23. Boda Fizzmodeus

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-- ¿En serio no te molesta? -- Volvió a preguntar Asmodeo. 

-- Ozzie, comprendo perfectamente la política de "no niños" en tu boda y la respetaré, porque es TU boda. ¿En que idioma te lo tengo que decir? -- Repitió Lucifer, ya algo cansado. 

-- ¿No te da cosa dejar a las niñas con una niñera? 

-- Alastor se opuso al principio, pero cuando le dije que serían Angel y Husk quienes las cuidarían, aceptó a regañadientes -- Lucifer sonrío de oreja a oreja --. Y dije que estaría allí. 

Cuando Asmodeo y Fizzarolli se fueron, Lucifer volvió a la cocina, donde Alastor intentaba que Hella comiera de una vez. 

-- Vamos, peque... Colabora... -- Pidió Alastor, acercando una cuchara de plástico con comida hacia la boca de la niña. 

-- ¿Le está costando..? -- Preguntó Lucifer, apoyando su mano en el hombro de su esposo, para luego mirar a su hija, que estaba haciendo un puchero --. Venga Hella, que después a tu padre le dará cosa dejarte con Angel y Husk. 

Hella debió entender a su padre, porque comió sin rechistar a partir de ahí y Lucifer sonrió sadisfecho. Llendo directo con Charlotte, que había terminado a comer desde hace un rápido y estaba jugando con unas cajas. 


Al día siguiente, Angel y Husk llegaron temprano, Alastor les dió una enorme lista de instrucciones mientras que Lucifer corregía cosas que no tenían porqué ser tan estrictas:

-- Y no les dejeis bajar a las celdas -- Terminó Alastor, ganandose unas caras de interrogación de la pareja. 

-- Al, no somos idiotas. Haremos todo lo que habeis dicho -- Se ofendió Angel --. Ahora id a la boda, que aún os teneís que cambiar. 

Y ambos salieron del castillo, llegando en poco tiempo hasta la enorme mansión de Asmodeo, donde una súcubo los acompañó hasta su habitación. Que en realidad era sencilla, pero tenía suficiente para estar allí todo el día. 

-- ¡Mierda! -- Se queja Lucifer mientras buscaba una cosa en su mochila --. Me olvidé el perfilador... 

-- Hay aquí -- Señaló Alastor. Lucifer se acercó a cogerlo, pero Alastor lo elevó encima de su cabeza y le robó un beso al rey --. Primero iré yo, ¿si?

Lucifer sonrío convencido y abrió el armario, donde ya estaban sus dos trajes. 

Después de cambiarse, Lucifer ayudó a Alastor con el perfilador. Este segundo llevaba puesto una camisa roja arremangada hasta los codos, con un saco de color burdeo. El pelo atado en una coleta en la parte de atrás y unas gafas, que Lucifer le quitó para ponerle el perfilador.

 El pelo atado en una coleta en la parte de atrás y unas gafas, que Lucifer le quitó para ponerle el perfilador

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-- Y decían que ser padre te quitaría lo atractivo -- Se burla Lucifer --. Por cierto, te quedan bien las gafas. 

A diferencia de Alastor, Lucifer llevaba un traje completamente gris oscuro, con una camisa negra interior con un collar y una estampa de cruz que se apresuró en quitar. Con unas gafas de color amarillo.

Después de terminar de arreglarse, ambos fueron en ascensor hasta la azotea de la mansión, donde estaba todo preparado para la ceremonia

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Después de terminar de arreglarse, ambos fueron en ascensor hasta la azotea de la mansión, donde estaba todo preparado para la ceremonia. Ambos se sentaron juntos en unos bancos y esperaron a que Asmodeo y Fizzarolli llegaran. Ambos iban vestidos con unos trajes blancos simples, llegaron hasta un pequeño altar con flores de color azul y morado y firmaron los papeles, sin querer hacer mucha más fiesta. Asmodeo tomó una copa y la alzó. 

-- Gracias a todos por venir. No queríamos nada muy extravagante. Pero ya sabeis como somos aquí... 

-- ¡Así que alocaos! -- Sugirió Fizzarolli, alargando sus extremidades y colocándose en el hombro del pecado. 

Mammon fue el primero en ir a comer, mientras los demás hablaban con una copa en la mano y disfrutaban de una tranquila velada. 


Sin embargo, para Angel y Husk se les estaba complicando un poco la cosa. 

-- ¡Mierda! -- Se quejó Husk cuando Charlotte le tiró por tercera vez la cuchara al suelo --. ¿Por qué me odia tanto?

-- No creo que sea eso, Husky... -- Respondió en un suspiro Angel cuando Hella lanzó con tal precisión su comida que aterrizó en su pelo --. Nos hemos quedado con Spear y Guitar, y esto no pasaba... 

-- Tienen casi dos años, Angel. No es lo mismo. 

Después de una intensa guerra en la cocina, los cuatro fueron al salón, pensando que las niñas estarían tranquilas allí, lo cual fue una buena idea, porque Charlotte calmó a Hella y el resto de la tarde fue más tranquila. 


Volviendo a la boda, estaba en su punto máximo. Todo el mundo bailaba o hablaban entre ellos, menos Asmodeo, Mammon y Lucifer, que estaban alejados fuera de la carpa de baile, al borde de la enorme mansión.

-- ¿Seguro que no lo volverás a hacer? -- Preguntó Lucifer, cruzado de brazos. 

Mammon asintió, enfadado, y no porque en verdad quería volver a hacerlo, si no porque, aunque quisiera, ya no podía. 

-- No es cuestión de que quiera o no. Ya es parte de la familia. No le puedo herir -- Y ladeó una sonrisa hacia Asmodeo, haciendo que este se la devolviera. 

El resto de los pecados también salieron, Beelzebú les tendió a los que ya estaban afuera una copa de vino y ofreció un brindis. 

-- Por los pecados -- Empezó esta --. Lo mejor del infierno. 

-- Y del cielo y tierra -- Bromeó Satán, bebiendo de un trago su copa de vino. 

Todos rieron también y tomaron otro trago del vino. 

Mientras, a la distancia, Astaroth observaba, con los ojos rojos entrecerrados. Podría colarse en la fiesta y hacerse pasar por la sombra de alguien, o simplemente entrar en alguien. Pero le costaría no matarlo y volverlo simplemente ceniza. Era su maldición, debía convencer a su cuerpo a unirse a él de nuevo, porque la Naturaleza exigía un equilibrio hasta para él, debía tener bondad y esperanza, y aquello no abundaba en Astaroth.  

Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora