48. Mamá, tenemos que hablar...

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-- ¿Quieres ir tú solo, en serio? -- Preguntó por décima vez Lucifer, en los límites de Barrio Caníval. 

-- Luci, tú tienes muchas más cosas que organizar de la boda, y cuanto antes termine con esto, antes podré ayudarte... Solo serán unos minutos, si no lo merece yo...  -- Alastor se cortó, en verdad aún quería a su madre, era su madre, después de todo, pero lo que había hecho...

Lucifer abrazó a Alastor y le dio un beso rápido. 

-- Yo te apoyaré, no te preocupes, y menos mal que fuiste la semana pasada con Angel a por la ropa, porque así me dejas una tarea menos. 

-- ¿En serio debemos llevar dos atuendos? Entiendo el combinado, pero...

-- No hay pero posible, además, es nuestro día, DEBEMOS lucirnos -- Agregó egocentricamente el rey. 

-- Desde que te conozco, creo que la palabra "lucir" viene de ti -- Bromeó Alastor mientras hacía aparecer su bastón --. Nos vemos luego en casa, ¿no? 

-- Oye, yo también quiero comprar mi traje. Así que voy a ir con Charlie y Vaggie en diez minutos. 

Alastor se despidió de Lucifer y este empezó a ir por Barrio Caníval. Había cosas que nunca cambiaban, y aquel lugar era una de ellas, cosa que era sadisfactorio, porque le hacía sentir a Alastor que siempre tendría un pequeño hogar en Barrio Caníval. 

-- ¡Alastor! -- Saludó Rosie --. Ya me ha llegado la invitación, y gracias por que hayais decidido que yo haga el diseño de vuestro traje de bodas de pareja, ¿así que por qué has venido? 

-- Quería hablar con mi madre -- Admitió Alastor.

-- Oh... Me enteré de vuestra discursión -- Se apena Rosie --. Sé que no es asunto mío, pero debes comprender a tu madre... 

-- ¿¡Comprenderla!? Sin ofender Rosie, pero me hizo comer a un bebé y se comió a su propio marido, para luego perdonarlo. No hay nada de comprender. 

Alastor aceleró el paso, pero Rosie le frenó. 

-- Alastor. Recuerda la época de la que vienes, tu madre está acostumbrada a estar con su marido, así se lo inculcaron, y aunque el odio la consumiera aquella vez, no sabe vivir sin un hombre que la mantenga. 

Alastor cerró los puños, tal vez Rosie tuviera razón, su madre murió más tarde que él, quien sabe lo que tuvo que aguantar sola... Así, que Alastor llegó con la mente algo más fría a la casa de su madre. 

Con algo de inseguridad, que ni él era capaz de deducir de donde venía, tocó la puerta, y su madre le abrió, pero algo hizo que la inseguridad diera paso a la furia en el pecador. 

-- ¿¡Te ha vuelto a golpear!? -- Alastor cogió a su madre por las mejillas, su ojo estaba algo morado --. Hijo de puta. 

Su madre le dejó pasar, sin decir una sola palabra sobre nada, pero Alastor pudo ver todo lo horrible que había pasado en aquel lugar, había cuadros rotos, muebles movidos y rasgados y alguna sangre por algunas zonas. 

-- Yo... Alastor... De verdad que lo siento mucho por el comportamiento de tu... De mi marido.... 

Parecía que le costaba respirar y retenía lágrimas, Alastor la abrazó directamente, sin darle tiempo a extenderse en su explicación. 

-- Mamá... No es tu culpa... Es decir. Nunca te lo había preguntado... ¿Cómo te fue después de mi.... Muerte?

Ambos se sentaron y la madre de Alastor intentó contar todo lo que tuvo que hacer para sobrevivir sin una figura masculina que le matuviera en aquella época, se fue a trabajar en una casa, donde la trataban mal, y acabó sin encontrar otra salida que no fuera comer todos los cuerpos que Alastor fue matando a lo largo de los años, y, aunque le costaba reconocerlo, acabó cogiendole la gracia. Pero echaba de menos a su familia, incluso empezó a añorar recuerdos de los tres juntos, aunque nunca solieran ser buenos. Murió joven, no tanto como Alastor, claro, y encontraron su cuerpo, además de una nota en la que se culpabilizaba de todos los asesinatos de su hijo, y se demostró que ella misma había ingerido restos humanos, pero se ocultó puesto que era casi imposible que aquella mujer cometiera todos los asesinatos porque siempre había tenido cuartada. 

-- ¿Y qué ha pasado aquí? -- Se atrevió a preguntar Alastor, quería ser una red de apoyo, era obvio que la soledad le hizo engrandecer los tiempos pasados, y como consecuencia, a su padre. 

-- Hace unas semanas, cuando se anunció vuestro compromiso, tu padre se volvió loco... Lo destrozó todo, y cada vez que volvía empeoraba lo que yo arreglaba. Intenté decirle que era tu vida, que podías hacerla como creyeras, pero se negó y me... 

-- Te golpeó -- Terminó Alastor --. Vamos ahora mismo a cambiar la cerrajura de la llave con Rosie... O mejor, te vas al hotel de Charlie, le pediré que te acoja un tiempo hasta que te encuentre otro sitio, no te puedes quedar aquí. 

Unos minutos más tarde, cuando Alastor estaba a punto de salir por la puerta con su madre y las maletas, él entró borracho por la puerta, maldiciendo hasta a Dios. 

-- ¡Tú! -- Gritó como si fuera un niño pequeño, pero Alastor no se inmutó --. ¡Qué coño te pasa! ¿¡Casarte con un- 

Pero se detuvo cuando su hijo sacó unos tentáculos del suelo de la propia casa. 

-- Ahora mismo podría considerarseme como en rey consorte, así que puedo matarte, de nuevo. 

El padre rió, sabía que su mujer no se lo permitiría, hasta que vió las maletas. 

-- ¡¡No puedes huir de MI!! -- Volvió a levantar la mano, pero algo lo detuvo, y no fue un tentáculo de su hijo. 

Era algo mucho peor, Alastor usaba sus nuevos poderes, estaba controlando a su padre, era tan fácil como hacer que se pegara un tiro por voluntad propia, que se tirara de un octavo piso, que se golpeara repetidas veces en la cabeza. Pero no hizo nada. 

Porque ya estaba muerto, justo delante suyo, pero no había sido él, ni su madre. Miró a ambos lados, buscando a algún exterminador o incluso a otro canibal, pero no había nada. 

-- ¿Necesita ayuda con la casa, señora? -- Preguntó Lucifer con una sonrisa macabra y la cara con algo de sangre --. ¿Lo habéis arreglado? 

Alastor miró a su madre, no tenía la sonrisa macabra de la primera vez, pero tampoco parecía querer llorar, parecía liberada, presa de unas cadenas que ya no se sentían. 

-- Eh... Si. ¿Lo acabas de matar? -- No lo decía como si verdaderamente le importara, solo estaba ligeramente asombrado con que ni siquiera pareciera dañado --. ¿Cómo? 

-- Los poderes, aprendí a fundir cosas -- Lucifer sonrió, moviendo las manos --. La ayudo a arreglar la casa, señora. 

Los tres entraron en la casa y se pusiero a limpiarlo todo, cuando la madre subió a recolocar las cosas de su habitación, y de paso tirar algunas fotos familiares que serían substituídas por solo de ella y Alastor, Lucifer explicó a Alastor cómo había matado a su padre. 

-- Creo que le derretí el cerebro, o algo por el estilo, aunque seaís pecadores la estructura humana se conserva -- Lucifer mira las orejas de Alastor y ríe un poco --. Bueno, más o menos. 

-- Eso lo entiendo, pero la frialdad con la que lo hiciste, tú también tienes padre -- Expresó Alastor sin pensar. 

-- Aunque me limitaba, no era tan exagerado, nunca nos golpeó ni maltrató, al menos físicamente. Por cierto, te olvidaste algo en el castillo -- Lucifer le entrega al pecador una invitación de boda para su madre. 

Así que cuando esta bajó y la recibió, dió mil veces gracias a ambos y volvieron mucho más tranquilos. 

-- En unas semanas habrá que recoger los libros de mi padre, por si bajan mis hermanos. 

-- Bajarán -- Afirma Alastor --. Nunca había estado más seguro. ¿Te imaginas? Un día donde no muere nadie en la tierra porque el arcángel de la muerte está en la boda de Lucifer. 

-- La muerte no descansa Alastor, ni por mi boda -- Bromea Lucifer.                


Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora