35. Por tu cadáver en la nevera

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-- Te las han montado bien, ¿eh? Siempre he dicho que cocinar era algo demasiado femenino, ¡pero una empresa! Que maravilla -- Bromeó el padre de Alastor. 

-- ¿Por qué no me dejaron encerrar a los machistas y homofobos en una parte exclusiva del infierno? -- Susurró asqueado Lucifer. 

Alastor lo miró, dándole la razón. 

-- ¿Qué quieres, padre? 

-- Le dije a tu padre las maravillas que habías logrado y...

-- ¿También le has dicho que salgo con el rey del infierno? Viniendo de ti, seguro lo has omitido -- Juzgó Alastor. 

Las miradas del padre y de Alastor se cruzaron, llenas de rabia. 

-- Los ángeles son hermafroditas, ¿no? Es como estar casado con una mujer -- Intentó calmar la madre. 

Lucifer vio el ambiente. ¿Arruinarle el día a su propio hijo? Era obvio que el padre de Alastor era peor, pero por la absurda razón de que es la clase de persona que él mismo odiaba. 

-- Soy un hombre, señora. No hay más -- Se defendió Lucifer --. Y si han venido para armar una escenita, ambos pueden irse por donde han venido. 

Alastor le tomó la mano para agradecerle. 

-- Por Dios, al menos sigue con la abstinencia sexual -- Suspiró el hombre. 

Lucifer sonrió divertido, pero Alastor solo negó con la cabeza. 

-- ¿Podeís dejar de molestarme? -- Pidió entre dientes. 

Husk y Niffty se acercaron, conocían a Alastor desde vivo, al igual que a su madre. 

-- Por favor, solo quiero asegurarme de que no haya ningún cadaver en la nevera. No otra vez -- Bromeó sarcasticamente el hombre. 

Los recien incorporados a la conversación se extrañaron. Alastro sabía perfectamente de lo que hablaba su padre. Y Lucifer, que había leído aquella ficha miles de veces, ni siquiera se molestó en fingir demencia. 

-- Aquí abajo también hay caníbales, pues por supuesto que hay cadáveres -- Se respondió solo de nuevo. 

La madre de Alastor estaba agarrada del brazo de su esposo. Alastor se había fijado en aquello y tan solo quería potar. 

-- Dime Alastor, ¿te apetecen unos postres? -- Sonrió el padre --. ¿De qué estaban hechos? Es cierto. De- 

Alastor no dejó a su padre terminar la frase y lo empezó a ahogar con uno de sus tentáculos. 

-- ¿Qué pasa, Alastor? -- Se preocupó Niffty --. ¿De qué eran los postres? 

Alastor se estaba quedando helado. Soltó a su padre, pero salió del local. 

-- ¡Cielito, tu padre bromeaba! -- Intentó detener su madre --. Sabes la poca gracia que le hizo aquello... 

-- Tú lo superaste. Yo te perdoné por comerme, ¿por qué mi hijo no perdona aquello? 

-- Como hacerlo -- Respondió Lucifer. Por fin caía en aquello. Alastor no era una persona tan horrible entonces. 

-- ¿Perdona? ¿No te han enseñado a no responder a tus mayores? 

-- Primero, tengo millones de años. Segundo. Este es mi puto infierno. Y juro por mi hija que como lo vea necesario. Te mataré con mis propias manos, una y otra vez. Debe de ser que la primera no fue suficiente. 

El padre de Alastor se paralizó y Lucifer salió directo a buscar a Alastor, encontrándolo sentado, con Slay al acecho. 

-- Menudo día de mierda -- Lucifer invocó un portal, teletransportando a Alastor al lado suyo, encima del restaurante, en una zona secreta para las parejas. 

--  Tú lo sabes... ¿No? -- Preguntó Alastor mientras miraba el horizonte. 

-- No pensaba que fuera de esa forma, pero sí. Lo sabía. Me sonaba demasiado malvádo. 

-- No fue mi culpa. Llevo años intentando convencerme de ello. Mi madre me lo dijo después de que matara a mi padre. Le pedí aquel postre que tanto me gustó... El que solo hizo una vez... Y me lo confesó... Después de aquello, me refugié en el trabajo. Cuando veía a alguien que parecía tratar mal a otra persona, la mataba. Sin importar que. A veces solo eran corazonadas y me llevaba a gente inocente.  

-- Es... Horrible. Ojalá que tus padres puedan tener un castigo peor que el infierno. Pero no lo conozco. ¿Por qué te molestabas en recuperar a tu madre entonces? 

-- Me convencí de que todo había sido culpa de mi padre. Que estuvimos juntos en aquello y que lo estaríamos siempre, que nos quemaríamos JUNTOS en el infierno. Pero la casa, con fotos de los tres... Como si hubieramos sido felices. 

Lucifer abrazó a Alastor.

-- Me mintieron a la cara. Mi madre dio a luz sin ayuda, mi padre mató a mi hermana y la cocinaron viva. La hicieron postre -- Dijo con un último hilo de voz. 

-- Una pobre recien nacida... 


Después de una media hora. Ambos bajaron y se acercaron a los padres de Alastor. 

-- No os quiero volver a ver -- Negó Alastor --. Nunca más. A ninguno de los dos. 

-- Cariño, ¿cómo puedes decir eso? Somos tus padres -- Intentó calmar la madre. 

-- También erais los padres de mi hermana. Pero no os importó.

La madre de Alastor se quedó fría y empezó a alejarse.

-- No te importó cuando te la comiste -- Contestó el padre. 

-- ¿No le han enseñado a no contestar a tus mayores? -- Burló Lucifer. 

Alastor hizo aparecer sus tentáculos y sacó a ambos del lugar. 

Lucifer se acercó y Alastor y le abrazó. 

-- No te culpes Al -- Calmó Lucifer --. Tú no hiciste nada. Apenas eras un niño. 

-- Lo sé. Pero a veces pienso que ella también lo era. Merecía una familia mejor.

-- Puedo afirmar que serás un gran padre.

Niffty miró a Lucifer y luego a su barriga. 

-- ¿Estas embarazado? 

Lucifer rió. 

-- Ya quisieras Niffty, ya quisieras -- Bromeó Ángel. 

-- Tal vez algún día -- Refunfuñó la pequeña. 





Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora