21. Cuidar bebés es complicado

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-- ¡No no no! -- Se quejó Lucifer, girándose a ver a Alastor --. Solo tienen cinco meses, ¡¿por qué puede levitar si solo tiene cinco meses!? 

Lucifer voló para coger a Charlotte en el aire, mientras que Alastor jugaba con Hella en la tierra. 

-- ¿Por qué eres tan inquieta? -- Le pregunta Lucifer, sin obtener respuesta de la bebé y haciendo que Alastor se ría. 

-- Tan solo explora -- Justificó Alastor --. Igualita a su padre. 

Lucifer asintió, dándole la razón a su esposo. 

-- ¿Entonces crees que puedes cuidarlas tú solo mientras yo voy a la reunión? -- Insiste Lucifer, asegurandose de que Alastor no había cambiado de opinión. 

-- Si, no pueden ni gatear Luci, puedo ocuparme de estas revoltosas. 

EL rey asintió e invocó un portal, llendo directo al anillo de la ira. 


-- ¡Hasta qué llega! -- Se queja Mammon --. ¿No era tan fácil como decirle a tu maridito que las cuidara? 

-- Él también puede venir, Mammon. Era por si quería dejarme con ellas, Charlotte empieza a despertar ya sus poderes... 

Satán espera a que Lucifer se siente para pasarles los papeles y levantarse para explicar como terminó la situación con el acero celestial. 

-- Malas noticias -- Suspiró Satan mientras Asmodeo le pasaba el papel a Lucifer --. No han encontrado ni una gota de acero celestial, nada. Absolutamente nada. Pero si esto. 

Satán enseñó un extraño mineral de color negro con un extraño brillo carmesí, Lucifer lo tomó en una de sus manos y lo examinó. 

-- Es como nuestro propio acero... -- Admiró el rey. 

-- Lo han denominado "diamante infernal" -- Explica Satán --. Tiene una resistencia mayor al diamante de la tierra, pero es mucho más jodido extraerlo. Y ni siquiera sabemos si sirven para matar ángeles. 

Lucifer suspiró mientras seguía examinando el diamante infernal, acercó la punta del mineral a su piel y lo clavó en su propio brazo. 

-- Joder Lu, ¿qué cojones haces? -- Se sobresaltó Leviathan. 

-- Compruebo una cosa -- Explicó Lucifer mientras veía como su sangre dorada salía y a la vez se escurecía un poco, notando un pequeño pinchazo de dolor, pero al segundo después el dolor y el color de su sangre volvió a la normalidad --. Funcionaría. 

-- ¿Seguro? -- Insistió Satán. 

Lucifer asintió y volvió a dejar la piedra en el centro de la mesa. 

-- Pero tú lo has dicho, es difícil de extraer, sería mejor tener asegurados también algo de armamento celestial... 

-- ¿Y cómo lo conseguimos? -- Preguntó Beelzebú. 


Mientras, en el castillo, Alastor estaba relajado junto a las dos niñas, que estaban tranquilas durmiendo. Hasta que Hella empezó a llorar. 

-- ¿Tienes hambre? -- Preguntó Alastor, acariciando la mejilla de la bebé --. Voy a prepararte un biberón, ¿vale?

Alastor fue a la cocina y cuando volvió vio a Charlotte levitando a dos metros del suelo. Alastor estiró un tentáculo y agarró a la bebé en el aire. 

-- ¿Explorando el techo? -- El tono bromista de Alastor intentaba hablar con Charlotte --. Ya lo harás cuando crezcas un poco, ¿vale?

Charlotte pareció entender lo que decía su padre y se puso a llorar, haciendo que un tentáculo jugara con ella mientras él alimentaba a Hella. 

-- Sin duda se necesitan cuatro manos para ocuparse de vosotras -- Suspira Alastor --. Espero que todo esté bien en la reunión... 


-- ¡¿Pretendes invadir una fábrica de acero celestial!? -- Se sobresalta Leviathan, despertando a la pobre Belpeghor. 

-- ¿Teneís alguna mejor idea? -- Preguntó Lucifer, cruzándose de brazos. 

-- No tenemos que llamar su atención, Lu. Eso sería exactamente lo que haríamos atacándolos. 

-- No se enterarán, Dios debe estar centrado en otras cosas... -- Bostezó Belpeghor. 

Lucifer asintió, levántandose y cogiendo el diamante infernal. 

-- Y sería un buen promer momento para probar esta maravilla -- Los ojos de Lucifer brillaron de un color rojo intenso.

Satán firmó unos cuantos papeles y los volvió a guardar mientras todos se levantaban y este se acercaba hasta Lucifer. 

-- ¿Crees que Dios sabe cuánto hacero celestial se extrae?

-- Ni siquiera lo vigilaba antes de los exterminios, Satán -- Se cruzó de brazos el rey y suspiró --. Y espero que eso siga así... 


Lucifer llegó a casa una media hora más tarde, porque empezaron a hablar de un método fructifero para extraer el diamante, así que llegaba lleno de disculpas para Alastor por retrasarse, pero al ver a este dormido con las dos bebés en el salón del castillo, Lucifer las llevó a sus cunas y se tumbó al lado de su esposo. 

-- Y las niñas... -- Susurró Alastor, medio dormido aún. 

-- En la cama, siento haberme retrasado -- Se disculpó el rey --. No hemos encontrado acero celestial, pero sí esto. 

Lucifer le enseñó el diamante a Alastor y los ojos de este estaban a punto de salirse de las cuencas. 

-- No tenemos ni idea de si puede dañar a los ángeles, pero si de verdad puede hacerlo, podría ser nuestra oportunidad. Lo han llamado "Diamante Infernal".

-- Impresionante... -- Admitió Alastor mientras Lucifer le pasaba el diamiante infernal.  

-- Pero aunque tengamos esto... Vamos a hacer una invasión al cielo para saquearles acero celestial -- Escupió el rey. 

Alastor se giró a verlo, asegurándose de que no había escuchado mal, pero la cara de su esposo no hizo más que confirmarle que escuchar llorar a bebés no le había hecho sordo.

-- ¿Estas seguro de que tu padre no se dará cuenta? -- Preguntó Alastor preocupado, tomándo la mano de Lucifer. 

-- Quiero pensar que si, o que al menos no bajará a buscar explicaciones, tal vez incluso retrasemos su bajada un poco más... 

-- Seguro que si... La cena ya está, ¿aprovechamos para un tiempo solos ahora que las niñas están dormidas?

Lucifer asintió y los dos se fueron a cenar mientras charlaban con tranquilidad, con las niñas durmiendo el castillo parecía el de hace varios meses, cuando la calma era la normalidad en el infierno y nadie si quiera se planteaba asaltar una fábrica de acero celestial.     

Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora