

- ¿Qué has visto? - Preguntó mientras cubría a Lucifer. Vox lo vio y solo quería echarse a llorar.

- ¡Pues lo que todo el mundo ha visto! - Seguía berreando Vox - ¡Ese beso fue horrible! ¡Me dijiste que no buscabas pareja, que esto es el infierno, qué aquí nadie se enamora! Y tú vas y te besas con el rey del infierno...

Lucifer giró intrigado hacia Alastor, quien parecía incomodado por la situación.

- Además, ¡Lucifer dijo que os acostasteis! - En ese momento la cara de Alastor se puso roja y se giró hacia Lucifer.

- ¡Yo no he dicho eso! No sé si tú me tocaste durante esa noche, esa es la verdad. - Respondió indignado Lucifer, provocando el sonrojo de Alastor.

- Me parece que este no es el lugar para hablarlo Luci - Le susurró Alastor, mientras señalaba indiscretamente a Vox, lo cual enfureció más a la televisión.

- ¡A mí me parece un lugar excelente! - Le gritó Vox enfadado, lo cual hizo soltar un suspiro a Alastor.

- Bueno, no te toqué nada, ni un pelo - señaló Alastor - pero si quieres - terminó la frase con un tono coqueto mientras lo agarraba de la cintura.

Alastor hizo aparecer un demonio y sacó a Vox de la habitación, ya con la situación más controlada, Lucifer dio un ligero empujón a Alastor.

- Bien hecho, ahora dirá que estamos saliendo y mi maravillosa actuación en el canal 666 será desperdiciada. - Le regañó mientras ponía morritos.

- Lo siento - fingió pena el demonio radiofónico mientras bajaba las orejas.

- No pasa nada - le siguió el juego mientras trataba de acariciar su cabeza - no puedo enfadarme contigo.

- ¿Quién podría? Yo soy el gran Alastor, el demonio radiofónico y amante del rey - proclamó orgulloso. 

Lucifer suspiró y se sentó en su cama, para chasquear y volver a traer los patos de vuelta.

- ¿Por qué hiciste desaparecer los patos? - Preguntó mientras se sentaba con él.

- En el cielo, la gente solía burlarse de mí por los patos, a ti también te lo abría escondido, pero la primera vez que entraste a mi habitación lo hiciste sin permiso.

- No podrías haberlo escondido por mucho tiempo - proclamó Alastor mientras se acercaba más a él para abrazarle - soy un genio. 

- ¿Ahora me dirás si me tocaste? - Preguntó Lucifer mientras dejaba que Alastor lo abrazase y se riera después de ese comentario.

- Luci, simplemente, aunque estoy deseando tenerte, ese no era el momento, y no lo será hasta que Lilith, Eva y Lute sean derrotadas.

- ¿Entonces querías? - Alastor afirmó - Yo también querría.

- ¿También querrías acostarte conmigo? - Pregunto el demonio.

- ¡No! Es decir, también, pero yo también querría acostarme conmigo - proclamó el rey del infierno, haciendo lujo de su orgullo.


Vox fue empujado por los demonios, y en cuanto estuvo fuera de la habitación, estés desaparecieron. El overlord se sacudió la ropa y se fue de nuevo a la torre de los Vee's. Cuando llegó, se encontró con Valentino furioso y rompiéndolo todo mientras Velvette trataba de calmar la situación.

- ¿Qué putas le pasa a Valentino? - Preguntó Vox a Velvette.

- ¡Angel no me coge el teléfono! - Contestó Valentino por Velvette.

- Graba con otra puta - le sugirió Velvette, indiferente - los demonios quieren ver sexo, no les importa quién sea.

- ¡Este iba a ser el gran estreno del año! Llevaba meses preparando este guion, y solo hay una persona capaz de chupar tantas pollas en el estudio.

- Eso es mentira - le dijo Vox - todas tus putas son iguales, todas pueden comer la misma cantidad, solo te jode que Angel no esté aquí y se la pase en el hotel con el que le cogió el teléfono el otro día.

- Mira quién se  nos ha puesto filosófico - exclamó Valentino mientras se acercaba a Vox - ¡pues es así! ¿Y qué? ¡Son mis putas, hago lo que quiera con ellas! 

Velvette miraba a Valentino y Vox, parecía que iban a empezar a pegarse en cualquier momento.

- No puedo ir a ese hotel de mierda, Alastor me correría, y no de la forma que Vox quiere - reflexionó Valentino con un chiste de doble sentido - ¿alguna idea?

- Pues de hecho sí, amigo - afirmó Vox - digamos que el imbécil de la sonrisa tonta y el rey Morningstar no son solo amigos, y no parecen querer que nadie se entere.

- Pero necesitamos a un infiltrado en el hotel - empezó Valentino, quien ya tenía uno o dos planes en mente.

- Creo que tengo a alguien - dijo Velvette mientras enseñaba algo en su móvil. Todos rieron.






Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora