Alastor se levantó a las cinco de la mañana, como siempre, y desayunó un poco de ciervo. De repente, a las diez, Ángel tocó a su puerta, perturbando su lectura.
- Hoy no hay clase, Ángel - fue lo único que dijo Alastor.
- Lo sé, pero tienes que venir conmigo - pidió.
- ¿Por qué? - Preguntó mientras cerraba el libro.
- He convencido a Lucifer para que venga conmigo a comprar, vente tú también, quiero ver si lo que hemos aprendido hasta ahora te sirvió de algo.
- Ángel, solo me enseñaste a disculparme con actos - recriminó mientras se levantaba del sillón donde estaba y se apoyaba en la cómoda.
- Corrigete, te enseñé a disculparte con actos, te puse ejemplos y miramos el pecho sudado del rey.
- Si, más te vale ir borrando esa imagen de tu mente - ordenó Alastor -. Está bien, iré contigo.
- ¡Genial!
Media hora más tarde, Ángel salía con Alastor en dirección al castillo de Lucifer.
- Y, ¿dónde vamos a ir a comprar? - Preguntó Alastor, que solo iba a su sastre de confianza.
- Bueno, hay muchas tiendas por una zona en especifico, pero yo quería ir más a las afueras, a Ciudad Imp.
- ¿Crees que te dejaran salir de aquí? - Preguntó Alastor.
- Para eso llevamos al rey, tú pudiste ir donde querías cuando estabas con él.
- Me parece que está un poco mal aprovecharse así de sus funciones como rey.
Ángel iba a replicar pero se calló, después de una larga caminata, llegaron al castillo del rey. Ángel tocó la puerta y le recivió un Lucifer completamente diferente.
- ¡Madre mía! - Chilló Ángel - ¡Estás divino!
Y era cierto. Lucifer se había decantado por una camiseta negra nueva con muchas partes visibles, un pantalon de chandal y unos tenis, y por supuesto, el collar de Alastor.
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- Gracias, quería probar algo nuevo y... - Lucifer se detuvo en seco al ver a Alastor - Ángel - empezó con un tono algo enfadado - ¿qué hace ESTE aquí? - Señaló sin ninguna cortesía a Alastor.
- Bueno, Husk me ha mandado traerlo para que no gaste con todo mi dinero - respondió antes de que Alastor solsatse una sola palabra -. Siento si te incomoda.
- No pasa nada Ángel - perdonó Lucifer - puedo sobrevivir. No he estado vivo durante tantos años para morir por ir de compras. Bien, ¿dónde quieres ir a comprar?
- ¿Puedo elegir? - Preguntó Ángel mientras se señalaba con dos manos de un mismo lado. Lucifer asintió - ¡Es genial! Bueno, tengo aquí un mapa de todo el anillo del orgullo, ¿nos daría tiempo a visitarlo todo?