24. Uno menos para el plan

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Podríamos decir que aquella noche, cuando Lucifer y Alastor llegaron a casa de la boda, se encontraron con una Charlotte y Hella dormidas, y el aura de la lujuria aún los rodeaba. Así que unas semanas más tarde, no fue sorprendente que el rey volviera a encontrarse mal. 

-- ¿Y ahora tienes que aguantar a dos bebés y otro embarazo? -- Se burló Mammon cuando se lo contaron. Recibiendo una mirada acusatoria de Lucifer. 

-- Puedo ocuparme de las niñas. Que Alastor no me dejara hacer nada en el primer embarazo no tiene nada que ver. 

Alastor frunció el ceño en aquel tiempo, pero le tranquilizaba que al menos el asalto al cielo ya estuviera hecho y ahora solo tocaban reuniones a las que él podía asistir seguro. 

Así que pasaron ocho meses, este embarazo fue más tranquilo que el anterior, principalmente porque fue solo un bebé. Lucifer estuvo mucho más tranquilo y sin duda no subió a matar a ningún adolescente la noche de Halloween. 

A pesar de aquello, Hella y Charlotte crecieron con su atención correspondiente, en ocho meses, ambas aprendieron a decir palabras simples, Hella antes que Charlotte, aprendieron a caminar y Charlie junto a Vaggie se hacían cargo de ellas cuando era en el castillo del rey cuando tocaba reunión para el plan de venganza. 

Lo que si que es cierto, es que el plan no avanzó mucho en aquellos meses. Y no necesariamente por el embarazo del rey. Si no porque la mayoría de habitantes del infierno no podían volar, y eso daba una enorme desventaja en la batalla. Así que empezaron a plantearse sistemas de vuelo y seguían atascados con aquello,  y no veían la mejora muy cerca. 

-- ¿Algún avance? -- Preguntaba siempre Alastor cuando llegaba a la reunión. 

Satán siempre daba motivación, diciendo que la espera valdría la pena cuando despojaran a Dios de su trono, aunque después siempre bajaba la moral de los pecados el ver que no había avances significativos. Aunque al llegar a casa y contar los avances a su esposo, Lucifer siempre le decía a Alastor que debían pensar mejor como hacer que el ejercito de tierra pudiera tener superioridad en el cielo, aunque no pudieran volar, y que dejaran de pensar en máquinas voladoras súper costosas. 

Cinco meses después de la noticia de que Lucifer esperaba otro bebé, Octavia y Loona se graduaron de la Academia de Emily, e hicieron una gran fiesta en el castillo, con la gente que de verdad querían que estuvieran allí. Fue una velada tranquila, aunque hubo una enorme discursión entre Paimon y Stolas, puesto que el primero intentaba darle un matrimonio concertado a su nieta. Al final del día, Stolas hechó a su padre de la fiesta y Octavia aclaró que prefería estar sola y centrarse en las estrellas, Loona la animó con esta decisión y decidió hacer un brindis por su hermana. 


El embarazo de Lucifer había ido bien en aquellos ocho meses, el mismo lo confirmaba. Hasta que un día, mientras jugaba con las niñas, sintió un fuerte dolor en el estómago y le dijo a Alastor, que estaba en la cocina, que había roto aguas, lo cual desconcertó al ciervo. 

Los cuatro fueron de inmediato al hospital del anillo de la pereza, donde movieron al rey de inmediato a una habitación y Alastor se quedó fuera con las niñas, que anilizaban su alrededor divertidas por la situación, sin notar la preocupación de su padre. Lo cual en realidad tranquilizó a Alastor, porque lo hacía entender que Charlotte se había hecho menos sensible a sus poderes.

-- ¿Papá? -- Preguntó Hella a Alastor, tirándole del pantalón -- ¿Y papá..? 

Su tono era preocupado, hasta que Charlotte se puso a su lado y le sonrío motivándola. 

-- Está bien... Se va a quitar ese bulto feo de la barriga -- Asintió convencida. 

Hella se emocionó por eso, justificandose ante la mirada de Alastor, que intentaba mantener la risa, diciendo que aquel bulto le quedaba fatal y que él seguramente también lo compartía. 

De hecho, fueron las niñas las que ayudaron a Alastor a calmarse un poco para poder llamar a Charlie, que vino con la mayor prisa que alcanzaba, aunque tardando más debido a que no podía abrir portales. Hella fue esta vez la que le dijo aquello a su hermana mayor, haciendo que sacase una sonrisa a Vaggie, pero a Charlie no se le fue la preocupación. 

-- Está bien -- Aseguró Alastor --. Una enfermera pasó hace nada y afirmó que se debía al estrés... 

Susurró esto último, para que las niñas no se enteraran, pero la matrona salió una media hora más tarde, afirmando que, aunque el parto había tardado menos que la vez anterior, aconsejaban al rey quedarse en el hospital unos días con el bebé, para hacerle chequeos. 

-- No hay problema -- Asintió Alastor --. Niñas, ¿venías a ver a papá? 

Ambas siguieron a su padre, y abrieron los ojos al ver a un niño pequeño en los brazos de Lucifer. Tenía la piel más blanca que sus hermanas, los ojos con la esclera de color ojo y el iris de un verde amarillento. Aunque sin orejas ni cola como sus hermanas.  

-- Hella, Charlotte. Este es Gloom -- Presentó Lucifer antes de que Alastor se acercara y lo besara. 

Charotte se acercó al borde de la cama y examinó a Gloom de arriba a bajo. 

-- Me gusta su pelo -- Puntializó la niña --. ¿No Hella? 

Su hermana asintió y señaló a la pequeña cola que este tenía. 

-- Y tiene cola como papá. 

Lucifer miró a Alastor, que sonreía tiernamente al bebé. Charlie y Vaggie entraron poco después también a saludar al pequeño. 

-- Te tendrás que quedar aquí unos días... -- Comunicó con tono de pena Alastor. 

-- Ya me lo han dicho, estaré bien, no te preocupes... -- Tranquilizó Lucifer --. Volveré en nada, siento al niño muy bien. 

Alastor asintió, complacido y abrazó a su esposo. Las niñas que quedaron viendo a Gloom el resto de la tarde, y entre los cuatro, jugaron a juegos para distraer a Lucifer del sitio deprimente en el que se encontraban. Aunque que Lucifer y el bebé estuvieran bien era suficiente para todos. 


Radioapple ~Salvarse a uno mismo de la destrucción~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora